Congreso de EE. UU. rechaza recorte de 3.300 millones de dólares en ayuda militar a Israel
La enmienda del republicano Thomas Massie, que buscaba eliminar 3.300 millones de dólares en asistencia a Israel, fue rechazada por 314 votos contra 104, pero puso en evidencia una ruptura inédita dentro del Partido Demócrata.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos rechazó este miércoles una enmienda que buscaba eliminar 3.300 millones de dólares en asistencia militar a Israel. La votación terminó 314 a 104, con el respaldo mayoritario republicano que garantizó su fracaso desde el inicio.
Sin embargo, el resultado numérico oculta un dato más relevante para el análisis político: 103 legisladores demócratas votaron a favor del recorte, 98 votaron en contra y diez se abstuvieron marcando presencia sin definirse. Es decir, más de la mitad de los demócratas que emitieron un voto definido respaldaron cortar los fondos.
La enmienda fue presentada por el republicano Thomas Massie, de Kentucky, un legislador identificado durante años con posiciones no intervencionistas y de recorte al gasto federal en el exterior. Su propuesta se sumó al proyecto de ley de asignaciones del Departamento de Estado y Seguridad Nacional para el año fiscal 2027.
Durante el debate en el recinto, Massie planteó que esos fondos podrían destinarse a necesidades internas de Estados Unidos, como infraestructura vial y atención a veteranos, en momentos de déficit fiscal creciente.
El republicano fue, paradójicamente, el único miembro de su bancada en apoyar la iniciativa. Todo el respaldo adicional a la enmienda provino de la bancada demócrata, un fenómeno que rompe con más de siete décadas de apoyo bipartidista casi automático a la asistencia militar israelí.
La fractura llegó hasta la cúpula demócrata
Lo más significativo de la sesión fue la división pública entre los principales referentes del Partido Demócrata en la Cámara baja. El líder de la minoría, Hakeem Jeffries, se opuso a la enmienda y advirtió, en una carta enviada un día antes a sus colegas, que la consideraba “excesivamente amplia en cuanto a que prohíbe o limitaría el uso de fondos para iniciativas de larga data relacionadas con ayuda humanitaria, reasentamiento de refugiados, construcción de paz y operaciones de la embajada de Estados Unidos”. Jeffries sostuvo además que restringiría la capacidad de Washington para enfrentar a Hamás y Hezbolá.
En contraste, la vicelíder demócrata Katherine Clark rompió con la posición de Jeffries y votó a favor del recorte. En un comunicado previo a la votación, explicó que “el gobierno de Netanyahu ha fallado en cumplir ese estándar. Votaré sí, no porque esté de acuerdo con la totalidad de la enmienda, ni con las motivaciones cínicas del Partido Republicano para plantearla, sino porque creo que debemos cambiar de rumbo”.
La expresidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, también votó a favor, pese a calificar la propuesta como mal diseñada. Según su propio comunicado, sostuvo que “el pueblo estadounidense exige, con razón, poner fin a un ciclo perpetuo de guerra, y el gobierno de Netanyahu no puede mantener su rumbo actual. Por eso, aunque esta enmienda está mal concebida, voto sí por el mensaje que envía”.
Otros integrantes de la conducción demócrata, como el presidente del Caucus, Pete Aguilar, y el vicepresidente del Caucus, Ted Lieu, se mantuvieron alineados con Jeffries y votaron en contra, al igual que la titular del comité de campaña demócrata, Suzan DelBene.
El contexto detrás del giro: la presión prosionista
El presidente del Caucus Progresista, Greg Casar, había circulado un día antes una carta pidiendo el voto afirmativo, en la que argumentó que el Partido Demócrata necesita una nueva aproximación al conflicto entre Israel y Palestina. Casar reconoció públicamente sus reparos con el diseño de la enmienda, al considerarla poco precisa por afectar también fondos humanitarios, pero remarcó que lo prioritario era frenar el financiamiento militar.
La votación se produjo en un momento particular: la guerra de Israel en la Franja de Gaza se acerca a los tres años de duración, y el país hebreo se sumó recientemente a Estados Unidos en operaciones militares contra Irán. Además, distintos legisladores demócratas con posiciones tradicionalmente favorables a Israel perdieron internas partidarias frente a candidatos progresistas más críticos del gobierno israelí en los últimos meses.
El excongresista Steny Hoyer, de Maryland, encabezó la defensa de mantener la asistencia sin recortes. Durante el debate remarcó que la ayuda es clave para que Washington pueda enfrentar organizaciones como Hamás y Hezbolá, a las que describió como una amenaza directa para ciudadanos y personal militar estadounidense.
Organizaciones como AIPAC, el poderoso lobby proisraelí y prosionista en Washington, habían llamado abiertamente a rechazar la enmienda antes de la votación. En el otro extremo del espectro, el grupo progresista J Street, aunque también se opuso al texto por considerarlo mal redactado, valoró que la votación permitiera a los legisladores expresar formalmente sus críticas al uso de asistencia y armamento estadounidense por parte del gobierno israelí en distintos frentes del conflicto.
Aunque la enmienda no prosperó, el resultado quedó registrado como antecedente político de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, en un escenario donde la postura sobre Israel se perfila como un tema cada vez más divisorio dentro del propio Partido Demócrata.
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