F-39E Gripen: Brasil presenta su primer caza supersónico de fabricación nacional
Brasil ensambla su primer caza supersónico: el F-39E Gripen sale de fábrica nacional tras una década de acuerdos con Saab y Embraer y que fue celebrado personalmente por Lula da Silva

El F-39E Gripen tiene matrícula brasileña, pero su historia se remonta a una decisión tomada doce años atrás. En 2014, el gobierno de Brasil firmó un contrato con la compañía sueca Saab para la adquisición de 36 unidades del caza de cuarta generación avanzada, con una cláusula que definiría el rumbo del proyecto: 15 de esos aviones debían fabricarse íntegramente dentro del territorio nacional. El 25 de marzo de 2026, esa condición se concretó de forma pública en una ceremonia en el estado de São Paulo, con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el ministro de Defensa José Múcio encabezando el acto.
La aeronave que salió al mundo ese día no es un desarrollo aeronáutico exclusivamente brasileño. Es el resultado de un esquema de transferencia tecnológica entre Saab, Embraer y el Estado brasileño, articulado durante más de una década y respaldado por una inversión declarada de aproximadamente 4.000 millones de dólares. El componente local reside en el ensamblaje final y en la incorporación de sistemas de aviónica desarrollados con participación de ingeniería nacional, israelí y sueca.
Durante el acto, Lula procedió al bautismo tradicional de la aeronave vertiendo champán sobre el fuselaje, y posteriormente realizó un sobrevuelo en la zona escoltado por el propio avión. El ministro Múcio tomó la palabra para enmarcar el evento dentro de una lógica de defensa: «El proyecto permite la consolidación de nuestro poder disuasorio, ampliando la capacidad de garantizar la soberanía nacional y la seguridad regional».
Especificaciones técnicas del caza y capacidades operativas
El Gripen F-39E está motorizado con una planta propulsora que genera un empuje máximo de 98 kN, lo que le permite alcanzar velocidades superiores a Mach 2. Dispone de diez puntos de anclaje externos para sistemas de armas y cargas útiles diversas, y está equipado con capacidad de reabastecimiento de combustible en vuelo, lo que extiende su radio de acción operativo de forma significativa.
La arquitectura de aviónica incorpora tres sistemas de visualización de última generación. El Wide Area Display (WAD) es una pantalla panorámica de alta definición con función táctil que centraliza los datos principales del vuelo. El Head-Up Display (HUD) proyecta información crítica sobre el campo visual del piloto sin requerir desvío de atención hacia instrumentos convencionales. El Helmet Mounted Display (HMD) va integrado directamente al casco del piloto y permite visualizar datos e imágenes de blancos en tiempo real, con impacto directo sobre la velocidad de toma de decisiones en combate. Según los términos del acuerdo, todos los pedidos futuros del avión incluirán estos sistemas con tecnologías de Brasil, Israel y Suecia.
La versión biplaza del programa, denominada F-39F, fue concebida para entrenamiento avanzado, coordinación de misiones complejas y operaciones que requieren dos tripulantes. Ambas variantes integran el paquete de 36 unidades pactado en 2014.

Una industria de defensa que busca permanencia institucional
El proceso de selección del Gripen no fue automático. Las propuestas de Dassault Aviation, fabricante francés del Rafale, y de Boeing, con su F/A-18 Super Hornet, también fueron evaluadas antes de que Brasil optara por la oferta sueca. La decisión incluyó un acuerdo de compensación comercial valuado en 9.000 millones de dólares, que contempló inversiones en infraestructura fabril dentro de Brasil y la formación de ingenieros y pilotos en instalaciones de Saab en Suecia.
El coronel Claucio Oliveira Marques, gerente del Proyecto F-X2, precisó que la estructura productiva generada para este programa no tiene carácter transitorio: la base instalada seguirá operativa con proyección de largo plazo, orientada a sostener el desarrollo tecnológico e industrial del sector.
El programa Gripen no es el único vector de modernización dentro del plan de defensa brasileño. El presupuesto militar aprobado para el período hasta 2027 alcanza los 5.000 millones de dólares y abarca también la producción local del avión de transporte y reabastecimiento KC-390, desarrollo en el que Embraer tiene un rol protagónico, además de proyectos vinculados a la construcción de submarinos con incorporación de tecnología extranjera.
El papel de Embraer en el ensamblaje del programa
Embraer, empresa con sede en São José dos Campos, estado de São Paulo, y con trayectoria consolidada en aviación comercial y militar, asumió la función de socio industrial local dentro del acuerdo Saab-Brasil. Su participación no se limitó al ensamblaje físico de las aeronaves: la compañía intervino en procesos de integración de sistemas y en la formación del capital humano técnico que opera las líneas de producción del Gripen en suelo brasileño.
El presidente Lula definió el proyecto en términos de política industrial: «Es el resultado de un proyecto estratégico que incluye la transferencia de tecnología, el fortalecimiento de la industria nacional y la formación de profesionales altamente cualificados». La frase sintetiza los tres ejes que el gobierno utilizó para justificar la elección del Gripen frente a sus competidores: contenido local, autonomía tecnológica y desarrollo de recursos humanos especializados.
El evento del 25 de marzo cerró formalmente una etapa del programa iniciado en 2014, pero el grueso de las entregas previstas —las unidades restantes hasta completar las 36— aún está pendiente. La Fuerza Aérea Brasileña aguarda la incorporación progresiva de las aeronaves conforme avance el cronograma de producción acordado entre Saab y Embraer.

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