Samuel “Chiche” Gelblung falleció a los 82 años en la madrugada del miércoles 9 de septiembre de 2026. La noticia fue confirmada por Crónica TV alrededor de las 7.30, con una placa austera sobre fondo negro que simplemente decía: “Murió Chiche”.
El periodista estaba internado en terapia intensiva en el Sanatorio Mater Dei, en el barrio porteño de Palermo Chico, por problemas respiratorios que complicaron su patología de base. Hasta el día anterior había trabajado con normalidad. Incluso proyectaba un nuevo programa de streaming, según confirmaron fuentes cercanas a su entorno.
El 2026 fue un año particularmente duro para su salud. En abril sufrió una caída en su casa que le provocó una herida en el rostro y le colocaron stents tras una descompensación cardiovascular. Entre mayo y junio estuvo casi un mes internado por una trombosis en el tobillo, con complicaciones circulatorias que incluyeron riesgo de amputación de la pierna.
Pero Gelblung insistía en trabajar. “Murió con el micrófono en la mano”, dijo un colega en las redes sociales. Y no era una metáfora: su último programa radial se emitió días antes del fatal desenlace.
Los orígenes de un autodidacta
Nacido el 7 de febrero de 1944 en el seno de una familia judía de clase media en Villa Devoto, Gelblung creció en un hogar con fuerte militancia comunista. Su abuelo paterno había sido tesorero del Partido Comunista.
A los 14 años abandonó el hogar. Con el secundario incompleto y un título falsificado para ingresar a una escuela de periodismo, comenzó vendiendo medias y colaborando en medios menores hasta que en 1966 ingresó a la revista Gente, de Editorial Atlántida, bajo la tutela de Raúl Urtizberea.
Su primera gran nota fue una entrevista al expresidente Arturo Illia, lograda infiltrándose en una reunión. Su jefe le dijo: “No sé si te irá bien en la letra, pero vos tenés la música”.
En sus primeros años usó el seudónimo Mariano Ovejero como cantante de tango en La Botica del Ángel, y también para firmar algunas coberturas. Fue corresponsal de guerra en la Guerra de los Seis Días (1967) , Yom Kipur, Vietnam y Biafra. Una de sus máximas, atribuida o no, era: “Nunca dejes que la realidad te arruine una buena nota”.
El período más oscuro: Gente y la dictadura
Entre 1976 y 1978, Gelblung fue jefe de redacción y director de Gente, en los años más duros del Proceso de Reorganización Nacional. La revista vendía cientos de miles de ejemplares semanales y combinaba frivolidad, actualidad y sensacionalismo. Es, sin dudas, el período más cuestionado de su carrera.
Publicó notas sobre la llamada “campaña antiargentina” de los exiliados y organismos de derechos humanos en el exterior, especialmente en París, liderados por figuras como Julio Cortázar. El 25 de mayo de 1978 firmó desde Francia “Cara a cara con los jefes de la campaña antiargentina”, en la que presentaba a esos denunciantes como parte de un complot contra el país y afirmaba que el terrorismo había abierto un “frente externo” que había que combatir “con la verdad”.
Gente también respaldó versiones oficiales y participó de operativos de prensa que negaban o relativizaban desapariciones, incluido el uso de imágenes de niños de detenidos-desaparecidos. Gelblung siempre se hizo cargo de “lo bueno y lo malo” de esa etapa. Negaba haber sido un colaboracionista activo, decía que “muchos no sabíamos nada” y que la revista también tenía problemas con los militares.
Organismos de derechos humanos y sobrevivientes como Alejandrina Barry lo señalaron como parte del aparato mediático que legitimó al régimen. Fue incluido en parodias de “juicios populares” como “traidor a la patria”. Más tarde se exilió temporalmente en Madrid, alrededor de 1981, tras recibir amenazas y sufrir una bomba en su casa.
El regreso y la consagración en los 90
En los años 80 dirigió La Semana (Editorial Perfil), fue columnista en Ámbito Financiero y La Nación, donde llegó a dirigir el diario a fines de la década. Pero fue en los 90 cuando explotó en radio y televisión.
Su gran hito fue Memoria (Canal 9, 1994-2002 aproximadamente) , un programa de investigación, actualidad, policiales y fenómenos paranormales que mezclaba rigor y espectáculo. Allí desmontó estafas como la del parapsicólogo Ricardo Gil Lecha y la famosa “autopsia” del extraterrestre de Roswell.
Otros ciclos incluyeron 70.20.10 / 70.20.Hoy (El Trece y Canal 9), Chiche en vivo, Polémica en el bar, y programas en C5N y Crónica TV. En radio condujo La Súper Mañana de Chiche Gelblung, Edición Chiche (Radio 10, muchos años líder), Hola Chiche (Mitre, Del Plata y otras).
En 2022, a los 78 años, volvió a cubrir una guerra: la invasión rusa a Ucrania para Crónica TV. Fundó portales digitales como Minuto Uno, Diario Veloz, InfoVeloz y RatingCero. Recibió varios Martín Fierro, incluyendo el de Oro en cable, y un Premio Konex.
Un legado entre la admiración y la crítica
Casado con Cristina Seoane desde 1977, tuvo tres hijos (Federico, María y Maggie) y varios nietos. Gelblung fue un periodista de oficio puro, autodidacta, provocador, irónico, frontal y a menudo al límite del sensacionalismo.
Solía decir: “No hago periodismo para caer bien” y “A mí me gusta preguntar lo que otros no preguntan”. Trabajó hasta el final pese a la edad y las enfermedades.
Dejó una huella profunda en la gráfica argentina de los 70 y 80, y en la televisión y radio de las décadas siguientes. Un estilo que generó tanta admiración por su audacia y productividad como críticas por su etapa en la dictadura y el tono de muchos de sus programas.
Colegas y figuras del periodismo lo despidieron como una “leyenda del periodismo argentino”, un “animal periodístico” que murió con el micrófono en la mano. Su partida cierra un capítulo del periodismo nacional: el de un hombre que hizo de la noticia su vida, y de la polémica, su sello indeleble.

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