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Trump y Xi acuerdan en Beijing una «relación estratégica estable» mientras negocian reducir aranceles

China y Estados Unidos acuerdan "estabilidad estratégica constructiva" en cumbre de Beijing con aranceles, Irán y Taiwán en la mesa.

Foto: Agencia de noticias Xinhua
Foto: Agencia de noticias Xinhua

Redacción LARED21 – 14 de mayo de 2026. Donald Trump y Xi Jinping cerraron este jueves el primer día de su cumbre en Beijing con un acuerdo marco de alcance inusual: definir la relación bilateral bajo el concepto de «estabilidad estratégica constructiva», una fórmula diplomática nueva que, según el Ministerio de Relaciones Exteriores chino, orientará los vínculos entre ambas potencias durante los próximos tres años. La Casa Blanca, por su parte, calificó la jornada de «positiva».

La cumbre, que se extenderá hasta el viernes 15, es la primera visita de un presidente de Estados Unidos a China desde 2017. Fue postergada en dos ocasiones por la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán, iniciada el 28 de febrero. Ese conflicto, y sus consecuencias sobre el precio del petróleo y el estrecho de Ormuz, dominó parte sustancial de las conversaciones.

Aranceles: el número concreto sobre la mesa

El dato más significativo en materia económica surgió antes del cierre de la primera jornada. Según Reuters, que citó a cuatro fuentes familiarizadas con las negociaciones, Washington y Beijing están evaluando un acuerdo por el que cada país identificaría bienes por aproximadamente 30.000 millones de dólares sobre los cuales podrían reducirse los aranceles, siempre que no estén vinculados a intereses de seguridad nacional.

La cifra es relevante porque los aranceles impulsados por Trump durante 2025 derivaron en represalias chinas que elevaron las tasas aduaneras por encima del 100% en numerosas categorías de productos. La tregua arancelaria pactada en octubre pasado durante el encuentro de ambos líderes en Corea del Sur sigue vigente pero es frágil.

Trump precisó en la reunión bilateral que sus prioridades concretas son: compras chinas de soja y carne bovina, un contrato masivo de aeronaves para Boeing e inversiones directas chinas en territorio estadounidense. La presencia en la sala de negociación de Jensen Huang (Nvidia), Tim Cook (Apple) y Elon Musk (Tesla) —una práctica sin precedentes en este formato diplomático— subrayó ese enfoque.

Xi advierte sobre Taiwán; Trump no responde

El tono entre los dos mandatarios fue asimétrico desde el inicio. Trump abrió sus declaraciones llamando a Xi «un gran líder» y «amigo», y afirmó que esta podría ser «la mayor cumbre de la historia». El presidente chino respondió con un mensaje más sobrio: «Ambos países deben ser socios y no rivales», dijo, antes de elevar la advertencia sobre el punto más sensible de la agenda. Una gestión inadecuada de la cuestión de Taiwán, señaló Xi, podría empujar a ambos países hacia un «conflicto».

Trump no respondió a dos periodistas que le preguntaron específicamente si Taiwán fue abordado durante la visita conjunta al Templo del Cielo. El silencio fue notado. Días antes, el propio Trump había declarado públicamente que trataría con Xi la venta de armas estadounidenses a la isla autónoma, un asunto que Beijing considera una línea roja.

Irán: coincidencia sobre Ormuz, pero sin mediación confirmada

En el plano geopolítico, la Casa Blanca confirmó que los dos presidentes coincidieron en que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto para garantizar el flujo energético global. Es un punto de convergencia táctica relevante: China es el principal comprador de petróleo iraní y tiene interés directo en la estabilidad de esa ruta marítima.

La pregunta sin respuesta es si Xi asumirá un papel activo como mediador entre Washington y Teherán. China tiene canales directos con el gobierno iraní —el canciller Abbas Araghchi visitó Beijing la semana pasada— y en 2023 facilitó el acercamiento entre Irán y Arabia Saudí. El secretario de Estado Marco Rubio indicó en una entrevista con Fox News que Estados Unidos presionaría a China en ese sentido. Trump, en cambio, había dicho antes de partir que no creía necesitar «la ayuda de Beijing con Irán».

El contexto doméstico de cada líder

La cumbre se desarrolla en un momento de fragilidad interna para ambos mandatarios. Trump enfrenta inflación elevada como consecuencia del conflicto en Medio Oriente y una baja en sus índices de aprobación. Xi, por su parte, gestiona un consumo interno débil y una crisis de deuda en el sector inmobiliario que se extiende desde 2023.

Esa presión mutua explica, en parte, el interés de ambos en mostrar resultados concretos al cierre del encuentro. Funcionarios de los dos gobiernos señalaron antes de la cumbre que el objetivo es alcanzar avances verificables, no solo declaraciones de intención.

Próximos pasos: APEC, G20 y una visita recíproca

Los dos líderes acordaron coordinar posiciones de cara a la reunión de líderes del APEC prevista para noviembre en Shenzhen y a la cumbre del G20 que se celebrará en diciembre en Miami. Trump también buscará, antes del regreso a Washington, fijar una fecha para una visita recíproca de Xi a Estados Unidos en el segundo semestre de 2026.

El segundo día de conversaciones, que concluirá este viernes, definirá si la cumbre produce compromisos vinculantes o si queda como una señal política de distensión sin arquitectura concreta.

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