Identidad Soberana en crisis: Las renuncias de dos líderes del partido exponen una fractura

Los 65.796 votos que llevaron a Identidad Soberana a la Cámara de Diputados quedaron empañados por las críticas internas que señalan a Salle por reproducir las mismas prácticas de acomodo que denunció durante años, mientras el líder insiste en que necesitaba “personas de absoluta confianza” en el Parlamento.

Gustavo Salle Lorier es abogado y diputado de Identidad Soberana
Gustavo Salle Lorier es abogado y diputado de Identidad Soberana

El abogado Gustavo Salle llegó a la Cámara de Diputados tras las elecciones nacionales de octubre de 2024 como el líder indiscutido de Identidad Soberana, una fuerza fundada en noviembre de 2022 que supo capitalizar el descontento popular. La agrupación cosechó 65.796 votos, consolidándose como la cuarta fuerza más votada del país y obteniendo dos bancas en Diputados: una para su líder y otra para su hija, Nicolle Salle, quien ingresó como suplente por la lista de Montevideo.

Las proyecciones iniciales, sin embargo, alimentaban expectativas mayores. El propio Salle había bromeado en campaña con la posibilidad de un “Sallazo” que le otorgara una banca en el Senado, pero ese objetivo no se concretó. En declaraciones posteriores a los comicios, Salle describió su posición en el Parlamento como minoritaria, calculando que se encontraría con 97 diputados alineados con las “agendas internacionales” que él cuestiona, frente a solo dos bancas representando su espacio.

La estrategia electoral rindió frutos inmediatos, capitalizando sectores como los antivacunas y los negacionistas de la pandemia, pero plantó la semilla de lo que hoy se ha convertido en la principal crisis interna del partido.

¿Hubo nepotismo? Cuando la estrategia y el discurso colisionan

Uno de los episodios más criticados dentro y fuera de Identidad Soberana fue la decisión de Salle de asumir la banca por Canelones, permitiendo que su hija Nicolle ingresara como diputada por Montevideo.

La maniobra es legal, sin duda alguna, y no se apunta en esa dirección; de hecho, además, había sido prevista por el partido, pero el costo político fue inmediato. Identidad Soberana había construido su identidad denunciando el acomodo de familiares y el nepotismo en la política tradicional, y la jugada despertó fuertes cuestionamientos entre sus propios militantes.

El propio Salle defendió públicamente la decisión argumentando que necesitaba colocar a su hija en el Parlamento. “Sobre todo, en este partido, asediado por el poder, yo necesitaba una persona de absoluta confianza, ¡y qué bien que hice en poner a mi hija!”, expresó luego de haber asumido.

Sin embargo, dentro del partido hubo quienes sostuvieron que esa decisión tuvo un costo político significativo. Varios exmilitantes y observadores políticos interpretan que esta jugada pudo haber restado el respaldo necesario para obtener una banca en el Senado, aunque esa afirmación pertenece al terreno del análisis político y no puede demostrarse como una relación causal o una acusación de irregularidad alguna.

Lo que comenzó como una fuerza antisistema que prometía una forma diferente de hacer política terminó reproduciendo, en su primera prueba de poder, una de las prácticas que durante años había denunciado.

El apartamento en Punta del Este y el doble discurso

La crisis se profundizó cuando el portal Crónicas del Este informó que Salle habría adquirido un apartamento en Punta del Este. El hecho llamó la atención no solo por el valor de la propiedad, sino porque durante años el líder de Identidad Soberana había descalificado al principal balneario del país, vinculándolo reiteradamente con el lavado de dinero argentino y con intereses sionistas. Para sus críticos, esta situación alimentó la percepción de un doble discurso entre las denuncias públicas y las decisiones personales.

La adquisición de una propiedad en el balneario que tanto había criticado generó una contradicción difícil de explicar para su base electoral, compuesta mayoritariamente por votantes que habían confiado en su discurso confrontativo y antisistema.

Renuncias y fractura interna: las bases flaquean

Las renuncias de dirigentes históricos profundizaron la sensación de fractura dentro de Identidad Soberana. María Elvira Marita, expresidenta del partido, y Natalia Pigurina, referente departamental, abandonaron sus cargos y cuestionaron abiertamente la conducción personalista de Salle, la falta de democracia interna y la creciente distancia entre el discurso y la práctica política.

Estas deserciones no fueron episodios aislados, sino un síntoma del malestar que crece entre los militantes de base. Aquellos que vieron en Identidad Soberana una alternativa genuina a los partidos tradicionales hoy expresan su desencanto ante lo que perciben como una reproducción de las mismas conductas que el partido prometía combatir.

Salle apuesta por la fuerza de su propia imagen

Gustavo Salle llegó a posicionarse como una pieza clave en el equilibrio de fuerzas tras el empate en la Cámara de Diputados, siendo contactado por referentes de ambos bloques políticos en pugna por el balotaje de noviembre de 2024. Sin embargo, esa relevancia política momentánea no ha logrado ocultar las contradicciones internas que hoy amenazan con consumir a su fuerza, a pesar de lo mediático de su figura.

El desafío para Identidad Soberana es sobrevivir a las críticas que durante años dirigió contra sus adversarios sin terminar reproduciendo algunas de las conductas que decía combatir. Lo que en 2024 parecía el nacimiento de una nueva fuerza política capaz de desafiar a los partidos tradicionales, hoy enfrenta su mayor prueba de fuego: demostrar que puede ser diferente.

Te puede interesar

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje