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Argentina y España a la final del Mundial 2026: qué esperar de este choque de gigantes

El órden contra la resistencia: la final que promete ser un choque de estilos distintos que será uno de los mejores espectáculos de la historia del fútbol.

Argentina se clasificó a la final y defenderá su título mundial ante España
Argentina se clasificó a la final y defenderá su título mundial ante España

El Mundial 2026 llega a su desenlace con un cruce que reúne a dos de las selecciones más regulares del torneo, pero con caminos y formas de jugar casi opuestas. España llegó a la final del domingo 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey tras un recorrido de solidez creciente.

Por su parte, Argentina, defendiendo el título de Catar 2022, lo hizo a fuerza de sufrimiento y de una capacidad de reacción que ya es sello de la era Scaloni. Repasar cómo llegó cada una permite entender qué tipo de final se puede esperar.

El camino de España: paciencia, orden y una defensa histórica

El equipo de Luis de la Fuente no arrancó de la mejor manera: un 0-0 sin brillo ante Cabo Verde en el debut generó dudas. Pero a partir de ahí, España se ordenó. Goleó 4-0 a Arabia Saudita y cerró el Grupo H con un ajustado y sufrido 1-0 ante Uruguay (gol de Álex Baena), terminando invicta, líder de grupo, con cinco goles a favor y ninguno en contra.

En la fase eliminatoria subió el nivel de manera notoria. Le ganó 3-0 a Austria en dieciseisavos (dos goles de Oyarzabal, uno de Porro), superó a Portugal 1-0 en octavos con un gol de Mikel Merino sobre el final, y en cuartos dejó en el camino a Bélgica por 2-1, con tantos de Fabián Ruiz y nuevamente Merino.

Ese partido dejó un dato simbólico: el gol de Charles De Ketelaere fue el primero que le convirtieron a España en todo el torneo, después de que Unai Simón sostuviera una racha de 650 minutos sin recibir goles. En semifinales, España confirmó su candidatura con un dominio claro sobre Francia: 2-0, con gol de penal de Oyarzabal y otro de Porro.

El goleador del equipo es Oyarzabal, con cinco tantos, seguido por Merino y Porro con dos cada uno. Más allá de las individualidades, el rasgo distintivo de España es la regularidad de su base: jugadores como Simón, Laporte, Cubarsí y Cucurella disputaron los siete partidos completos, lo que habla de un funcionamiento colectivo por encima de nombres puntuales.

Es un equipo que no necesita golear para ganar: administra la pelota, evita errores no forzados y golpea en los momentos justos, con Lamine Yamal y Pedri como generadores de desequilibrio cuando el partido lo permite.

El camino de Argentina: hat-trick de Messi, remontadas y temple bajo presión

La poderosa pero sufrida Argentina de Lionel Scaloni tuvo una fase de grupos sin sobresaltos, liderada por un Messi que marcó un hat-trick ante Argelia y que a lo largo del torneo se consolidó como el máximo goleador histórico de los Mundiales. Pero a partir de los dieciseisavos, el camino se volvió mucho más tortuoso que el español.

Ante Cabo Verde necesitó 120 minutos y un gol de Cristian Romero cerca del final para avanzar. Muchos dijeron que era casi una vergüenza que la Albiceleste no aplastara a este conjunto africano que clasificaba por primera vez en su historia a un mundial, pero que jugó como si no hubiese mañana.

En octavos, frente a Egipto, protagonizó una de las remontadas más recordadas del torneo: perdía 2-0 a los 80 minutos, Messi falló un penal pero asistió para el descuento de Romero, y Enzo Fernández apareció de cabeza en el minuto 92 para el 3-2 final. En cuartos, ante Suiza, mostró una versión más ordenada y ganó 3-1 sin sobresaltos.

Y en semifinales, ante Inglaterra, repitió el guion del drama: cayó en desventaja con un gol de Anthony Gordon, empató recién a los 87 minutos con un remate de media distancia de Enzo Fernández, y sentenció el 2-1 en el 90+2 con un cabezazo de Lautaro Martínez tras asistencia de Messi.

Ese patrón —fase de grupos cómoda, eliminación directa al límite, remontadas en el descuento en dos de las últimas tres instancias— define el perfil de este equipo: un bloque que no siempre domina el juego, pero que confía en la jerarquía de sus individualidades (Messi, Julián Álvarez, Enzo Fernández, Lautaro Martínez) y en una fortaleza mental que le permite no quebrarse ni siquiera en desventaja avanzado el partido.

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Qué esperar de la final Argentina – España

El cruce enfrenta a dos formas casi opuestas de entender el fútbol de selecciones en este Mundial. España representa el control posicional, la circulación paciente y una defensa que no recibió un gol hasta cuartos de final; un equipo que desgasta al rival hasta encontrar la grieta.

Argentina, en cambio, llegó a la final habiendo estado abajo en el marcador en dos de sus últimas tres eliminatorias directas —Egipto e Inglaterra— y remontándolas ambas en tiempo de descuento, apoyada en la resolución individual más que en el dominio sostenido del juego.

Esa dualidad debería ser el eje de cualquier previa: no se trata solo de quién llega con mejor forma, sino de qué modelo logra imponer sus condiciones cuando el partido se pone parejo. A España el partido cerrado recién le costó en semifinales, y lo resolvió con autoridad; a Argentina, en cambio, el partido cerrado la ha puesto a prueba en casi todas las rondas eliminatorias, y hasta ahora siempre encontró la manera de salir viva. La final del domingo promete medir, en el terreno más exigente, cuál de los dos caminos resiste mejor bajo la máxima presión.

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