guerra comercial

Secretario del Tesoro de EE. UU. amenazó a España: “Sería como cortarse el cuello”

El gobierno español analiza si deberían acercarse más a China, luego de los fuertes aranceles que impuso EE. UU. a la Unión Europea. Trump no está dispuesto a ceder un ápice frente al gigante asiático.

pedro sanchez visita china

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, criticó duramente la estrategia del Gobierno español de fortalecer vínculos con China durante la actual guerra arancelaria. Sus declaraciones se produjeron horas antes de que la Unión Europea aprobara un paquete de medidas contra los aranceles impuestos por la Administración Trump. «Eso sería como cortarse el cuello», afirmó Bessent durante un encuentro con banqueros.

El tercer viaje de Pedro Sánchez a China este año ha generado desconfianza en Washington. El presidente español insistió en la necesidad de que Europa y el gigante asiático construyan relaciones «más equilibradas». Sin embargo, Bessent cuestionó la lógica detrás de este enfoque, calificando el modelo comercial chino como depredador: «Producen y tiran sus productos por los suelos».

 

Trump desata una crisis global y amenaza a los que no se alineen

La Comisión Europea, liderada por Ursula von der Leyen, calificó los nuevos aranceles de EEUU como «un duro golpe para la economía mundial». Mientras Trump impone gravámenes de 104% a productos chinos y 20% a europeos, Bessent defendió estas medidas como un «tope máximo» negociable. China ya respondió con tarifas del 84% a bienes estadounidenses, escalando el conflicto.

España busca posicionarse como mediador estratégico entre ambos bloques. Sánchez argumentó en Vietnam que el país puede facilitar alianzas comerciales más justas. No obstante, EEUU ve riesgos en esta aproximación: «El mayor infractor del sistema global es China», insistió el secretario del Tesoro. Sus palabras reflejan la creciente polarización en la política comercial internacional.

La UE aprobó su primer paquete de aranceles retaliatorios contra EEUU, aunque con disidencias. Hungría votó en contra, argumentando que las represalias perjudican a los ciudadanos. «La escalada no es la respuesta», declaró el canciller húngaro Péter Szijjártó en redes sociales. Los nuevos gravámenes comunitarios responden específicamente a los impuestos al acero y aluminio, dejando pendientes los sobre vehículos.

Bruselas mantiene su disposición al diálogo, señalando que las medidas buscan «resultados negociados y mutuamente beneficiosos». Esta postura contrasta con la firmeza mostrada por Bessent, quien instó a los aliados a evitar represalias: «Si no se toman, no se llega al máximo arancelario». La complejidad del escenario obliga a los actores a equilibrar presión económica y diplomacia.

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Trump eleva los aranceles a China a un 104% tras represalias de Beijing, intensificando la guerra…

EE. UU. trata de instalar una narrativa satanizada de China

Las críticas de EEUU al modelo exportador chino comparándolo con «Blancanieves y los 7 Enanitos» revelan profundas diferencias ideológicas. Mientras Beijing prioriza producción masiva y penetración de mercados, Washington apuesta por proteccionismo selectivo.

Sánchez insiste en que Europa debe «cambiar su mirada» hacia Asia, pero enfrenta escepticismo de socios transatlánticos y, desde Washington, insisten en que China es el enemigo, con dialéctica satanizadora y estigmatizante.

La guerra comercial entra en fase crítica con 4,500 millones de euros en bienes europeos afectados. Analistas advierten que las tensiones podrían reducir el PIB global en 0.5% para 2025. En este contexto, la posición española como puente geopolítico será clave, aunque riesgosa. La próxima cumbre UE-China en septiembre podría definir el rumbo de estas complejas negociaciones.

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