Israel completa su plan de invasión: Netanyahu ordena apropiarse del 70% del territorio
Organizaciones internacionales denuncian que más de dos millones de palestinos quedan concentrados en menos de un tercio de la Franja, mientras Israel mantiene bombardeos pese al alto el fuego.

El 28 de mayo de 2026, Benjamin Netanyahu compareció ante una audiencia en un asentamiento israelí en Cisjordania ocupada ilegalmente. Allí anunció una orden que modifica sustancialmente el tablero militar en Gaza.
«Ya controlamos alrededor del 60% del territorio gazatí», declaró el primer ministro. «He dado instrucciones para ampliar ese control hasta el 70%«. Cuando algunos asistentes gritaron que Israel debía tomar el 100% de Gaza, Netanyahu respondió textualmente: «Primero 70%, empecemos por ahí».
La declaración no es un exabrupto. Es una directiva operativa para el ejército. Y representa el mayor movimiento territorial desde el alto el fuego negociado en octubre de 2025 con mediación estadounidense.
Aquel acuerdo buscaba detener la guerra iniciada tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, que dejó 1.200 muertos en territorio israelí y cientos de secuestrados. El pacto estableció una línea de control militar denominada «Yellow Line» o «línea amarilla», que dejaba aproximadamente el 53% de la Franja bajo presencia israelí temporal.
Ese esquema ya se ha roto
Diversos reportes internacionales documentan que Israel fue ampliando gradualmente sus zonas de control durante la tregua. Primero, hasta cerca del 60%. Ahora, con el objetivo explícito del 70%, Netanyahu convierte en pública una estrategia que antes operaba en los márgenes del acuerdo.
En la práctica, el territorio bajo control israelí no es un bloque continuo. Está compuesto por enormes corredores militares y zonas de seguridad que fragmentan Gaza en sectores aislados.
Tres corredores concentran el poder efectivo. El corredor Netzarim divide el norte del enclave del resto del territorio. El corredor Filadelfia recorre la frontera entre Gaza y Egipto. Y el corredor Morag, creado más recientemente, separa las áreas de Rafah y Khan Yunis.
Estas franjas militarizadas restringen la circulación palestina. Permiten al ejército israelí controlar rutas estratégicas, movimientos poblacionales y acceso humanitario. Las autoridades israelíes las describen como «buffer zones» necesarias para impedir futuros ataques similares al 7 de octubre de 2023.
El gobierno israelí sostiene que la expansión es parte de una estrategia militar destinada a destruir la capacidad operativa de Hamás Netanyahu afirma que el grupo continúa reorganizando sus estructuras militares dentro de Gaza incluso después de más de dos años de guerra.
Desde esa perspectiva, controlar físicamente grandes sectores impediría la reconstrucción militar del enemigo y crearía una barrera defensiva permanente alrededor de las comunidades israelíes cercanas a Gaza.
Israel cultiva más anticuerpos en el mundo
Sin embargo, la medida ha provocado enormes críticas internacionales. Organizaciones de derechos humanos, expertos en derecho internacional y diversos gobiernos consideran que la expansión territorial viola directamente el acuerdo de tregua.
El argumento jurídico central es que una potencia ocupante no puede anexar ni controlar permanentemente territorio conquistado militarmente, especialmente cuando eso implica desplazamiento masivo de población civil.
La situación humanitaria crítica dentro de Gaza respalda esa preocupación. Con Israel controlando el 60% y avanzando hacia el 70%, más de dos millones de palestinos han quedado concentrados en menos de un tercio de la Franja. Viven en zonas extremadamente densas y devastadas por los bombardeos.
Gran parte de la infraestructura civil —hospitales, escuelas, viviendas, redes eléctricas y sistemas de agua— ha quedado destruida o inutilizable. Organizaciones internacionales describen la situación como una de las peores crisis humanitarias contemporáneas, con enormes dificultades para acceder a alimentos, medicamentos, combustible y ayuda básica.
Otro aspecto especialmente controvertido es que Israel ha seguido realizando bombardeos y operaciones militares pese al alto el fuego. Según reportes recientes, más de 900 palestinos habrían muerto desde el inicio de la tregua de octubre de 2025.
Israel solo avanzará
Israel argumenta que esos ataques apuntan contra miembros de Hamás o infraestructura militar. Organizaciones humanitarias denuncian víctimas civiles frecuentes. Reuters informó recientemente que Israel incluso atacó a Mohammad Odeh, señalado como nuevo jefe del ala militar de Hamas tras la muerte de otros líderes del grupo.
Las acusaciones más graves incluyen denuncias de desplazamiento forzado y limpieza étnica. Algunos analistas, ONGs y juristas internacionales sostienen que el patrón de destrucción, desplazamiento y reducción del espacio habitable podría constituir un intento de expulsar progresivamente a la población palestina de Gaza.
Las autoridades israelíes rechazan tajantemente estas acusaciones. Afirman que cualquier migración de civiles sería voluntaria y producto de la guerra iniciada por Hamas. Sin embargo, declaraciones de algunos ministros de la coalición ultranacionalista israelí han alimentado las sospechas internacionales.
El contexto histórico es ineludible
Israel ocupó Gaza tras la guerra de 1967 y mantuvo presencia militar y asentamientos dentro del enclave durante décadas. En 2005 realizó una retirada unilateral, evacuando colonias y tropas permanentes, aunque continuó controlando el espacio aéreo, marítimo y buena parte de las fronteras. Hamás tomó el control interno de Gaza en 2007, e Israel mantuvo desde entonces un bloqueo terrestre, marítimo y aéreo.
La orden de Netanyahu de avanzar hacia el control del 70% de Gaza puede marcar un punto decisivo. Para el gobierno israelí, representa una estrategia defensiva para eliminar definitivamente la amenaza de Hamas. Para sus críticos, constituye el avance hacia una ocupación permanente y posiblemente ilegal de gran parte del territorio palestino.
Lo que ocurra en los próximos meses determinará no solo el futuro político y humanitario de Gaza, sino también la estabilidad regional de Medio Oriente y la relación de Israel con gran parte de la comunidad internacional.
Compartí tu opinión con toda la comunidad