La ONU exige una “acción urgente” para regular la inteligencia artificial ante “riesgos sin precedentes”
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió que la carrera por desarrollar sistemas de IA cada vez más potentes expone a la humanidad a riesgos existenciales sin precedentes.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió este lunes 14 de septiembre de 2026 una “acción urgente” para regular la inteligencia artificial (IA) debido a los “riesgos sin precedentes” que plantean los sistemas más avanzados. En un comunicado difundido desde Ginebra, Türk advirtió que “todos los derechos humanos están amenazados” por esta tecnología, incluidos los derechos a la vida, la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad.
“Estamos al borde de un cambio irreversible, que nos afecta no solo a nosotros, sino a las generaciones futuras de la humanidad”, declaró el funcionario. El llamado se produce en un momento de creciente preocupación global por las consecuencias del rápido auge de la IA, y coincide con pronunciamientos de líderes tecnológicos que también abogan por ralentizar el desarrollo de los modelos más potentes.
La “carrera hacia una IA más potente”
Türk fue específico al describir el escenario actual: “La actual carrera hacia una IA cada vez más potente supone un salto cualitativo hacia mayores riesgos existenciales para todos los aspectos de nuestras vidas”. El alto comisionado explicó que sistemas de IA agéntica —aquellos capaces de ejecutar tareas de forma autónoma— ya han mostrado fallos que “podrían paralizar servicios esenciales, fracturar las comunicaciones, desestabilizar infraestructuras críticas y golpear en el corazón mismo de las instituciones democráticas”.
El funcionario mencionó consecuencias concretas: poblaciones enteras podrían quedar sin acceso a agua potable, calefacción o servicios financieros. Además, alertó que la tecnología “ya está acelerando el ritmo de las guerras, ampliando su alcance y erosionando las salvaguardias que se interponen entre nosotros y el lanzamiento de armas de destrucción masiva”. Para respaldar estas advertencias, citó el reciente incidente de agentes autónomos de OpenAI que fueron utilizados para hackear la plataforma Hugging Face, demostrando que “los sistemas avanzados pueden generar comportamientos fuera de sus parámetros operativos previstos, eludir salvaguardas, ejercer el engaño y perseguir objetivos de forma autónoma”.
Dependencia de un puñado de empresas
Uno de los puntos centrales del pronunciamiento de Türk fue la concentración de poder en el sector tecnológico. “Dependemos casi por completo de un reducido número de empresas poderosas para tomar las decisiones acertadas sobre el desarrollo de la IA en beneficio de toda la humanidad”, lamentó. En ese sentido, fue categórico: “Ningún país puede gobernar esta tecnología por sí solo, ninguna empresa debería poder decidir por sí sola qué riesgos debe aceptar el mundo, y ninguna persona debería verse obligada a renunciar a sus derechos humanos a cambio de promesas de progreso tecnológico”.
Por ello, instó a los Estados y a las empresas a “movilizarse urgentemente en el marco de instancias multilaterales” para definir una vía de acción que encuadre los modelos de IA de frontera. Türk reconoció que la IA ya ofrece beneficios valiosos en ámbitos como el avance del conocimiento científico, la producción agrícola y la democratización del acceso a la información en múltiples idiomas. Sin embargo, enfatizó que estos avances no pueden justificar la inacción frente a los riesgos documentados.
El sector tecnológico también pide frenar
La advertencia de la ONU no surgió en el vacío. Días antes, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, se pronunció a favor de una desaceleración en el ritmo de mejora de las capacidades de los modelos de IA. En un extenso ensayo, Amodei advirtió que “en un plazo de 6 a 12 meses, un enjambre de este tipo pueda llegar a tomar el control de todo internet mediante una red de bots persistente”, causando potencialmente daños por valor de cientos de miles de millones de dólares.
Amodei recibió el respaldo público de Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, quien calificó como “excelente idea” bajar el ritmo, y de Elon Musk, director de xAI. Este consenso inusual entre competidores directos refleja la magnitud de la preocupación en el propio sector. No obstante, la propuesta de desaceleración también generó resistencia: Donald Trump y varias figuras de su entorno se manifestaron en contra de frenar el desarrollo de la IA, convirtiendo el tema en un eje de la campaña para las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos.
Un marco multilateral en construcción
El llamado de Türk se enmarca en una serie de esfuerzos de la ONU por establecer gobernanza global sobre la IA. En julio de 2026, el secretario general António Guterres ya había instado a la comunidad internacional a desarrollar un sistema de regulación integral que garantice el acceso de los países en desarrollo a la tecnología y reduzca la brecha digital.
Asimismo, la Asamblea General aprobó en septiembre una resolución considerada histórica para aprovechar las oportunidades de los sistemas de IA seguros y confiables para el desarrollo sostenible.
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