Suecia se vuelca hacia la izquierda: los bloques derechistas se rompieron y perdieron el poder

El bloque S-V-C-MP alcanza 176 escaños, tres por encima de M-SD-KD-L, pero las líneas rojas del Centro y la Izquierda complican cualquier gabinete.

Magdalena Andersson es la líder de los socialdemócratas suecos
Magdalena Andersson es la líder de los socialdemócratas suecos

Las elecciones parlamentarias suecas del 13 de septiembre de 2026 han dejado un resultado que rompe la mayoría del bloque de derecha y traslada la iniciativa al bloque de centroizquierda, aunque sin garantizar una salida de gobierno estable. Los resultados preliminares atribuyen al conjunto formado por Socialdemócratas (S), Partido de la Izquierda (V), Partido del Centro (C) y Verdes (MP) un total de 176 escaños. La coalición saliente de Moderados (M), Demócratas de Suecia (SD), Demócratas Cristianos (KD) y Liberales (L) obtiene 173. La diferencia es de tres escaños en un Riksdag de 349.

El dato central no es solo el cambio de mayoría. El gobierno saliente fue una coalición de Moderados, Liberales y Demócratas Cristianos, con apoyo externo de los Demócratas de Suecia. Si la derecha hubiera conservado la mayoría, SD había condicionado su respaldo a entrar en el gabinete. Esa posibilidad queda prácticamente descartada por el resultado preliminar.

Los Socialdemócratas siguen siendo el partido más votado, como en cada elección parlamentaria desde hace más de un siglo. Sin embargo, su 28,1% sería su resultado más débil desde 1908Magdalena Andersson aparece como la figura con más opciones de volver a dirigir el gobierno, pero no tiene una mayoría propia ni una coalición natural.

El bloque de centroizquierda suma 176 escaños, mayoría absoluta. Pero la aritmética no resuelve la política. El Partido del Centro ha descartado cooperar con los Demócratas de Suecia, incluso si SD se mantuviera como apoyo externo. Al mismo tiempo, el Centro ha expresado escepticismo ante un gobierno con el Partido de la Izquierda. La Izquierda, por su parte, ha endurecido su posición y exige participación directa en el gabinete, no solo apoyo parlamentario desde fuera.

Ese doble veto cruza el bloque ganador. Sin el Centro, la centroizquierda no alcanza los 176. Sin la Izquierda, tampoco. La suma S-V-C-MP es mayoría, pero cada pieza tiene condiciones incompatibles con alguna otra. La negociación, por tanto, no depende solo de repartir ministerios, sino de levantar o mantener líneas rojas.

En la derecha, la repetición de gobierno parece improbable. Aunque M-SD-KD-L queda a solo dos escaños de la mayoría, el Centro ha descartado cualquier cooperación con SD. Los Demócratas de Suecia, a su vez, habían dejado claro que querían entrar en el gobierno esta vez. Sin ese paso, el bloque de derecha pierde una pieza clave para volver a gobernar.

La opción que prefiere el Partido del Centro es una coalición centrista amplia que excluya tanto a SD como a V. Su núcleo sería S-C-KD-MP. Esa fórmula tampoco alcanza mayoría por sí sola. Para llegar a 175 escaños o más, necesitaría sumar a los Liberales, lo que configuraría un gobierno de cinco partidos. Sería una situación inédita en la política sueca de posguerra.

Momento de alianzas complejas

Los Verdes también han mostrado incomodidad con partes del programa económico y social de esa posible coalición. Esa reserva añade un obstáculo adicional. No se trata solo de sumar escaños, sino de acordar presupuesto, política migratoria, energía y clima en un arco parlamentario muy fragmentado.

El resultado deja varios escenarios abiertos. Un gobierno de centroizquierda con S, V, C y MP es posible en escaños, pero difícil por el veto del Centro a V y las exigencias de V. Un gobierno centrista con S, C, KD, MP y L es posible en teoría, pero no tiene precedentes y exige pactos programáticos complejos. Una repetición electoral no puede descartarse si las negociaciones se bloquean.

La clave institucional sueca es que no basta con ganar el recuento. El Riksdag debe tolerar al primer ministro y su programa. Los partidos suecos han convertido las líneas rojas en compromisos públicos que limitan los márgenes de maniobra. Por eso, aunque la mayoría haya cambiado de manos, la formación de gobierno puede ser mucho más difícil que la victoria electoral.

Magdalena Andersson aparece como la principal beneficiaria del desgaste de la derecha, pero su regreso no está garantizado. El Partido del Centro quiere evitar un gobierno dependiente de la Izquierda. La Izquierda no quiere repetir el papel de apoyo externo sin influencia directa. Los Demócratas de Suecia querían entrar al gobierno y quedan fuera de la ecuación. Los Moderados pierden la mayoría que sostenían con apoyo externo.

En el plano europeo, los Moderados y los Demócratas Cristianos se integran en el Partido Popular Europeo; los Liberales, en Renew Europe; los Demócratas de Suecia, en el grupo ECR. Esa distribución explica por qué una coalición sueca no solo mira a Estocolmo, sino también a los equilibrios de las familias políticas europeas.

 

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