El regreso de Trump trae al mundo una extrema derecha más radicalizada y decidida a forzar su agenda
El regreso de Trump es percibido como una amenaza directa a los derechos adquiridos como el aborto, el matrimonio igualitario y la protección del medio ambiente. Y viene listo para arrasar con todos.

La reelección de Donald Trump ha generado una ola de temores generalizados. Regresa a la Casa Blanca con un equipo más entusiasta y de extrema derecha, lo que provoca preocupación en diversos sectores sociales tanto dentro como fuera de Estados Unidos. Según el analista Frankie Murden, la división en la clase dirigente podría ser una oportunidad para la izquierda, pero la amenaza que representa no debe subestimarse.
El regreso de Trump es percibido como una amenaza directa a los derechos adquiridos. Las mujeres temen por la pérdida de autonomía sobre sus cuerpos, mientras que los inmigrantes están aterrorizados ante la posibilidad de deportaciones masivas. Este escenario incrementa el miedo en un contexto internacional ya de por sí fragmentado. Las políticas de Trump tienen el potencial de impactar negativamente en la vida de millones, no solo en Estados Unidos sino a nivel global.
Trump como amenaza a los derechos adquiridos en EE.UU.
Aunque Trump se presenta como el defensor de la clase trabajadora, sus políticas se basan en racismo, misoginia y una visión nostálgica de un «sueño americano». A pesar de ser un presidente multimillonario, ha convencido a las clases más desfavorecidas de que está de su lado. Sin embargo, las contradicciones internas y los desafíos que enfrenta son considerables, y podrían dar lugar a resistencias.
En el ámbito económico, Trump promete ayudar a la clase trabajadora mediante aranceles elevados y un aumento en la producción estadounidense. No obstante, estos aranceles probablemente provoquen un aumento en la inflación y agraven la situación económica, en lugar de mejorarla. Estas medidas amenazan con incrementos en el costo de vida y más inequidad.
El riesgo para el medio ambiente y la geopolítica
El cambio climático es otro campo donde la administración Trump podría causar devastadores efectos. Su compromiso con la expansión de combustibles fósiles aumentará los problemas ambientales, en un contexto ya marcado por fenómenos naturales cada vez más frecuentes y destructivos como huracanes e incendios forestales. La aceleración del desastre climático está más cerca de materializarse.
La política exterior de Trump representa una ruptura con el pasado, apostando por un enfoque más individualista respecto a alianzas como la OTAN. Su insistencia en la «competencia entre grandes potencias» con China arroja interrogantes sobre el futuro del liderazgo estadounidense en el mundo. La creciente influencia económica de China contrasta con el declive de la hegemonía estadounidense.
Trump ha prometido reducir la participación en la guerra en Ucrania, centrando recursos en China, lo que podría generar inestabilidad en Europa y en el poder de Estados Unidos. Estas estrategias abren una grieta que puede ser explotada por movimientos que claman un cambio significativo en dirección a políticas más pacíficas.
Oportunidades de resistencia
Contra este panorama, la resistencia puede surgir con fuerza renovada. Durante la última presidencia de Trump, movimientos como #MeToo y Black Lives Matter organizaron resistencias a gran escala. La revocación de Roe vs Wade provocó la movilización de miles, y las protestas globales indican que el descontento aún persiste.
Estados como Missouri, donde una prohibición casi total del aborto fue rechazada, demostraron que las políticas restrictivas tienen una oposición significativa incluso en territorios que votaron por Trump. Estas dinámicas sugieren que la resistencia no solo es posible, sino necesaria, para enfrentar los peligros que las políticas de Trump representan para derechos básicos y libertades civiles.
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