Franjas florales en cultivos de maíz y trigo aumentan biodiversidad hasta 41% según CIMMYT
Un estudio científico desarrollado en México demuestra que la incorporación de pequeñas áreas con flores en parcelas agrícolas puede multiplicar la presencia de organismos benéficos y contribuir al desarrollo de sistemas productivos más resilientes y sustentables.
La búsqueda de soluciones agrícolas basadas en ciencia
Los sistemas agroalimentarios mexicanos enfrentan el doble reto de incrementar la producción de alimentos mientras lidian con los efectos del cambio climático y la creciente demanda sobre los recursos naturales. En este contexto, las soluciones respaldadas por evidencia científica cobran mayor relevancia que nunca.
Una investigación liderada por el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) aporta datos contundentes: las franjas florales implementadas en terrenos agrícolas representan una estrategia efectiva para promover la agricultura regenerativa.
Tres años de investigación en dos regiones contrastantes
El trabajo científico, cuyos hallazgos fueron difundidos en la publicación especializada Frontiers in Sustainable Food Systems, analizó durante tres años consecutivos cómo influyen los bordes florales instalados junto a plantaciones de maíz y trigo en dos zonas agrícolas mexicanas con características diferentes: la estación experimental del CIMMYT en El Batán, Estado de México, y el Campo Experimental Norman E. Borlaug (CENEB), situado en Ciudad Obregón, Sonora.
Las conclusiones demuestran que estas áreas, pese a representar una superficie reducida dentro de las parcelas, albergan una cantidad considerable de la biodiversidad existente en los agroecosistemas.
A lo largo del estudio se documentaron 980,000 artrópodos correspondientes a más de 170 grupos taxonómicos diferentes, entre ellos depredadores naturales de plagas, parasitoides, organismos descomponedores y otras especies esenciales para mantener el equilibrio ecológico de las áreas cultivadas.
Concentración de biodiversidad en espacios mínimos
En El Batán, más de una tercera parte del total de organismos identificados se encontraba en las franjas florales, mientras que en el CENEB la cifra se aproximó a tres de cada diez capturas realizadas. Los especialistas determinaron que estos espacios reducidos pueden cumplir una función desproporcionadamente significativa en la preservación de la biodiversidad al interior de sistemas agrícolas intensivos.
Incremento notable de aliados naturales del agricultor
Entre los descubrimientos más destacados figura el aumento de organismos que funcionan como aliados naturales en la producción agrícola.
En El Batán, la diversidad de parasitoides —insectos que contribuyen al control biológico de plagas— resultó hasta 41% superior en las franjas florales comparado con zonas distantes de estas áreas.
Del mismo modo, la riqueza de depredadores se incrementó aproximadamente 34%, en tanto que la abundancia total de artrópodos fue notablemente mayor en los bordes que contaban con flores.
El contexto del paisaje: factor determinante
No obstante, la investigación también dejó en evidencia que los beneficios derivados de estas prácticas están fuertemente condicionados por el entorno circundante a las parcelas.
Mientras en El Batán los efectos positivos resultaron más evidentes gracias a un paisaje agrícola diversificado, con zonas de vegetación natural y variedad de cultivos, en el Valle del Yaqui los impactos se manifestaron de manera más localizada.
Según los expertos, este hallazgo confirma que las estrategias vinculadas a la agricultura regenerativa no operan bajo un esquema uniforme y que su eficacia está íntimamente relacionada con las particularidades del paisaje agrícola circundante.
Corredores biológicos: un beneficio adicional
Además de favorecer la presencia de organismos beneficiosos, las franjas florales tendrían la capacidad de funcionar como corredores biológicos, permitiendo el movimiento de especies entre diferentes hábitats y reforzando la conectividad ecológica en áreas de producción intensiva.
Avances hacia sistemas agrícolas más resilientes y sustentables
Para el CIMMYT, la evidencia recopilada constituye un progreso significativo en la construcción de sistemas agrícolas capaces de aprovechar de manera más eficiente los procesos naturales para sostener la productividad y, simultáneamente, preservar la biodiversidad.
Los hallazgos también proporcionan datos valiosos para productores, investigadores y funcionarios responsables de políticas públicas que buscan promover una agricultura más resiliente y sostenible en México.
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