Irán despide a las niñas asesinadas por el ejército israelí en Minab
Las autoridades iraníes confirmaron 165 muertas y 96 heridas. Israel afirma no tener constancia del ataque; Estados Unidos dice que investiga mientras agencias verificadoras confirmaron que el bombardeo existió.

Eran las diez de la mañana cuando el primer misil impactó contra la escuela primaria Shajareh Tayyebeh, en Minab, una ciudad del sur de Irán ubicada en la provincia de Hormozgán, a orillas del estrecho de Ormuz. Adentro había aproximadamente 170 alumnas. Tenían entre siete y doce años. Estaban empezando la jornada.
Lo que quedó después no era una escuela. Era una sucesión de losas de concreto, polvo blanco, útiles escolares y ropa infantil. Las primeras personas en llegar no fueron los servicios de emergencia sino los padres, que corrieron desde sus casas y sus trabajos hacia ese montículo de escombros con las manos desnudas.
El saldo del ataque israelí: decenas de niñas asesinadas
Las cifras se actualizaron durante horas, cada vez hacia arriba. Primero se habló de cuarenta muertas. Luego de ochenta y cinco. Después, cuando los equipos de rescate lograron acceder a las capas más profundas del derrumbe, el número superó el centenar. Según informes recogidos en los días posteriores, el balance final osciló entre 165 y 180 víctimas mortales.
La organización de derechos humanos iraní HRANA, con sede en Washington, indicó que al menos 176 de las víctimas serían menores de edad. El gobernador de Minab, Mohammad Radamehr, informó que los equipos de rescate tardaron dos días en recuperar los cuerpos entre los escombros del edificio destruido. Funcionarios locales advirtieron que la cifra podría seguir creciendo.
Una trabajadora del centro fue una de las primeras en dar testimonio. Había salido a hacer un recado minutos antes del impacto. «Escuché un sonido aterrador», dijo. «Cuando volví corriendo, me enfrenté a una escena que nunca olvidaré.»
Irán despide a sus niñas
El entierro colectivo fue el más grande registrado en la ciudad desde que inició la ofensiva militar. Miles de personas acudieron a la Plaza de los Mártires de Minab para despedir a las víctimas. Las imágenes mostraban filas de ataúdes pequeños, a veces con mochilas o juguetes depositados encima por los familiares. Mujeres y hombres lloraban sin distinguirse unos de otros entre la multitud.
El impacto del ataque no se limitó a Minab. En ciudades de todo Irán, las explosiones de los días previos habían causado pánico generalizado. «Tenemos miedo, estamos aterrorizados. Mis hijos tiemblan, no tenemos adónde ir«, dijo Minou, una madre de 32 años, llorando mientras hablaba por teléfono con Reuters desde la ciudad norteña de Tabriz.
WARNING: GRAPHIC CONTENT:
Iranian state media shows crowds mourning in Minab after a strike on a girls’ school killed 150 students. The UN called the attack ‘absolutely horrific’ and urged an investigation //t.co/SIiplNUFLo pic.twitter.com/kf0JE1HavA— Reuters (@Reuters) March 3, 2026
Lo que se sabe y lo que se niega
El ataque ocurrió en el marco de la operación denominada «Furia Épica» por Washington y «Rugido del León» por Tel Aviv, iniciada el 28 de febrero de 2026. El gobierno de Teherán responsabilizó directamente a ambos países. Según el canciller iraní Seyed Abbas Araghchi, el ataque ocurrió «en plena luz del día».
Israel no asumió la autoría. El portavoz militar Nadav Shoshani declaró: «Por el momento no tenemos constancia de un ataque israelí o estadounidense allí. Sé que los estadounidenses lo están comprobando y que nosotros también».
Agregó que el ejército actúa con precisión en los objetivos iraníes, y cuestionó la credibilidad de las fuentes locales al señalar que se trata de «un régimen que bloqueó internet durante semanas para masacrar a su propio pueblo».
El secretario de Defensa estadounidense Pete Hegseth confirmó que el Pentágono revisa lo ocurrido. «Por supuesto, nunca atacamos objetivos civiles, pero estamos considerando investigarlo«, afirmó durante una conferencia de prensa en Washington el 4 de marzo.
Un análisis de imágenes satelitales realizado por expertos en fuentes abiertas (OSINT) determinó las coordenadas exactas de la escuela y constató que a su lado funcionaba la Clínica Especializada Shahid Absalan, un centro médico afiliado al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Las reacciones al ataque infanticida
El presidente iraní Masoud Pezeshkian condenó el bombardeo como «cobarde» e «inhumano» y aseguró que el ataque «constituye una nueva página negra en el historial de innumerables crímenes cometidos por los agresores».
Desde Ginebra, la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas reaccionó con una dureza poco habitual. «Niñas pequeñas, al inicio de su jornada escolar, asesinadas de esta manera, con mochilas manchadas de sangre: esto es absolutamente horrendo«, declaró la portavoz Ravina Shamdasani. «Si hay una imagen que captura la esencia de la destrucción, la desesperación y la crueldad sin sentido de este conflicto, son esas imágenes».
El alto comisionado Volker Türk exigió una investigación pronta e imparcial y señaló que la responsabilidad recae en las fuerzas que ejecutaron el ataque para hacerla pública y garantizar rendición de cuentas. La UNESCO calificó el ataque como una «grave violación del derecho humanitario» y advirtió que los alumnos en un lugar dedicado al aprendizaje están protegidos por el derecho internacional.
Malala Yousafzai, Premio Nobel de la Paz, dijo estar «desconsolada» y «horrorizada». «El asesinato de civiles, especialmente niños, es inconcebible y lo condeno inequívocamente», escribió en sus redes. Añadió que «todo niño merece vivir y aprender en paz», palabras que resonaron con especial peso viniendo de una mujer que sobrevivió un balazo en la cabeza por querer ir a la escuela siendo niña.
El canciller iraní también reprochó a Washington su postura en el conflicto más amplio: «Trump ha convertido el ‘Estados Unidos primero’ en ‘Israel primero’«, señaló en conversaciones con sus pares de otros países afectados.

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