Sin “Israel” ni “genocidio” en la semántica, el BRICS apoya solución de los dos Estados
Cumbre BRICS en Río supera profundas divergencias geopolíticas, especialmente la postura de Irán sobre Israel. Declaración final reafirma apoyo a Palestina en ONU y solución de dos Estados.

Uno de los principales desafíos para los negociadores de la declaración final de la cumbre del BRICS en Río de Janeiro fue superar profundas divisiones geopolíticas. Un tema sensible involucró la postura de Irán, miembro pleno desde 2023. Irán no reconoce a Israel y rechaza la solución de dos Estados, al apoyar a Palestina y a su pueblo, asediado por la ocupación ilegal israelí.
Esta solución propone la coexistencia de Israel con un Estado palestino independiente. Dicho Estado abarcaría Cisjordania, la Franja de Gaza y tendría a Jerusalén Oriental como capital. La posición iraní contrastaba con el consenso histórico dentro del bloque.
Las negociaciones previas a la cumbre enfrentaron esta discrepancia fundamental. La cuestión de la solución de dos Estados representó un obstáculo significativo. Las conversaciones fueron descritas como difíciles debido a las posturas encontradas.
Según confirmaron fuentes oficiales a O Globo, la declaración final expresa «apoyo al pedido de que Palestina sea miembro pleno de la ONU». Además, reafirma el «compromiso con la solución de dos Estados como camino para la paz en la región».
Una fuente del gobierno brasileño evaluó que este lenguaje «deja claro que, cuando ingresó al BRICS, Irán compró el paquete completo». La incorporación implicó aceptar las posiciones establecidas del grupo, incluido este principio.
«En 2023, varios países fueron incorporados al grupo, y esos países tienen sus propias posiciones. Irán no reconoce a Israel, pero, cuando fue incorporado, el mensaje fue claro: al entrar al BRICS, que ya tiene una postura establecida sobre la solución de dos Estados, el país compra el paquete completo», explicó la fuente.
El bloque se expande y genera tensiones globales
La 15ª cumbre de jefes de Estado y de gobierno del BRICS, celebrada en Sudáfrica en agosto de 2023, decidió incorporar nuevos miembros plenos. Esta decisión respondió a fuerte presión de China y Rusia, enfrentando resistencia inicial de Brasil.
El grupo original, formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, aprobó la entrada de seis naciones: Egipto, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Indonesia y Arabia Saudita. Esta ampliación marcó un cambio significativo en la composición del bloque.
Existía incertidumbre sobre si Irán mantendría su aceptación del «paquete BRICS» tras recientes ataques. El país buscó endurecer los términos de la declaración final durante las negociaciones en Río. La solución de dos Estados fue una de las mayores barreras.
Para el gobierno brasileño, el resultado alcanzado fue «muy importante». Una fuente destacó que ayuda a «derribar opiniones sobre la supuesta negatividad de incorporar países como Irán al grupo». Se argumenta que esta incorporación es positiva.
La fuente agregó que incluir a países como Irán permite al BRICS «estar más cerca y, eventualmente, contribuir en conflictos globales». La capacidad de lograr consenso a pesar de diferencias profundas se considera un logro diplomático.
Además de las tensiones con Irán, resueltas en Río, persisten desafíos con otros nuevos miembros. Egipto y Arabia Saudita mantienen relaciones estrechas con los Estados Unidos. La declaración final no menciona explícitamente a Israel ni a EE.UU.
Los pormenores de la solución de los dos Estados
La solución de dos Estados es la propuesta internacionalmente más aceptada para resolver el conflicto israelí-palestino. Su objetivo central es establecer dos Estados independientes coexistiendo pacíficamente:
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El Estado de Israel: Ya existe dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente (aunque sus límites precisos son objeto de disputa).
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El Estado de Palestina: Se crearía en los territorios que Israel ocupó en 1967: Cisjordania (incluida Jerusalén Este) y la Franja de Gaza.
Hay varias condiciones clave que deben cumplirse para que esta solución pueda llevarse adelante:
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Fin de la Ocupación: La creación de Palestina implicaría el fin de la administración militar israelí sobre Cisjordania y el bloqueo sobre Gaza.
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Fronteras: Se basarían en las líneas anteriores a junio de 1967 («Línea Verde»), con intercambios territoriales menores y mutuamente acordados para acomodar grandes bloques de asentamientos israelíes cerca de la línea fronteriza.
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Jerusalén: Es el punto más espinoso. La solución propone que Jerusalén Este sea la capital de Palestina y Jerusalén Oeste la capital de Israel, con un régimen especial que garantice acceso y administración compartida de la Ciudad Vieja y los lugares sagrados para todas las religiones.
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Refugiados Palestinos: Se buscaría una solución justa y acordada, que podría incluir el derecho de retorno al nuevo Estado de Palestina, compensaciones económicas y/o reasentamiento en países de acogida. El retorno masivo a Israel propiamente dicho es generalmente visto como incompatible con la existencia de dos Estados nacionales.
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Seguridad: Garantías robustas para la seguridad de Israel (fin de ataques) y de Palestina (fin de incursiones militares o asentamientos), con posible presencia internacional temporal.
¿Por qué se considera la solución preferida?
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Autodeterminación: Satisface el derecho fundamental a la autodeterminación de ambos pueblos, israelíes y palestinos.
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Legitimidad Internacional: Cuenta con el respaldo de la ONU, la mayoría de los países (incluida la UE), y fue la base de los Acuerdos de Oslo en los 90.
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Viabilidad Relativa: Se percibe como más práctica que alternativas como un único Estado binacional (que muchos temen llevaría a conflicto interno continuo o a la negación de derechos a un grupo) o la anexión israelí total (que implicaría otorgar derechos políticos a los palestinos o consolidar un sistema de apartheid).
Los más grandes obstáculos están de ambos lados, para algunos analistas internacionales. La continua expansión de asentamientos judíos en Cisjordania y Jerusalén Este fragmenta el territorio palestino potencial, haciendo cada vez más difícil establecer un Estado viable y contiguo.
Del otro lado, la profunda división política y territorial entre Hamás (que controla Gaza) y la Autoridad Palestina (en Cisjordania) debilita la capacidad de negociar unísono. Décadas de violencia, ocupación y falta de avances han erosionado la confianza y la voluntad política en ambos lados.
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