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Trump ahora amenaza con atacar Colombia y Cuba y anexionar Groenlandia

Parece que los planes expansionistas de Trump van mucho más allá de Venezuela y que el derecho internacional no le atrasa: ahora amenaza con atacar Venezuela, Cuba y Groenlandia.

Miguel Díaz-Canel y Gustavo Petro en una foto de archivo (Cortesía de radiorebelde.cu)
Miguel Díaz-Canel y Gustavo Petro en una foto de archivo (Cortesía de radiorebelde.cu)

El 3 de enero de 2026, fuerzas militares de los Estados Unidos ejecutaron una acción armada en territorio venezolano. El objetivo primario, el presidente Nicolás Maduro, fue capturado junto a su esposa, Cilia Flores, en el contexto de una operación que incluyó ataques aéreos en la ciudad de Caracas. La extracción del mandatario se realizó de manera inmediata, siendo trasladado a una ubicación fuera de las fronteras del país, con indicios que apuntan a su confinamiento en un buque de la armada estadounidense.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, realizó un anuncio público confirmando los hechos. Declaró que su gobierno asumirá el control temporal de la nación sudamericana para facilitar lo que denominó una «transición» hacia un sistema democrático. La administración norteamericana justificó la medida como una intervención necesaria para remover lo que califica como un régimen autoritario.

La comunidad internacional ha reaccionado con posturas divergentes. Mientras algunos sectores, principalmente actores políticos alineados con la visión anticomunista de Washington, han expresado su apoyo, otras naciones y organismos multilaterales han formulado duras críticas. La operación ha sido catalogada por diversos analistas y gobiernos como una violación flagrante del derecho internacional, con terminología que va desde «intervención unilateral» hasta «secuestro» o «golpe de estado orquestado».

Trump lanza fuertes amenazas al gobierno de Colombia

 

Inmediatamente después de los eventos en Venezuela, la retórica del presidente Trump se dirigió hacia la nación vecina. El mandatario colombiano, Gustavo Petro, fue objeto de duras críticas y amenazas veladas por parte del líder estadounidense. En declaraciones públicas, Trump describió a Petro como un «hombre enfermo» y lo acusó de permitir la existencia de «fábricas de cocaína» en su territorio.

Las advertencias fueron explícitas. Trump señaló que al presidente colombiano «más le vale que se cuide», añadiendo la frase «será el siguiente». Asimismo, el republicano manifestó que una operación militar estadounidense en Colombia «suena bien», elevando el nivel de alarma en la región. Estas declaraciones representan un punto de inflexión en la relación bilateral, marcada en los últimos años por la posición crítica de Petro hacia las intervenciones externas y su enfoque en una política de paz total.

La respuesta del gobierno colombiano no se hizo esperar. Gustavo Petro rechazó de plano las acusaciones, defendió la independencia judicial de su país y cuestionó públicamente el tono amenazante utilizado por su homólogo de Estados Unidos. Este intercambio verbal ha instalado un escenario de alta tensión diplomática entre los dos países, con implicaciones impredecibles para la seguridad y la estabilidad del norte de Suramérica.

Cuba en la mira de la administración Trump

La escalada de acciones y declaraciones no se ha limitado a la costa continental. Tras la captura de Maduro, altos funcionarios estadounidenses han dirigido su atención hacia la isla de Cuba, aliada histórica del gobierno venezolano y blanco frecuente de la política exterior de Washington. El propio presidente Trump declaró que Cuba «está lista para caer», utilizando la frase en inglés «ready to fall».

Esta afirmación sugiere una lectura geopolítica por parte de la administración estadounidense: el colapso del apoyo venezolano, tanto económico como político, debilitaría estructuralmente al régimen cubano, creando las condiciones para un posible cambio en la isla. La narrativa oficial indica que La Habana podría convertirse en un próximo foco de la política de presión regional impulsada por Trump.

Voces influyentes dentro del establishment político-militar estadounidense, como el senador Marco Rubio, han reforzado este mensaje. Rubio y otros portavoces han emitido advertencias explícitas, indicando que Cuba, junto con otros países de la región que no se alineen con los objetivos de Washington, podría enfrentar acciones similares. Aunque no se han detallado planes militares concretos contra la isla al nivel descrito para Venezuela, las declaraciones constituyen un claro señalamiento en un contexto de expansión de la presión.

La cuestión de Groenlandia en la agenda

Paralelamente a los eventos en América Latina, el presidente Trump ha reintroducido un tema recurrente en su retórica: Groenlandia. A bordo del Air Force One, Trump afirmó: «Trataremos el tema de Groenlandia en unos dos meses, ahora quiero hablar de Rusia, Ucrania y Venezuela. De Groenlandia hablaremos en unos 20 días». Agregó que «La Unión Europea necesita que lo consigamos y ellos lo saben».

En una entrevista posterior con The Atlantic, el mandatario justificó su interés en el territorio autónomo danés. «La necesitamos por razones de seguridad nacional, totalmente. Es un lugar muy estratégico. Está rodeada de barcos rusos y chinos», explicó. Más allá de la ubicación geopolítica, informes de la ONU destacan que Groenlandia alberga potencialmente el «octavo depósito de tierras raras más grande del mundo», además de considerables reservas minerales.

La situación presenta una complejidad jurídica y militar significativa. Groenlandia es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, país miembro de la OTAN. La seguridad de la isla recae, en última instancia, en Copenhague. Dado que Estados Unidos también es miembro de la Alianza Atlántica, cualquier acción unilateral contra territorio danés activaría el artículo 5 del tratado, que establece la defensa colectiva, dibujando un escenario geopolítico extremadamente delicado.

El tono despectivo de Trump hacia las capacidades defensivas de Dinamarca ha añadido fricción. «Han añadido un trineo tirado por dos perros más. Es cierto. Ellos pensaron que era una buena decisión», manifestó burlonamente a los periodistas. Las autoridades danesas, acostumbradas a estas declaraciones, han reiterado su petición de que Estados Unidos respete la soberanía nacional sobre el territorio groenlandés.

 

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