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Declaran prioridad ambiental para la Laguna del Diario y prohíben las excepciones edilicias en su cuenca

El proyecto de decreto, que ya fue remitido a la Junta Departamental, establece un nuevo marco de protección para frenar la eutrofización del cuerpo de agua y pone fin a los cuestionamientos por emprendimientos inmobiliarios como el de Poseidón.

Laguna del Diario, Maldonado
Laguna del Diario, Maldonado

El proyecto de decreto que convierte a la laguna fundacional de Maldonado en zona de “prioridad ambiental” y establece un nuevo marco de protección para su cuenca, busca frenar el avance de la eutrofización que afecta al cuerpo de agua y poner fin a las excepciones edilicias que en el pasado generaron fuertes polémicas.

La iniciativa, que surge de una mesa de trabajo instalada en octubre de 2025 con participación de jerarcas, academia y sociedad civil, fue remitida por la Intendencia a la Junta Departamental para su tratamiento.

Ubicada en el kilómetro 126 de la ruta 10, en la parada 40 de la Playa Mansa, la Laguna del Diario es una extensión de cuatro hectáreas frente a la zona conocida como Piedras del Chileno. Es, además, una de las imágenes más representativas al ingreso a Punta del Este y el lugar donde en 1755 se instaló el primer núcleo de pobladores de Maldonado, bajo las órdenes del gobernador José Joaquín de Viana.

El viento y las condiciones climáticas obligaron a trasladar el asentamiento dos años después a la zona donde hoy se encuentra la Plaza de San Fernando.

El origen histórico del nombre y los desbordes del siglo XIX

El origen del nombre, según la historiadora María Díaz de Guerra, se remonta al siglo XVIII, cuando los caballos pastoreaban “a diario” en una extensión de ranchos y corrales, y la zona era conocida como “Caballada del diario”. A lo largo de los siglos, la laguna tuvo desbordes memorables que marcaron la geografía local.

El historiador Carlos Seijo, en el libro “Maldonado y su región”, describe que “en el temporal de Santa Rosa de septiembre de 1876, la laguna se comunicó con el mar, lo que se produjo con la conjunción de un estruendo semejante a un taponazo”. Años después, agregó Seijo, “volvió a desbordarse y la presión ejercida por la fuerza de las aguas produjo el perforamiento del terreno arenoso que la separa de la costa, para ir a precipitarse en el mar con una fuerza extraordinaria”.

Hoy, la laguna ya no tiene conexión natural con el mar. La construcción de la rambla la dejó separada de la playa por menos de cien metros. “Entonces, los nutrientes que antes iban a la playa, quedan depositados en el fondo de la laguna y se van acumulando con los años”, explicó a El Observador la directora de Ambiente de la Intendencia de Maldonado, Virginia Villarino.

El diagnóstico ambiental: el proceso de eutrofización que agrava el ecosistema

El proyecto de decreto al que accedió El Observador realiza un detallado repaso de la “situación ambiental” de la laguna y advierte que “diversos estudios técnicos y antecedentes administrativos han identificado aportes significativos de nutrientes y contaminantes provenientes de fuentes domiciliarias, urbanas y de procesos internos del propio cuerpo de agua, que determinan su actual estado de eutrofización”. Este fenómeno significa que el agua tiene un exceso de nutrientes, principalmente nitrógeno y fósforo, que llegan desde toda la cuenca.

La eutrofización es el exceso de nutrientes que genera un impacto directo en la calidad del agua. “Eso determina que el agua quede con menos capacidad de oxígeno, lo que significa la muerte de seres vivos y la aparición de plantas flotantes que nacen con proliferación de nutrientes. A eso se suma la floración de cianobacterias, algo que ocurre cada tanto en la laguna cuando se difunden imágenes verdes sobre el curso de agua”, indicó Villarino. La acumulación de sedimentos en el fondo, sin salida natural al mar, es el principal factor que mantiene este problema activo.

Los riesgos para los humedales y la advertencia sobre daños irreversibles

La Intendencia advirtió que la “alteración de las planicies de inundación, la pérdida de biodiversidad, la presencia de especies exóticas invasoras y las intervenciones no reguladas agravan los procesos de degradación ambiental de la laguna y su cuenca de aporte”, lo que representa “un riesgo de daño grave o de difícil reversibilidad”. Además, los humedales de la zona están integrados al Inventario Nacional de Humedales elaborado por el Ministerio de Ambiente, lo que eleva su categoría de protección a nivel nacional.

El decreto plantea que es necesario “adoptar medidas de gestión y protección ambiental para su protección, recomposición y uso sostenible”. En ese marco, establece una regulación estricta para la caza, captura y aprovechamiento de fauna silvestre, y prohíbe las intervenciones sobre el régimen hidráulico de la laguna que no cuenten con los estudios de impacto correspondientes. La nueva normativa busca frenar el deterioro acumulado durante décadas.

 

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