Investigación de Amnistía documenta 41 muertes civiles en ataques de EE.UU. e Israel contra tres barrios de Teherán
Una investigación de Amnistía Internacional documenta tres ataques de la coalición estadounidense-israelí contra barrios densamente poblados de la capital iraní entre el 1 y el 13 de marzo de 2026.

Los ataques aéreos de la coalición entre Estados Unidos e Israel contra los barrios de Niloufar, Resalat y Javadieh, en Teherán, entre el 1 y el 13 de marzo de 2026, causaron la muerte de al menos 41 civiles y dejaron decenas de heridos, según una investigación publicada el 8 de septiembre por Amnistía Internacional.
La organización examinó imágenes satelitales, verificó 60 vídeos publicados en Internet y entrevistó a dos personas dentro de Irán para reconstruir lo ocurrido. También analizó declaraciones oficiales de las autoridades de Irán, Israel y Estados Unidos, y envió cartas a los tres gobiernos el 17 y 31 de julio de 2026. Hasta la fecha de publicación, no había recibido respuesta.
“Los ataques de EE.UU. e Israel en Teherán investigados por Amnistía Internacional pueden constituir ataques indiscriminados y ser constitutivos de crímenes de guerra”, afirmó Agnès Callamard, secretaria general de la organización.
Niloufar: el ataque en hora punta
El 1 de marzo de 2026, alrededor de las 9 de la noche, un ataque aéreo impactó la plaza de Niloufar, en el centro de Teherán. El objetivo era la Comisaría de Policía 104 (Kalantari 104) de Abbas Abad, situada en la calle Eshghyar. Sin embargo, la explosión destruyó la comisaría y causó daños considerables a edificios de apartamentos, comercios y otras estructuras civiles en un radio de unos 100 metros.
Al menos 20 civiles murieron en este ataque. El momento elegido —las 9 de la noche, cuando restaurantes y cafés estaban abiertos y la presencia de civiles era fácilmente previsible— agrava la responsabilidad de los atacantes, según el informe. Entre las víctimas mortales se encontraban un padre y su hijo que trabajaban en una panadería próxima.

Resalat: el edificio de viviendas Número 12
El 9 de marzo de 2026, hacia las 2:30 de la tarde, un ataque en el barrio de Resalat, una zona densamente poblada del este de Teherán, alcanzó unas instalaciones pertenecientes a un batallón Basij de la Guardia Revolucionaria Islámica. Pero la explosión también destruyó o dañó tres edificios próximos, al menos uno de ellos un edificio de viviendas.
Al menos 16 civiles murieron y decenas resultaron heridos. Un testigo presencial declaró a Amnistía que en el edificio de viviendas conocido como “Número 12” (Pelak-e 12) fallecieron al menos 13 civiles: el conserje del edificio y 12 miembros de una familia.
Las imágenes de satélite analizadas por la organización muestran cuatro edificios distintos con daños graves y destrucción, lo que indica que probablemente el edificio Número 12 fue atacado por separado de las instalaciones del Basij.
Javadieh: la familia completa y los restos de JDAM
El 13 de marzo de 2026, al mediodía, un ataque en el barrio de Javadieh, en el sur de Teherán, destruyó partes de la Comisaría de Policía 117 (Kalantari 117) y causó daños a edificios residenciales y comerciales en un radio de más de 50 metros.
Al menos cinco civiles, todos ellos miembros de una misma familia, murieron en este ataque. Los vídeos verificados muestran a equipos de emergencia y rescate realizando operaciones de rescate entre los escombros.
Especialistas en armas de Amnistía Internacional analizaron una fotografía publicada por medios estatales iraníes que mostraba dos piezas cilíndricas de metal oscuro. Las identificaron como compatibles con componentes de municiones de ataque directo conjunto (JDAM) , fabricados en Estados Unidos y utilizados tanto por fuerzas estadounidenses como israelíes.
El marco legal y la responsabilidad de proteger
En derecho internacional humanitario, la policía es considerada parte de la población civil a menos que esté incorporada en las fuerzas armadas o participe directamente en hostilidades. En Irán, la fuerza policial forma parte de la estructura general de las fuerzas armadas, por lo que las comisarías podrían considerarse objetivos militares.
Sin embargo, el uso de armas explosivas con efectos en amplias superficies en zonas densamente pobladas, sin avisos efectivos por adelantado y en horas de alta afluencia civil, constituye una violación de la obligación de tomar “todas las precauciones factibles para minimizar los daños a la población civil y proteger los bienes de carácter civil”.
“La magnitud de la destrucción, el momento en que se cometieron los ataques, el impacto en estructuras civiles cercanas y la ausencia de avisos efectivos por adelantado apuntan a alarmantes incumplimientos por parte de la coalición de Estados Unidos e Israel”, declaró Callamard.
Una escalada que no cesa
El informe de Amnistía se publica en medio de una nueva escalada del conflicto. El 1 de septiembre de 2026, un ataque estadounidense contra una celebración de boda en la provincia de Hormozgán causó víctimas civiles, e Irán lanzó ataques de represalia contra Jordania, Kuwait, Irak y Bahréin.
Según cifras oficiales, entre el 28 de febrero de 2026 y el 24 de julio de 2026, los ataques conjuntos causaron la muerte de al menos 1.469 civiles en Irán, incluidos cientos de niños. Los ataques de represalia de Irán han causado al menos 21 muertes civiles en Israel, cuatro en Cisjordania y 29 en países del Golfo.
Amnistía Internacional reiteró su llamamiento a un alto el fuego duradero y pidió a Estados Unidos, Israel e Irán que inviten a la Comisión Internacional Humanitaria de Encuesta a investigar las denuncias de violaciones graves del derecho internacional humanitario.
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