México, EE.UU. y Canadá unen fuerzas en seguridad para la Copa del Mundo
El Gobierno mexicano presentó una estrategia de defensa sin precedentes que movilizará aeronaves de combate, sistemas antidrones y más de 100.000 efectivos para garantizar la seguridad durante la próxima Copa del Mundo.

De cara a la organización de uno de los eventos deportivos más masivos del planeta, el Gobierno de México ha oficializado el Plan Kukulcán, una exhaustiva estrategia de seguridad diseñada para salvaguardar la integridad de las delegaciones, la población local y los miles de turistas que arribarán a las tres ciudades sede de la Copa Mundial de Fútbol 2026.
La iniciativa, según detalló Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, no es un esfuerzo aislado. La hoja de ruta involucra la coordinación de 20 dependencias de los tres niveles de gobierno y establece una cooperación directa con Estados Unidos, Canadá y la propia FIFA. El objetivo central es el “intercambio de información, la planeación operativa y la atención oportuna de riesgos”.
Despliegue masivo de fuerzas
La magnitud del operativo fue desglosada por el general Román Villalvazo, jefe del Centro de Coordinación del Mundial 2026. La intención es proyectar ante el mundo la imagen de un país «confiable, seguro y organizado». Para lograrlo, el Estado desplegará una fuerza combinada de aproximadamente 100.000 efectivos, sumando personal de las fuerzas públicas y del sector de seguridad privada para blindar Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México.
El general Villalvazo precisó la estructura del mando operativo: “Se autorizaron tres fuerzas de tarea conjunta, una por cada sede mundialista: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Siete agrupamientos conjuntos, uno por cada sede alterna, donde esperamos la concentración de selecciones para sus entrenamientos. Todo esto con apoyo de tres agrupamientos de defensa aérea”.
Esta fuerza de tarea estará compuesta por 20.000 integrantes de las Fuerzas Armadas —con un rol preponderante de la Guardia Nacional— y 55.000 agentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSPC), complementados por elementos de seguridad privada.
Anillos de seguridad y tecnología de punta
La táctica en el terreno se basará en cinturones de seguridad escalonados. Cada punto clave en las ciudades anfitrionas tendrá un esquema a medida: la Guardia Nacional cubrirá la distancia intermedia, mientras que el Ejército funcionará como fuerza de refuerzo. Los niveles de reacción se han clasificado en inmediata, mediata, lejana y de refuerzo.
Además de la presencia física, se aplicarán protocolos de alta tecnología antes de cualquier evento. “Previo a la instalación de los dispositivos de seguridad, equipos de especialistas del Ejército Mexicano realizarán barridos químicos, biológicos, radiológico, nuclear, antiexplosivos, de microfonía y antidrones”, aseguró Villalvazo.
La logística terrestre es igualmente impresionante: se movilizarán 2.100 vehículos militares y una flota de 378 vehículos civiles destinados exclusivamente a las escoltas de mandatarios y delegaciones extranjeras.
Cinco capas de defensa en el cielo
Uno de los aspectos más llamativos del Plan Kukulcán es su componente aéreo. La Defensa ha estructurado un sistema de vigilancia de cinco capas que abarca desde los 500 hasta los 25.000 pies de altura, bajo el comando de la Fuerza Aérea Mexicana. Este dispositivo incluye 24 aeronaves, monitoreo permanente del espacio aéreo, protección de infraestructura crítica y coordinación con radares para interceptaciones.
El esquema de protección vertical se distribuye de la siguiente manera:
Vigilancia estratégica (25.000 – 19.000 pies): Operará un avión Embraer EMB-145 AEW&C equipado con el sistema de radar Erieye de Ericsson. Esta tecnología permite la detección, comando y control modular, además de identificación amigo-enemigo.
Zona de Drones (RPAS): Por debajo de ese nivel, volarán aeronaves no tripuladas como el Hermes 900 y dos Shapire J20. El acceso a esta franja estará restringido exclusivamente a naves autorizadas por el Centro Nacional de Vigilancia y Protección del Espacio Aéreo (Cenavi).
Intercepción y combate (19.000 – 10.000 pies): En este nivel patrullarán tres aviones de combate Northrop F-5E/F, armados con cañones de 20 mm capaces de disparar 1.500 rondas por minuto. Se suman nueve aviones turbohélice T-6C Texan II para intercepción, los cuales, según el informe, “pueden armarse con contenedores HMP 400LC con ametralladoras calibre 0.50”.
Apoyo táctico (Baja altura): Por debajo de los 1.000 pies operarán helicópteros artillados, incluyendo los UH-60M Blackhawk, listos para evacuaciones aeromédicas o apoyo de fuego como parte de la Fuerza en Situación de Alerta (FUSA).
Nivel Tierra-Aire: Finalmente, en la cota más baja, se activarán sistemas antidrones para proteger zonas estratégicas de amenazas menores pero de alto riesgo.
Con este despliegue, México busca garantizar que la fiesta del fútbol transcurra sin sobresaltos, blindando sus cielos y estadios con lo último en estrategia militar y policial.


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