Naza, el documental que expone desde dentro el sistema israelí de aniquilación de Gaza
Los directores de No Other Land estrenan en Venecia un testimonio coral de 24 oficiales israelíes sobre la maquinaria de daños colaterales. “La definición que dio Netanyahu en los 80 sobre terrorismo es la que él mismo aplica ahora sobre Gaza”, advierten Yuval Abraham y Rachel Szor.
El documental Naza, dirigido por los cineastas israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor —responsables de la oscarizada No Other Land—, se estrenó el pasado 10 de septiembre en el Festival de Venecia y provocó una ovación en pie de 24,5 minutos, la más larga registrada en la historia del certamen. La película, de 80 minutos, se rodó en secreto durante la noche en azoteas de Tel Aviv y recoge los testimonios de 24 oficiales de inteligencia militar israelíes, soldados y denunciantes que describen con precisión cómo se seleccionan los objetivos en Gaza.
La cinta toma su título de un término militar israelí: “Naza”, acrónimo de “Nezek Agavi”, que se traduce como “daños colaterales”. Según la sinopsis oficial, el filme muestra “con detalle los sistemas que hay detrás de la matanza calculada de civiles palestinos en Gaza por parte de Israel”. No es un documental sobre el pasado: la guerra continúa y las cifras de víctimas siguen creciendo.
Los testimonios de soldados israelíes
Uno de los episodios más estremecedores que recoge el documental es el relato de un militar que reconoce que, para acabar con la vida de un supuesto terrorista, no tuvieron problema en asesinar en la misma acción hasta a 500 personas que nada tenían que ver con el objetivo. Otro soldado reconstruye cómo utilizó las fotos almacenadas en el móvil de la víctima para decidir dónde disparar el proyectil. “Era un selfi desde el balcón de la casa”, dice. Un tercero se felicita por lo útil que resulta escuchar en una conversación ajena una frase tan corriente como “¿Dónde está papá?” para fijar una diana.
La película se basa en las investigaciones publicadas entre 2023 y 2025 por el medio israelí-palestino +972 Magazine, el portal Local Call y The Guardian, que produce la cinta. Según la investigadora Júlia Nueno, vinculada a Forensic Architecture, el sistema de inteligencia artificial Lavender asignaba a los habitantes de Gaza una puntuación de 0 a 100 sobre la probabilidad de pertenecer a grupos armados. “Si no hay valor 0, no hay posibilidad de inocencia”, explicó Nueno en una entrevista. El programa llegó a marcar a unas 37.000 personas como sospechosas en fases tempranas de la guerra.

La cifra que lo cambia todo
El documental menciona que la forma de operar descrita por los militares ha acabado ya con la vida de 73.000 personas. Un estudio de la Geneva Academy of International Humanitarian Law and Human Rights citado por The Guardian, y difundido en febrero de 2026, eleva la cifra a 71.000 palestinos asesinados y más de 171.000 heridos desde el inicio del conflicto. Solo en 2025 murieron 18.600 niños y 12.400 mujeres. A pesar del alto el fuego acordado en octubre de 2025, las fuerzas israelíes han matado a 509 palestinos y herido a 1.405 más desde entonces.
El documental no se limita a exponer los hechos. También confronta a los entrevistados con sus propios demonios morales. Uno admite lo “divertido” que puede llegar a ser su trabajo y lo compara con “jugar a un videojuego en una habitación con aire acondicionado”. Otro no reconoce más culpa que la de cualquier otro funcionario público en su puesto de trabajo. Y el último lo desmonta todo: “Viajé a Polonia para ver un campo de exterminio e intentar entender algo. Ahora lo comprendo”, dice.
Netanyahu y la definición que se volvió contra sí mismo
Yuval Abraham señala en la película un momento clave. Benjamin Netanyahu, a mediados de los años 80, definió el terrorismo como “el asesinato intencionado de civiles con fines políticos”. “La definición que dio Netanyahu entonces es la que él mismo aplica ahora sobre Gaza”, afirman los directores. La cinta recupera imágenes de archivo del actual primer ministro israelí en las que expone esa definición, y las contrasta con la realidad que describen los militares en sus testimonios.
Rachel Szor explicó en la rueda de prensa de Venecia que, aunque “muchas” de las declaraciones ya eran conocidas, “es diferente escuchar a las personas que diseñaron y operaron esos sistemas hablando a cámara”. Abraham añadió que las pruebas de los “crímenes” israelíes “están ahí”, pero que escuchar a soldados y oficiales “puede hacer más difícil negar” los hechos.
No Other Land: el precedente
El camino hasta Naza comenzó con No Other Land, firmada a ocho manos por los directores palestinos Basel Adra y Hamdan Ballal y los israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor. Aquel documental, estrenado en 2024, narraba con precisión el acoso del ejército israelí al pueblo palestino en Cisjordania y ganó el Oscar al mejor documental en 2025. “Desde entonces, las cosas han empeorado incluso”, comenta Yuval. Naza viene firmada únicamente por la pareja de cineastas israelíes. No es casualidad ni síntoma de ruptura alguna. El argumento es el motivo.
La película está rodada “de noche, en silencio”, como reza el estribillo que atraviesa el documental. Los testimonios se graban en una azotea de Tel Aviv “desde donde se puede ver sin ser visto”, mientras de fondo se escuchan sirenas antiaéreas y se ven las vidas “anónimas, tranquilas y acristaladas” del pueblo israelí. Naza no ofrece consuelo. Ofrece, en palabras de sus directores, “la oscuridad en la que todos estamos viviendo”.
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