Hungría: derrota histórica de Orbán, fin de 16 años de poder ultraderechista

Hungría elige a Magyar y sacude el tablero ultraderechista europeo con la derrota de Orban, uno de los pocos aliados de Trump y de Putin en la región.

Péter Magyar será el nuevo primer ministro de Hungría
Péter Magyar será el nuevo primer ministro de Hungría

Viktor Orbán reconoció este domingo su derrota en las elecciones parlamentarias húngaras. El anuncio llegó desde la sede de su partido, el Fidesz, ante sus seguidores, con una frase que condensó el resultado de la jornada: «No se nos ha confiado la responsabilidad y oportunidad de gobernar». Con ese reconocimiento, se cerró un ciclo de 16 años ininterrumpidos en el poder para uno de los líderes más influyentes de la derecha radical europea.

El ganador de la contienda es Péter Magyar, abogado de 45 años, líder del partido Tisza —Partido Respeto y Libertad—, quien pasó de ser un funcionario de perfil discreto dentro del propio ecosistema de Orbán a convertirse, en apenas dos años, en la alternativa política más sólida que el oficialismo húngaro enfrentó desde 2010. Con el 96% de los votos escrutados, Tisza obtuvo alrededor de 138 escaños en un parlamento de 199 bancas, superando la mayoría cualificada de dos tercios —fijada en 133— que habilita reformas institucionales de fondo. El Fidesz, en contraste, quedó reducido a 54 diputados.

La participación electoral registrada en esta jornada alcanzó el 78,8%, cifra que no se verificaba en Hungría desde la caída del comunismo en 1989. Ese dato opera como indicador del nivel de movilización ciudadana que generó esta elección, considerada por analistas como la más competitiva desde el regreso de Orbán al poder hace 16 años.

El derrumbe de una maquinaria electoral

La arquitectura del sistema político húngaro había funcionado durante años como ventaja estructural para el Fidesz. La ley electoral, reformada en 2013 bajo el propio gobierno de Orbán, combinaba listas nacionales con circunscripciones uninominales y había sido diseñada —según los críticos— para amplificar el caudal del partido gobernante. En ese marco, la oposición necesitaba acumular al menos diez puntos de ventaja para traducir votos en escaños suficientes. La novedad de este ciclo electoral fue la coordinación entre las fuerzas opositoras: el MSZP, Diálogo, LMP y Momentum retiraron sus candidatos en favor de Tisza, concentrando el voto anti-Orbán en una sola papeleta sin formalizar una coalición. Esa operación fue, según los analistas, decisiva para el resultado final.

Lo que Magyar construyó en ese lapso no es exactamente un fenómeno de oposición tradicional. Proviene del interior del sistema: se afilió al Fidesz en 2002, trabajó en el Ministerio de Asuntos Exteriores, integró la representación permanente de Hungría ante la Unión Europea y desde 2015 operó dentro de la Oficina del Primer Ministro. Estuvo casado con Judit Varga, quien fue ministra de Justicia en el gabinete de Orbán. Esa trayectoria —más que cualquier credencial opositora clásica— fue la que le permitió articular una crítica al régimen desde adentro, con información de primera mano y sin ser percibido como un cuerpo extraño por sectores del electorado conservador.

La ruptura definitiva de Magyar con el oficialismo se produjo en febrero de 2024, vinculada a un escándalo de magnitud. Se reveló que la presidenta Katalin Novák había concedido un indulto presidencial a un funcionario condenado por encubrir abusos sexuales cometidos contra menores en un hogar infantil estatal. El escándalo forzó la renuncia de Novák y de Varga, que había refrendado el indulto. Magyar difundió además una grabación en la que, según afirma, su entonces exesposa señalaba que el gobierno húngaro era un «estado mafioso». La entrevista en la que anunció su salida del Fidesz acumuló más de 2,7 millones de visualizaciones en un país de 10 millones de habitantes.

Victor Orban recibió el apoyo de los Trump
Víctor Orbán recibió el apoyo de los Trump

¿Cuál es el perfil ideológico del nuevo primer ministro?

Péter Magyar no representa una ruptura ideológica con el universo conservador húngaro. Los analistas lo ubican como un conservador moderado, nacionalista, proeuropeo y alineado con el centro-derecha del continente. Tisza integra el Partido Popular Europeo en el Parlamento Europeo, el mismo grupo que nuclea a la mayoría de los partidos de centroderecha del bloque. En materia migratoria, Magyar mantiene posiciones próximas a las del Fidesz: una línea dura que no ha cuestionado durante la campaña. Tampoco ha reivindicado el liberalismo clásico ni ha tomado postura activa sobre derechos LGTB.

Lo que distingue su plataforma es de orden institucional: propone desmantelar lo que denomina la «corporación familiar» construida por Orbán, restablecer los controles y equilibrios democráticos y atacar la corrupción sistémica que, según su diagnóstico, penetró todas las esferas del Estado húngaro. Entre sus propuestas concretas figura el desbloqueo de cerca de 18.000 millones de euros en fondos europeos que Bruselas retuvo por violaciones al Estado de derecho. Magyar sostiene que ese flujo de recursos podría impulsar la economía húngara al menos un punto porcentual adicional.

En política exterior, la distancia con Orbán es más nítida. Donde el saliente primer ministro cultivó una relación funcional con Moscú y frenó repetidamente decisiones del bloque europeo sobre Rusia y Ucrania, Magyar prometió a sus seguidores una reorientación hacia la Unión Europea y la OTAN. En su discurso de victoria en Budapest afirmó: «Hungría volverá a ser un aliado muy fuerte de la Unión Europea y de la OTAN». Agregó que su gobierno no enviará soldados ni armas a ningún conflicto y que no habrá servicio militar obligatorio. También se comprometió a que Hungría alcance la independencia energética respecto a Rusia en 2035.

El efecto internacional de la caída de Orbán

La resonancia de este resultado excede las fronteras húngaras. Orbán había funcionado durante años como referencia y sostén de sectores de la derecha radical europea e internacional. Durante la campaña, el vicepresidente de Estados Unidos JD Vance viajó a Budapest en señal de respaldo al oficialismo, junto a Marine Le Pen y Matteo Salvini. El propio Donald Trump había manifestado su apoyo al primer ministro saliente. La derrota de Orbán es leída, en ese contexto, como un dato de alcance simbólico para los movimientos afines a nivel global.

La nueva configuración del parlamento húngaro no implica, sin embargo, un viraje hacia la izquierda. El Fidesz continuará como segunda fuerza, y el partido ultranacionalista Mi Hazánk retiene representación. La oposición socialista y ecologista quedará prácticamente ausente de la nueva cámara, consecuencia directa de la estrategia de concentración de votos que favoreció a Tisza. El espacio político húngaro permanece, en su conjunto, anclado en la derecha.

Magyar anunció que su primer viaje como primer ministro será a Polonia, luego a Viena y finalmente a Bruselas. «Los húngaros dijeron ‘sí’ a Europa», declaró ante la multitud reunida en Budapest.

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