noche estrellada

Rocha aprueba la primera ordenanza de Uruguay para proteger sus cielos oscuros y los declara patrimonio intangible

La Junta Departamental aprobó por amplia mayoría dos instrumentos que reconocen el cielo nocturno como recurso ambiental estratégico. La norma, respaldada por el Núcleo Interdisciplinario de Contaminación Lumínica del CURE, busca preservar la oscuridad natural para las futuras generaciones.

Foto con fines ilustrativos
Foto con fines ilustrativos

La Junta Departamental de Rocha aprobó por amplia mayoría dos instrumentos normativos que buscan preservar la oscuridad natural del cielo nocturno frente a la contaminación lumínica. La decisión, respaldada por el Núcleo Interdisciplinario de Estudios en Contaminación Lumínica del CURE, posiciona al departamento como pionero en la gestión de un recurso ambiental estratégico para la biodiversidad, la ciencia y el astroturismo.

La noche del 8 de septiembre de 2026 quedará registrada como una fecha significativa para el Departamento de Rocha. La Junta Departamental aprobó, con una mayoría prácticamente unánime, dos iniciativas complementarias que reconocen y protegen uno de sus recursos naturales más singulares: sus cielos oscuros.

Por un lado, se aprobó el instrumento normativo destinado a proteger los Cielos Oscuros de Rocha y prevenir la contaminación lumínica. Por otro, se aprobó su reconocimiento como Patrimonio Cultural Natural Intangible de Rocha. Ambas decisiones trascienden ampliamente el ámbito turístico y establecen un precedente para la gestión ambiental en Uruguay.

Un recurso que exige protección

Durante mucho tiempo, la oscuridad natural del cielo fue considerada simplemente una condición del territorio. Hoy comienza a comprenderse que constituye un recurso que debe ser protegido. La expansión de la iluminación artificial, cuando no responde a criterios adecuados, puede alterar los ecosistemas nocturnos, afectar la observación astronómica y generar un consumo energético innecesario.

Contar con una normativa específica representa un paso fundamental: Rocha no solamente reconoce el valor de sus cielos, sino que establece mecanismos para conservarlos para las futuras generaciones.

El intendente Alejo Umpiérrez explicó que se trata de la «primera ordenanza de protección de cielos oscuros en Uruguay». La medida, dijo, apunta a «preservar como patrimonio natural intangible nuestros cielos nocturnos». Asimismo, detalló que «se establecen distintos niveles o zonificaciones según áreas urbanas o rurales, así como criterios técnicos de tipos de iluminación para zonas urbanas».

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Ciencia y comunidad detrás de la norma

El respaldo técnico de esta iniciativa proviene del Núcleo Interdisciplinario de Estudios en Contaminación Lumínica del Centro Universitario Regional del Este (CURE), un grupo financiado por el Espacio Interdisciplinario de la Universidad de la República que inició sus actividades en marzo de 2025.

Entre sus integrantes se encuentran la Dra. Andrea Sosa, astrónoma y directora del Observatorio Astronómico del CURE, y la MSc. Florencia Reichmann, especialista en gestión ambiental y autora de una tesis de maestría sobre los efectos de la contaminación lumínica en la conectividad del paisaje en América del Sur. Ambas son reconocidas como referentes en la materia a nivel nacional.

La propia Reichmann ha documentado que la luz artificial nocturna afecta a múltiples grupos taxonómicos, incluyendo insectos, aves, reptiles, anfibios y mamíferos, alterando sus patrones de comportamiento, procesos fisiológicos y actividades reproductivas. En el ámbito costero, investigaciones de campo en playas uruguayas han demostrado que la iluminación artificial es uno de los factores más determinantes en la pérdida de diversidad de especies.

De la naturaleza al patrimonio

La segunda decisión adoptada tiene una dimensión aún más profunda. Declarar los Cielos Oscuros como Patrimonio Cultural Natural Intangible significa reconocer que el cielo nocturno forma parte de la identidad territorial de Rocha. Es un patrimonio natural porque no fue creado por el hombre.

Es cultural porque, desde tiempos remotos, las sociedades observaron el cielo, se orientaron mediante las estrellas, construyeron calendarios y desarrollaron conocimientos y relatos. Y es intangible porque aquello que se protege no puede encerrarse ni trasladarse: es la oscuridad natural, el paisaje celeste y la experiencia de contemplar un cielo que conserva su condición original.

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