Ministro ultraderechista israelí humilla se burla de tripulantes de la Global Sumud Flotilla
Ben Gvir es el más ultraderechista de los ministros de Benjamin Netanyahu, y compartió un video en donde se le ve humillando, golpeando y violentando a tripulantes de la flotilla humanitaria.
🇮🇱 El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, ha difundido un vídeo en el que aparece paseándose entre activistas de la flotilla detenidos y maniatados en el suelo, mientras ondea una bandera israelí y les lanza mensajes de burla pic.twitter.com/FyTRL7DGRW
— EL ESPAÑOL (@elespanolcom) May 20, 2026
El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, publicó el miércoles 20 de mayo de 2026 un video en el que aparece sonriente, ondeando una bandera israelí, mientras a sus pies decenas de activistas de la Global Sumud Flotilla permanecen arrodillados, con las manos atadas y la frente contra el suelo. El registro, difundido en la red social X, generó repudio dentro y fuera de Israel en cuestión de horas.
«¡Bienvenidos a Israel!», dice Ben Gvir en las imágenes. «Así es como aceptamos a los partidarios del terrorismo», añade en el mensaje que acompañó la publicación. Las imágenes muestran a cientos de detenidos hacinados bajo el sol mientras un altavoz emite el himno israelí. No es una escena improvisada: es una puesta en escena política deliberada con personas privadas de libertad como telón de fondo.
Todo esto se dio luego de que militares israelíes abordaran a las embarcaciones de la flotilla en aguas internacionales, en lo que configura un accionar digno de delitos de piratería.

Repudio desde adentro del propio gabinete
La reacción no tardó en llegar, y provino de las filas del propio gobierno. El canciller israelí Gideon Saar calificó lo ocurrido como una «actuación vergonzosa» y fue directo: «Usted causó daño a nuestro Estado a sabiendas con esta actuación vergonzosa, y no es la primera vez». Luego agregó: «No, usted no representa a Israel«, y advirtió que imágenes como esas «echan por tierra los enormes esfuerzos profesionales y exitosos» de soldados y funcionarios.
El primer ministro Benjamin Netanyahu también condenó el trato, asegurando que «no se ajusta a los valores y normas de Israel», e instruyó a deportar a los activistas «lo antes posible». Sin embargo, Netanyahu no abandonó la posición central del ejecutivo: Israel «tiene todo el derecho a impedir» el ingreso de flotillas al área del bloqueo.
Ben Gvir: orgulloso fascismo reinventado
Ben Gvir respondió sin matices: «Quien venga a nuestro territorio a apoyar el terrorismo e identificarse con Hamás, se llevará un golpe y no le daremos la otra mejilla». Y remató: «Hay algunos en el gobierno que todavía no han entendido cómo hay que comportarse con los partidarios del terrorismo».
La entidad israelí de defensa legal Adalah calificó las imágenes como una «política criminal de abuso y humillación contra los activistas». Italia, Francia, España y Países Bajos convocaron a representantes diplomáticos israelíes en sus respectivos países.
Pero esto no es nuevo: es el estilo de política que hace el más ultraderechista de los ministros de Netanyahu, al cual no se atreve a despedir ni a separar del cargo a pesar de las críticas y del daño a la imagen del país y del gobierno que hace con sus acciones violentas.
Qué pasó con la flotilla en los días previos
El video de Ben Gvir es el corolario de una operación que se desarrolló entre el 18 y el 19 de mayo. Una flota de 54 embarcaciones, integrada por barcos de la Global Sumud Flotilla, la Freedom Flotilla Coalition y organizaciones de Turquía, Malasia e Indonesia, fue interceptada en aguas internacionales a unas 250 millas náuticas de Gaza, en la zona próxima a Chipre. Más de 400 activistas civiles desarmados, provenientes de 45 países, fueron detenidos y trasladados en un buque «prisión» al puerto israelí de Ashdod.
El 19 de mayo, Israel completó la operación al interceptar los dos últimos barcos de la flotilla. La embarcación Andros fue detenida a aproximadamente 82 millas náuticas de Gaza, según el sistema de rastreo de la propia organización. Era la tercera misión de la GSF en menos de un año.
Tercer intento frustrado en doce meses
La Global Sumud Flotilla —cuyo nombre proviene del árabe ṣumūd, que significa perseverancia o constancia— es una coalición internacional de ONG que busca romper el bloqueo marítimo que Israel mantiene sobre Gaza desde 2007. Su misión de primavera 2026 fue presentada como la más ambiciosa: más de 100 embarcaciones y 3.000 participantes de 100 países, entre médicos, educadores e investigadores, con salida desde Barcelona el 15 de abril.
El 14 de mayo, los barcos zarparon por tercera vez desde el sur de Turquía. Un intento anterior, el 29 de abril, había terminado con 21 embarcaciones confiscadas y 175 activistas detenidos. Los participantes de esa operación denunciaron agresiones físicas, malos tratos y abusos durante el abordaje.
Latinoamericanos entre los detenidos
Entre los más de 400 activistas capturados hay ciudadanos de América Latina. Tres mexicanas fueron interceptadas a bordo de la embarcación Venus: la periodista Violeta Núñez Rodríguez, la psicóloga social Sol González Eguía y Paulina del Castillo Poblano. La Secretaría de Relaciones Exteriores de México activó una red consular en la región y exigió su liberación.
Tres chilenos también quedaron detenidos: la periodista Carolina Eltit, el exdirigente estudiantil Víctor Chanfreau y el artista Claudio Caiozzi. Chanfreau grabó un video previo a la interceptación con un mensaje directo: «Si estás viendo este video, las fuerzas de ocupación israelíes me han secuestrado en aguas internacionales».
La rama terrestre, bloqueada en Libia
La operación de la GSF no era solo marítima. El componente terrestre de la misión denunció estar retenido cerca de Sirte, Libia, durante más de 24 horas, con comunicaciones interferidas y sin autorización para continuar hacia Gaza.
El Ministerio de Exteriores de Israel sostuvo que el gobierno «no permitirá ninguna violación del bloqueo naval legal sobre Gaza» y rechazó las acusaciones de escasez de ayuda, afirmando que la Franja está «inundada» de ella. Los organismos internacionales de asistencia y Turquía, entre otros países, contradicen ese diagnóstico.
El video de Ben Gvir no es un incidente aislado ni un exceso individual: es la imagen más explícita de cómo el gobierno israelí concibe el tratamiento de quienes desafían el bloqueo, independientemente del repudio de sus propios ministros.
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