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El rey Felipe VI de España reconoce abusos cometidos durante la conquista de América

La historiografía documenta caídas del 85% al 93% en poblaciones indígenas de México y los Andes entre los siglos XVI y XVII por causa de la conquista europea.

Foto: Casa Real de España
Foto: Casa Real de España

El rey Felipe VI de España reconoció este lunes la existencia de «mucho abuso» y «controversias morales y éticas» durante la colonización de América, en declaraciones difundidas por la Casa Real a través de sus redes sociales. El monarca realizó estas afirmaciones en el contexto de una visita a una exposición sobre la mujer en las culturas prehispánicas mexicanas, en lo que representa un nuevo gesto de aproximación entre España y México en torno a un debate histórico que lleva décadas pendiente de resolución diplomática.

En el vídeo publicado por la Casa Real, Felipe VI señaló que «hay cosas que, cuando los estudiamos, en nuestro criterio, con nuestros valores de hoy en día, obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos. Pero hay que conocerlos, en su justo contexto, no con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso». El monarca llamó a extraer lecciones del pasado sin eludir la complejidad del período colonial.

«Y sacar lecciones, porque también ha habido luchas, digamos, controversias morales y éticas en cuanto a cómo se ejerce el poder. Desde el primer día. Los propios Reyes Católicos con sus directrices, las Leyes de Indias, por el proceso legislativo. Hay un afán de protección, que luego la realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucho, mucho abuso y también, como decía antes, valorar el hecho de que de ahí, de ese conocimiento, pues nos apreciaremos más», remarcó el rey en sus declaraciones.

El contexto institucional de las palabras del monarca

Las palabras de Felipe VI se producen en el marco de la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, organizada de manera conjunta por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España y la Secretaría de Cultura del Gobierno mexicano. La muestra se exhibe actualmente en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Durante la visita también estuvo presente el embajador de México en España, Quirino Ordaz Coppel.

México es un país que desde hace años sostiene que España debería emitir una disculpa formal por los excesos cometidos durante la conquista. El expresidente Andrés Manuel López Obrador llegó a solicitarlo mediante una carta dirigida a las autoridades españolas, petición que en su momento no obtuvo respuesta favorable por parte del Gobierno de Madrid.

El pronunciamiento del rey llega meses después de que el propio Gobierno español diera lo que se considera el primer paso oficial en este capítulo de las relaciones bilaterales. Fue el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien en la inauguración de la misma exposición reconoció «dolor e injusticia» provocados por España a los «pueblos originarios mexicanos».

La reacción de la presidenta mexicana ante el primer gesto español

«Como toda historia humana, tiene claroscuros. Ha habido dolor e injusticia hacia los pueblos originarios. Hubo injusticia, justo es reconocerlo y lamentarlo. Esa es parte de nuestra historia compartida, no podemos negarla ni olvidarla», declaró Albares en octubre de 2025. Sus palabras marcaron un punto de inflexión en el trato institucional que España había dado hasta ese momento a las demandas mexicanas.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, respondió con valoraciones positivas ante las declaraciones del ministro español. «Es la primera vez que una autoridad del Gobierno español habla de lamentar la injusticia, es importante, desde mi punto de vista, un primer paso. Habla de la importancia de lo que siempre hemos dicho, el perdón engrandece a los Gobiernos y los pueblos, no es humillante, al contrario», señaló la mandataria en aquel momento.

Este intercambio diplomático se inscribe en un debate más amplio sobre el legado demográfico y humano de la conquista de América, al que distintos historiadores y organismos académicos han dedicado décadas de investigación. Los datos existentes sobre la catástrofe demográfica indígena forman parte central de ese debate.

l colapso demográfico en Mesoamérica y los Andes según la historiografía

Según estimaciones basadas en matrículas de tributo, Mesoamérica contaba con aproximadamente 11 millones de habitantes en el momento del contacto con los conquistadores europeos. Hacia mediados del siglo XVII, la población indígena había caído a 1,5 millones de personas, lo que representa una reducción del 85%. El cálculo más citado en demografía histórica, elaborado por Cook y Borah de la Universidad de California, ofrece cifras aún más severas: la población de México pasó de 25,2 millones en 1518 a 700.000 personas en 1623, menos del 3% del total original.

Para el caso andino, el historiador David N. Cook estableció que entre 1530 y 1630 la población del Tahuantinsuyo descendió de aproximadamente 9 millones a solo 601.645 habitantes, una caída del 93% en un siglo. En el sur andino, las estimaciones indican que en 1683 sobrevivía apenas el 40% de la población indígena previa a la conquista, y que para 1720, cuando se alcanzó el mínimo demográfico, ese porcentaje había bajado al 25%.

En términos globales, se estima que en 1500 la población americana representaba el 20% del total mundial. Un siglo después, ese porcentaje se había reducido al 3%, incluyendo ya a grupos no indígenas. En el caso de La Española, el recuento de Alburquerque de 1514 registraba apenas 26.000 indígenas, apenas décadas después del primer contacto en 1492. Las estimaciones de población precontacto en la isla oscilan entre 300.000 y varios millones, dependiendo del autor consultado.

Las causas del declive: epidemias, violencia y sistema colonial

En Chile, se calcula que antes de la llegada de los conquistadores vivían alrededor de 1 millón de indígenas. Durante el siglo XVI, ese número se contrajo de forma abrupta, y en medio siglo la población indígena chilena se había reducido en más de un 80%, configurando lo que los historiadores describen como una catástrofe demográfica.

La historiografía discute las causas de este colapso y las estimaciones sobre la mortalidad indígena varían entre el 30% y el 95% de la población precontacto. La mayoría de los historiadores coincide en que la violencia de la conquista y las condiciones impuestas por la sociedad colonial incidieron en el agravamiento de la situación, aunque el peso relativo de cada factor sigue siendo objeto de debate académico.

Los factores identificados por la investigación histórica incluyen, en primer lugar, las epidemias de viruela, sarampión y tifus, consideradas por la mayoría de los especialistas como el factor principal en términos cuantitativos. A estos se suman la violencia directa y las masacres documentadas, el trabajo forzado en minas y haciendas a través de instituciones como la encomienda y la mita, así como la desintegración social, el hambre y el colapso reproductivo derivados del sistema colonial.

También se señalan los desplazamientos forzados originados en las políticas de reducción y traslado de mano de obra, y lo que el historiador Nicolás Sánchez denominó «desgana vital»: la reacción psicológica ante el colapso del mundo indígena y la destrucción de economías de subsistencia.

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