Colonia Express recolecta firmas para que Buquebus le permita zarpar desde Montevideo

Foto: redes sociales Colonia Express
Foto: redes sociales Colonia Express

Colonia Express (Lumary S.A.) lanzó una petición en la plataforma Change.org para exigir a las autoridades uruguayas que habiliten la operación del Montevideo Express, el catamarán autorizado por el MTOP a fines de julio de 2026 pero que continúa sin poder zarpar desde Montevideo. La empresa apela al respaldo ciudadano para presionar por una solución a un conflicto que lleva meses trabado y que tiene un único responsable físico: el pontón del muelle Maciel.

Viajar debe ser una experiencia libre, accesible y cómoda”, sostiene la declaración publicada por la empresa en la petición. “En busca de satisfacer estas necesidades que todos tenemos, hemos desarrollado el Montevideo Express: una nueva forma de cruzar a Montevideo que no solo es económicamente competitiva, sino que también ofrece a todos nuestros pasajeros la oportunidad de disfrutar de espacios al aire libre y una experiencia de calidad”.

El texto agrega un obstáculo concreto: “necesitamos que las autoridades correspondientes nos habiliten para operar”. La petición no menciona a Buquebus por nombre, pero el contexto es inequívoco.

El Montevideo Express es un catamarán con capacidad para 600 pasajeros y entre 70 y 80 vehículos, autorizado por el MTOP con carácter “precario y revocable” y sujeto a “las condiciones de operabilidad en el puerto de Montevideo”. Esas condiciones, hoy, no existen.

El pontón: la traba que no es administrativa sino física

El pontón es la plataforma flotante que conecta la bodega del ferry con tierra para que suban y bajen los vehículos. En el puerto de Montevideo hay uno solo adecuado para esa función, y pertenece a Buquebus (Los Cipreses S.A.), la empresa que opera la ruta en exclusividad desde hace años. La raíz del conflicto se remonta a 1996, cuando Buquebus construyó el pontón tras obtener la concesión de la terminal de pasajeros.

En 2016, la ANP rescindió esa concesión y recuperó el edificio y los muelles, pero el pontón quedó fuera del paquete bajo el argumento de que se trataba de un “artefacto flotante” de propiedad privada. Ese resquicio legal es el que hoy impide que un segundo operador compita en la ruta.

Colonia Express reclama que las autoridades establezcan un uso compartido. Su director, Sebastián Planas, sostiene que el pontón “está unido al muelle por cadenas y una rampa por la que suben los autos” y que “claramente es parte del muelle y necesario para la operación de los barcos y de la terminal”.

Planas también cuestionó a la ANP por cobrar una tasa de US$ 11,29 por vehículo embarcado o desembarcado cuando la infraestructura que se utiliza es de un privado: “Para embarcar un vehículo, tiene que valerse de la infraestructura de un privado, pero cobra una tasa de embarque como si la infraestructura fuera propia”.

La empresa reiteró el 14 de agosto ante la Dirección de Transporte Fluvial y Marítimo del MTOP la solicitud de asignación de horarios para iniciar su frecuencia diaria, sin obtener respuesta hasta la fecha. Planas anunció que acudirán a la Justicia con una medida cautelar de amparo dirigida tanto contra el ministerio como contra la ANP si no se resuelve la situación. “El MTOP debe respondernos a nosotros y darnos una solución, pero por otro lado, es ANP el que debería intimar a Buquebus a que comparta el pontón o que se lo lleve”, declaró al portal El Observador.

La posición de Buquebus

Buquebus rechaza ceder el pontón y presentó a mediados de agosto un recurso de revocación jerárquico ante el MTOP pidiendo que se anule la resolución del 30 de julio que autorizó a Colonia Express.

El recurso enumera al menos siete argumentos y solicita que, en caso de no revocarse la autorización, se condicione “de manera expresa y rigurosa” a Colonia Express a acreditar que el puerto tiene “condiciones reales de operabilidad para dos operadores simultáneos”, que se acuerde “el precio por el uso del pontón” y que se le establezca “un plazo perentorio para la incorporación de tecnología de propulsión equivalente o superior a la del buque ‘Francisco’ (GNL o eléctrica), bajo apercibimiento de caducidad de la autorización”.

Uno de los argumentos centrales de Buquebus es ambiental. La empresa sostiene que el Montevideo Express utiliza “tecnología de 1995” a combustible fósil, mientras sus propios buques —el Francisco (GNL) y el nuevo China Zorrilla (100% eléctrico, con capacidad para 2.100 pasajeros y 225 vehículos)— son más limpios.

Autorizar un buque más contaminante, argumenta, “contradice frontalmente el deber constitucional y legal de propiciar el desarrollo sostenible”. Además, alega que los costos operativos del barco de 1995 son “significativamente inferiores” a los de sus naves más modernas, lo que en su visión constituiría una competencia desleal amparada por el Estado.

La ANP se desmarcó de la polémica. Fuentes del organismo indicaron que se trata de un asunto “entre privados” y que no recibieron documentación formal sobre la autorización. Precisaron que cualquier operación fluvial puede realizarse en los muelles públicos o “acordarse por el uso entre privados”, pero que el pontón no integra el muelle del organismo, por lo que la decisión sobre su uso corresponde a su propietaria. En el MTOP señalaron que el expediente se encuentra en plazo de vista y que hay recursos administrativos en trámite.

 

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