Reino Unido inicia estudios para instalar cable submarino entre Malvinas y Uruguay
Una investigación de “elDiarioAR” reveló el movimiento de un buque neerlandés especializado en estudios de suelo marino entre la base militar de Mare Harbour y el puerto de Montevideo, en el marco de un proyecto de telecomunicaciones aún sin confirmación oficial.

Un buque especializado en estudios de suelo marino realizó al menos dos viajes entre las islas Malvinas y el puerto de Montevideo entre mayo y agosto de este año, en el marco de trabajos preparatorios vinculados a un proyecto de telecomunicaciones submarinas. El hallazgo surge de una investigación publicada por el medio argentino elDiarioAR, firmada por Sebastián Lacunza, que cruza registros portuarios uruguayos con un comunicado oficial de la empresa a cargo del relevamiento.
La embarcación en cuestión es el Fugro Supporter, propiedad de Fugro, una compañía neerlandesa especializada en geodatos y estudios del lecho marino. Según el registro de la Administración Nacional de Puertos (ANP) de Uruguay, el buque salió de Malvinas el 10 de mayo y recaló en Montevideo el 15 de agosto, sin escalas intermedias. A fines de ese mes retomó la ruta hacia las islas.
Fugro confirmó su presencia en la zona mediante un comunicado emitido la semana pasada, en el que la empresa señaló que el trabajo realizado en torno a Puerto Argentino corresponde a “un proyecto de telecomunicaciones no relacionado con la exploración de hidrocarburos”. La aclaración buscó despejar dudas sobre si el relevamiento tenía fines vinculados a la prospección de petróleo o gas, una hipótesis que había circulado en medios especializados.
Un cable sumarino entre Uruguay y Malvinas
De acuerdo con la reconstrucción de elDiarioAR, el canciller argentino Pablo Quirno está al tanto de estos movimientos desde, al menos, la semana previa a la publicación de la nota. El funcionario tomó conocimiento de que el gobierno de ocupación británico inició tareas vinculadas a la instalación de un cable submarino, un avance que hasta el momento no fue anunciado de manera oficial ni por Londres ni por las autoridades de Puerto Argentino —llamado Port Stanley por las autoridades ocupantes británicas—, la capital isleña.
El antecedente que sostiene esta hipótesis proviene del sitio especializado Open Falklands, que en junio pasado ya había reportado la presencia del Fugro Supporter cerca de la base militar de Mare Harbour, en la isla Soledad. Según esa publicación, el objetivo del proyecto sería tender un cable submarino de fibra óptica de unos 2.000 kilómetros hasta Uruguay, con un costo estimado de 120 millones de dólares.
Se trata, hasta ahora, de un estudio preparatorio, no de una obra confirmada. Mare Harbour es la principal base militar británica en el archipiélago y concentra buena parte de la infraestructura logística del Reino Unido en el Atlántico Sur, lo que explica el interés en mejorar su conectividad digital, hoy dependiente de enlaces satelitales de capacidad limitada.
Un problema diplomático en ciernes
La eventual llegada del cable a costas uruguayas plantea un problema que excede lo técnico. Cualquier tendido que toque la plataforma continental de Uruguay requeriría avales oficiales del Estado uruguayo, algo que hasta el momento no fue solicitado ni concedido públicamente, según pudo reconstruir la investigación periodística citada.
Ese detalle es el que despertó mayor preocupación entre observadores de la política regional. Uruguay mantiene una posición histórica de apoyo al reclamo argentino de soberanía sobre las Malvinas en foros multilaterales, aunque conserva vínculos comerciales y diplomáticos activos con el Reino Unido. Un proyecto de esta naturaleza podría convertir al país en un actor involuntario de una disputa bilateral que no le pertenece.
El timing del movimiento del buque tampoco pasó inadvertido. La segunda salida del Fugro Supporter hacia Malvinas, a fines de agosto, coincidió con una ofensiva diplomática del presidente argentino Javier Milei en torno a la cuestión Malvinas. No hay, sin embargo, evidencia de que ambos hechos estén vinculados más allá de la coincidencia temporal.
Uruguay no es ajeno a los grandes proyectos de cableado submarino. En agosto de 2017, Antel inauguró el primer cable submarino de fibra óptica propio del país, con un tramo de 2.000 kilómetros entre Maldonado y Fortaleza, Brasil, que luego se conecta con Boca Ratón, Estados Unidos. Ese sistema le permitió a la empresa estatal convertirse en proveedora regional de servicios de conectividad.
Años más tarde, en 2021, Google anunció el cable Firmina, un tendido de alta capacidad entre Estados Unidos, Brasil, Uruguay y Argentina, con derivación en Punta del Este. El proyecto demandó estudios previos del lecho marino similares, en naturaleza, a los que ahora se atribuyen al Fugro Supporter en aguas de Malvinas.
Esa experiencia previa explica, en parte, por qué la infraestructura portuaria y la capacidad técnica uruguaya resultan atractivas para este tipo de proyectos: el país ya cuenta con estaciones de conexión operativas y experiencia reciente en la recepción de cables internacionales de gran escala.
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