de casualidad

Buceadores italianos encuentran barco romano de 2.000 años de antigüedad repleto de ánforas intactas

Espectacular hallazgo de un navio romano en aguas sicilianas revela secretos del comercio mediterráneo antiguo.

Imagenes submarinas de las milenarias ánforas que se encontraron junto al barco. Imagen del Ministerio de Cultura Italiano.
Imagenes submarinas de las milenarias ánforas que se encontraron junto al barco. Imagen del Ministerio de Cultura Italiano.

Dos buceadores descubren por casualidad un barco de 2.000 años sumergido cerca de Sicilia

Un descubrimiento que parecía una formación rocosa resultó ser uno de los yacimientos arqueológicos submarinos más relevantes de la última década. Dos buceadores italianos, Giacomo De Mola e Igor Bisulli, se toparon fortuitamente con los restos de una embarcación romana mientras exploraban las aguas de Mazara del Vallo, en Sicilia, a casi 50 metros de profundidad. Lo que comenzó como una exploración rutinaria se transformó en un hallazgo de magnitud histórica que mantiene en vilo a la comunidad científica internacional.

El barco, datado entre los siglos II e I antes de Cristo, reposaba intacto en el lecho marino durante aproximadamente dos mil años. De Mola describió el momento del descubrimiento con la crudeza de quien experimenta el asombro en tiempo real: «Me acerqué. Y se me paró el corazón. No era una roca. Debajo de mí había una inmensa extensión de ánforas. Cientos de ánforas que habían permanecido en el lecho marino durante más de 2000 años. Un barco romano dormido en el silencio del Mediterráneo», compartió en su cuenta de Instagram.

Un cargamento que desbloquea la historia comercial del Mediterráneo

El pecio, que se extiende aproximadamente 21 metros de largo por seis de ancho y casi dos de altura, transportaba un acervo incalculable de mercancías que testimonian la intensidad del comercio antiguo en la región. Los investigadores localizaron cientos de ánforas de arcilla del tipo Dressel 1A, recipientes especializados para el transporte de vino y aceite de oliva que constituían la espina dorsal del comercio mediterráneo de la época.

Más allá de la cerámica principal, el conjunto arqueológico incluye ánforas Lamboglia 2 —probablemente jarras originarias del norte de África—, una pieza neopúnica más antigua, dos anclas de plomo y otras estructuras del mismo metal. Este inventario revela patrones comerciales sofisticados y redes de intercambio que conectaban puntos distantes del mundo antiguo.

El ministro de Cultura italiano, Alessandro Giuli, no dudó en subrayar la trascendencia del hallazgo: «Este es uno de los descubrimientos arqueológicos subacuáticos más importantes de los últimos años». Para las autoridades italianas, el navio representa una oportunidad única para desentrañar los mecanismos de intercambio, las rutas navegables y la vida cotidiana de mercaderes y navegantes que hicieron del Mediterráneo «una encrucijada de civilizaciones».

Conservación cautelosa y planes para el futuro

Las autoridades competentes han adoptado un enfoque prudente respecto a la extracción de los restos. Bajo custodia de los Carabinieri y documentación exhaustiva de la Superintendencia Regional del Mar mediante tecnología tridimensional, el yacimiento se encuentra protegido mientras los expertos evalúan la fragilidad estructural de la embarcación.

Según declaraciones del Ministerio de Cultura a CNN, «actualmente no hay planes para reflotar todo el pecio, pero algunos de los artefactos podrían ser recuperados para su estudio. Podría convertirse en un sitio de buceo, eventualmente podría ser reflotado, aún queda mucho por estudiar en cuanto a la fragilidad del pecio, etc., y es necesario determinar si hubo saqueos previos».

La zona de Sicilia funcionó como una de las arterias comerciales más concurridas del mundo antiguo desde su dominio romano en el 240 antes de Cristo. Este nuevo hallazgo enriquece sustancialmente la comprensión de aquellos tiempos.

Como señaló Giuli, «el mar sigue devolviéndonos valiosos fragmentos de nuestra historia, y el pecio del Mazara del Vallo nos habla de las personas, las rutas y los intercambios que hicieron del Mediterráneo una encrucijada de civilizaciones».

Reconocimiento a los descubridores

Como cierre de las acciones oficiales iniciadas tras el hallazgo, el Ministerio de Cultura italiano anunció que los buceadores responsables del descubrimiento recibirán una distinción estatal especial por su aporte invaluable al patrimonio nacional.

Un reconocimiento que subraya la relevancia de la contribución ciudadana en la preservación de la memoria histórica.

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