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El poderoso fondo BlackRock quiere hacerse del control de parte del Canal de Panamá

Trump ha amenazado con tomar por la fuerza el Canal de Panamá, violando el ordenamiento internacional y la soberanía panameña. Sin embargo, en paralelo, una toma solapada estaría ocurriendo con la llegada de poderosos capitales estadounidenses a hacerse con el control de partes de la hidrovía.

BlackRock y Donald Trump: ¿Inversión o colonialismo financiero?
BlackRock y Donald Trump: ¿Inversión o colonialismo financiero?

BlackRock, administrador de más de 11 billones de dólares, negocia la adquisición de los puertos de Balboa y Cristóbal en el Canal de Panamá. La operación, valorada en US$19.000 millones, involucra a socios como Global Infrastructure Partners y Terminal Investment Limited.

El acuerdo se produce tras las amenazas de Donald Trump de recuperar el control estadounidense del canal. Según BloombergLarry Fink, director ejecutivo de BlackRock, habría coordinado la compra con la Casa Blanca. “Refleja una confluencia entre la visión de ‘Estados Unidos Primero’ y la búsqueda de ganancias de Wall Street”, señala un análisis.

Trump y BlackRock: El pacto secreto para poseer el Canal de Panamá

BlackRock maneja fondos de pensiones, bancos centrales y fortunas privadas. Sus inversiones abarcan desde Apple hasta Pfizer, posicionándolo como accionista clave en corporaciones globales. Aunque no es dueño directo del dinero, decide su destino, influyendo en mercados y políticas.

Junto a Vanguard y State Street, forman “Los Tres Grandes”, controladores de una porción significativa del sistema financiero. Sus CEOs —FinkSalim Ramji y Ronald O’Hanley— operan desde la sombra, según analistas. Para críticos, este triunvirato representa una oligarquía económica sin precedentes.

“Dueños del mundo”: La verdad detrás de BlackRock y los Tres Grandes

La compra de CK Hutchison, dueña de los puertos panameños, ocurre en medio de acusaciones de Trump sobre influencia china en el canal. “Fue construido por estadounidenses, para estadounidenses”, declaró el expresidente el 4 de marzo, respaldando la operación.

Panamá mantiene el control del canal desde 1999, pero la presión estadounidense persiste. Expertos sugieren que la adquisición por BlackRock podría alinear la gestión de los puertos con los intereses de Washington, reduciendo tensiones. Sin embargo, el movimiento refuerza la percepción de que el fondo actúa como brazo financiero de agendas políticas.

BlackRock pertenece a un entramado de inversores, incluidos Vanguard y State Street. Esta interdependencia crea un círculo cerrado donde los mismos actores controlan múltiples fondos y empresas. La junta directiva, liderada por Fink, decide el rumbo de inversiones que impactan economías nacionales.

Graham Steele, exfuncionario del Departamento del Tesoro de EE.UU., advierte: “BlackRock acumula un poder comparable al de naciones soberanas”. Su influencia se extiende a infraestructura estratégica, como puertos y energía, ampliando su capacidad para moldear políticas globales.

¿Es BlackRock un monopolio moderno? Expertos alertan

Acusado de doble estándarBlackRock promueve sostenibilidad mientras invierte en combustibles fósiles. Sectores progresistas cuestionan su apoyo a industrias armamentísticas y empresas con historiales éticos dudosos. Conservadores, en cambio, lo tildan de “woke” por su enfoque en equidad racial y climática.

En Europa, el fondo enfrenta escepticismo por compras de empresas públicas en países con crisis financieras. Mientras, competidores en Wall Street lo ven como un rival invencible, cuyas prácticas anticompetitivas permanecen sin regulación efectiva.

La desregulación promovida por Trump beneficia a BlackRock, facilitando su expansión. La compra de los puertos panameños ejemplifica cómo el fondo aprovecha contextos políticos para consolidar su dominio. Steele lo compara con los trusts del siglo XX, que motivaron leyes antimonopolio.

Pese a las críticas, BlackRock sigue creciendo. Su rol en rescates financieros —como en 2008 y durante la pandemia— refuerza su estatus como intermediario indispensable entre gobiernos y mercados. Para muchos, esto confirma que, efectivamente, “son los dueños del mundo”.

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