Caso Epstein: emails filtrados dicen que “Trump sabía de las chicas” que eran abusadas
Epstein escribió a Ghislaine Maxwell en 2011 que Trump pasó "horas" con una víctima en su casa, según la documentación revelada en las últimas horas.

La publicación de una serie de documentos relacionados con el patrimonio de Jeffrey Epstein ha generado un nuevo episodio de controversia política en Washington. El miércoles, los demócratas del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes hicieron públicos tres correos electrónicos que contienen referencias a Donald Trump.
Uno de estos mensajes, escrito por el propio Jeffrey Epstein en 2019 y dirigido al periodista Michael Wolff, afirma que Trump “sabía de las chicas”. El contenido preciso de lo que Trump conocía y si ese conocimiento estaba vinculado a los delitos sexuales por los que fue procesado Jeffrey Epstein no queda explícitamente detallado en el texto del correo electrónico.
La reacción de la Casa Blanca fue inmediata y, por supuesto, negándolo todo. A través de su portavoz, Karoline Leavitt, se acusó a los demócratas de orquestar una campaña de desprestigio. La declaración oficial calificó la publicación como una filtración selectiva de correos electrónicos con el único propósito de difamar al presidente Trump. La estrategia política detrás de la divulgación de estos documentos se enmarca en un contexto de tensiones partidistas, particularmente en lo relacionado con las negociaciones para evitar un cierre del gobierno.
Los documentos que complican a Trump
Entre los documentos publicados se encuentra también un correo electrónico de 2011 que Jeffrey Epstein envió a su colaboradora Ghislaine Maxwell. En dicho mensaje, Epstein señalaba que Trump había “pasado horas” en su residencia en compañía de una persona identificada en los papeles como una víctima de trata. La versión del correo electrónico divulgada por el comité demócrata omitió el nombre de dicha víctima, aunque representantes republicanos posteriormente afirmaron que se trataba de Virginia Giuffre.
Los republicanos del comité no se limitaron a responder con declaraciones. En represalia por la publicación de los correos electrónicos que involucran a Trump, los legisladores conservadores procedieron a revelar lo que describieron como aproximadamente veinte mil páginas adicionales de documentos del patrimonio de Jeffrey Epstein. Este lote de documentos incluye, según su descripción, copias de páginas de un libro sobre el exfinanciero escrito por James Patterson. La maniobra busca contrarrestar la narrativa demócrata al saturar el panorama informativo con material adicional.
Donald Trump respondió personalmente a través de su plataforma Truth Social. El expresidente escribió que los demócratas “están tratando de sacar a relucir de nuevo el engaño de Jeffrey Epstein porque harán cualquier cosa para desviar la atención de lo mal que lo han hecho” con el cierre del gobierno “y muchos otros temas”.
En su mensaje, Trump instó a los republicanos a no permitir que la atención se desvíe hacia el caso Epstein y a concentrarse en la reapertura del gobierno y en reparar lo que él denominó el daño masivo causado por los demócratas.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, amplió su defensa al identificar a la persona no nombrada en los correos electrónicos como Virginia Giuffre. Leavitt se apoyó en las declaraciones previas de Giuffre, quien falleció a principios de este año, en las que exoneraba a Trump de cualquier conducta inapropiada. El comunicado de la Casa Blanca reiteró la versión de Trump sobre haber expulsado a Epstein de su club Mar-a-Lago hace décadas por acosar a sus empleadas, entre las que se encontraba la propia Giuffre.
El testimonio de Virginia Giuffre sobre Trump
La figura de Virginia Giuffre es central en la comprensión de las implicaciones de estos documentos. A lo largo de los años, Giuffre mantuvo de manera consistente que Donald Trump no estaba entre los hombres que la habían victimizado. En una declaración jurada presentada en un tribunal, Giuffre afirmó bajo juramento que no creía que Trump tuviera conocimiento alguno de la conducta inapropiada de Jeffrey Epstein con menores de edad. Esta postura fue una parte fundamental de su testimonio legal.
En sus memorias, publicadas recientemente, Virginia Giuffre describió el único encuentro que, según ella, tuvo con Donald Trump. Ocurrió cuando trabajaba como empleada del spa en el club Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida. Giuffre relató que su padre, quien también era empleado del club, fue quien le presentó a Trump.
En su descripción, lo caracterizó como una persona amable y escribió que Trump se ofreció a ayudarla a conseguir trabajos de niñera con algunas familias que eran socias del club. Sobre esta interacción, Giuffre escribió que Trump “no podría haber sido más amable”.
La credibilidad de estas declaraciones de Giuffre es un elemento que ambas partes políticas utilizan a su favor. Los demócratas destacan la asociación entre Trump y Epstein a través de los correos electrónicos, mientras que los republicanos y la Casa Blanca enfatizan las declaraciones exculpatorias de la propia presunta víctima. Además, otros testimonios de miembros del personal doméstico de Epstein, prestados bajo juramento, coincidieron en que, si bien Trump visitó la casa de Epstein, no fue visto en ninguna situación o conducta que pudiera calificarse como inapropiada.
Entrevista de Maxwell y detalles de los correos
Otro testimonio relevante es el de Ghislaine Maxwell, quien fue entrevistada en julio por el Fiscal General Adjunto Todd Blanche. De acuerdo con la transcripción de esa entrevista, Maxwell negó de manera repetida y categórica haber presenciado cualquier interacción sexualmente inapropiada que involucrara a Donald Trump. Maxwell declaró específicamente: “En realidad, nunca vi al Presidente en ningún contexto de masaje”.
Y añadió: “Jamás presencié al Presidente en ninguna situación inapropiada. El Presidente nunca se comportó de manera inapropiada con nadie. En las ocasiones en que estuve con él, se comportó como un caballero en todo sentido”.
Los correos electrónicos en cuestión, sin embargo, reavivan preguntas sobre la naturaleza de la relación entre Trump y Epstein. En el mensaje de 2011 dirigido a Ghislaine Maxwell, Epstein escribió: “Quiero que te des cuenta de que ese perro que no ha ladrado es Trump. (Nombre censurado) pasó horas en mi casa con él, y nunca se le ha mencionado. Jefe de policía, etc. Estoy casi convencido”.
Maxwell respondió ese mismo día con un breve mensaje: “He estado pensando en eso”. El nombre de la persona que supuestamente pasó esas horas con Trump fue censurado en la versión pública, pero los demócratas la han identificado genéricamente como una “víctima”.
El correo de 2019 a Michael Wolff añade otra capa. En él, Epstein escribió sobre Trump: “Por supuesto que sabía de las chicas, ya que le pidió a Ghislaine que parara”. La ambigüedad de esta frase ha sido el centro del debate, sin aclarar el contexto o las acciones específicas a las que se refiere.
La publicación de estos documentos devuelve a la luz pública una historia que ya había surgido durante la presidencia de Trump, especialmente después de que el FBI y el Departamento de Justicia anunciaran que no harían públicos más documentos sobre el caso, una decisión que en su momento decepcionó a quienes esperaban nuevas revelaciones.
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