El informe de ASSE que destapó más de 1.000 donantes enfermos sin notificar en el Hemocentro de Maldonado

La investigación administrativa concluyó con un sumario contra el exdirector técnico Jorge Curbelo y una denuncia penal por presuntas irregularidades que afectaron a más de mil donantes entre 2017 y 2026.

Foto de archivo
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El 11 de mayo de 2026, el presidente del directorio de ASSE (Administración de los Servicios de Salud del Estado), el doctor Danza, firmó la resolución 463-2026. El objetivo era claro: determinar si existían actos irregulares en los procedimientos de aféresis y donación convencional en el Hemocentro Regional de Maldonado.

Lo que encontraron los investigadores, según publicó el periodista Eduardo Preve, transformó un procedimiento administrativo en un escándalo con derivaciones penales. Un expediente de 21 hojas, testimonios de médicas y funcionarias, y un mensaje de WhatsApp que terminó siendo la prueba central de una cadena de irregularidades que se extendió por casi 17 años.

¿Qué es la plaquetoféresis y por qué importa?

La plaquetoféresis es un procedimiento médico complejo. Un donante se conecta a una máquina que extrae sangre, separa las plaquetas y devuelve el resto al cuerpo en el mismo acto. Por su complejidad, la normativa uruguaya exige un paso obligatorio antes de programar la extracción: estudios de hemograma, recuento plaquetario y análisis serológicos e inmunohematológicos.

Estos análisis determinan si la persona está en condiciones de donar. No son un trámite burocrático. Son el filtro que protege al donante y al paciente que recibirá el componente sanguíneo.

Las dos irregularidades que cambiaron el rumbo del Hemocentro

La investigación identificó dos grandes problemas. El primero, denominado «orden invertido». Según el expediente, con donantes habituales se había instalado una modalidad de trabajo que invertía el orden lógico: se conectaba al donante al equipo y se extraían las muestras para estudios en el mismo momento en que comenzaba el procedimiento de aféresis. Los resultados se procesaban después.

El doctor Jorge Curbelo, entonces director técnico, reconoció ante los investigadores que esta práctica respondía a «criterios asistenciales y organizativos». Su argumento: evitar pinchazos repetidos a donantes frecuentes y asegurar que hubiera plaquetas disponibles. Para él, lo importante era que los resultados estuvieran antes de usar el componente para transfundir, aunque eso implicara saltearse el orden previsto.

Esta versión fue corroborada por varias profesionales del servicio: Fernanda Vagneses, la doctora Lilia López y la doctora Karen Wasson coincidieron en que el procedimiento no se ajustaba a los protocolos vigentes.

El informe de ASSE es enfático en un punto: no se acreditó que esta práctica haya generado un riesgo transfusional real. Los componentes obtenidos pasaban por los controles serológicos antes de liberarse para uso clínico, y los que daban reactivos eran descartados.

Pero el problema existe igual. Se sometía al donante a un procedimiento invasivo antes de confirmar si era apto. Y cuando los estudios daban mal, los kits descartables y otros recursos ya utilizados terminaban en la basura. El impacto económico no está cuantificado, pero el expediente reconoce que existió.

La segunda irregularidad: más de mil personas que nunca supieron

El segundo hallazgo es el que el propio expediente califica como «de mayor gravedad». Y no es para menos.

La consejería médica no es solo una llamada telefónica. Es una entrevista confidencial en la que se informa al donante sobre el hallazgo, se recaban antecedentes clínicos, se orienta sobre estudios confirmatorios y se deriva a un prestador de salud para valoración y eventual tratamiento. También se brinda información para proteger al entorno, pareja e hijos en casos de enfermedades transmisibles.

Esta consejería no se realizó para 1.015 donantes entre 2017 y 2026.

La línea del tiempo es reveladora. En 2021, el Hemocentro registraba 356 consejerías pendientes correspondientes al período 2017-2021. En 2023, se volvió a informar de la situación a la dirección. El problema persistía. Y en julio de 2026, cuando la investigación ya estaba en marcha, se contabilizaron 1.015 consejerías médicas pendientes acumuladas.

El problema no solo no se resolvió, sino que casi se triplicó con los años. Y afectaba especialmente a donantes de jornadas externas, las que realizaba el famoso móvil del Hemocentro de Maldonado.

El mensaje de WhatsApp que lo cambió todo

El expediente incluye una captura de pantalla que se volvió central en la investigación. Es un intercambio de mensajes de WhatsApp del 26 de agosto de 2022 entre la técnica Fernanda Vagneses y el doctor Jorge Curbelo.

Ante una planilla con el detalle de avisos pendientes a personas que habían dado positivo entre 2017 y 2022, la instrucción de Curbelo fue clara: hacer únicamente las del 2022 y archivar el resto. Salvo, precisó, que se tratara de hepatitis o VIH.

Este mensaje no fue un hecho aislado. Se suma a una constancia de febrero de 2023 en el sistema del Hemocentro que registra que el entonces director técnico dispuso no realizar determinados procedimientos de años anteriores. También hay constancia de que donantes rechazados por el sistema eran reactivados, según testimonios coincidentes, por autorización verbal del doctor Curbelo.

¿Qué pasó con quienes nunca fueron notificados?

El informe no acredita que algún paciente haya recibido sangre insegura. Los productos con serología reactiva eran descartados antes de su uso clínico.

Pero el daño es de otro tipo. Durante años, más de mil personas fueron privadas de saber que podían tener una enfermedad transmisible. No pudieron acceder a tiempo a un diagnóstico, a un tratamiento ni a medidas para proteger a sus parejas o hijos.

Algunas de esas personas, según consta en el expediente, desarrollaron enfermedades graves por no haber sido alertadas a tiempo.

Las responsabilidades y el camino judicial

El expediente señala como responsable al doctor Jorge Curbelo, quien se desempeñó como director técnico del Hemocentro Regional de Maldonado desde el 20 de octubre de 2009 hasta el 23 de abril de 2026. Casi 17 años al frente como máxima autoridad técnica.

Según su propio cargo y lo que él mismo reconoció ante los investigadores, era su responsabilidad organizar, dirigir, supervisar y controlar el funcionamiento técnico del Hemocentro, garantizando el cumplimiento de la normativa, los protocolos internos y los manuales de calidad.

Lo que halló la investigación no fueron hechos aislados ni decisiones de funcionarios de menor rango. Se describen como «modalidades de funcionamiento sostenidas», conocidas y en algunos casos dispuestas directamente desde la dirección técnica. Múltiples testigos coinciden en este punto.

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