Hermano de Mauricio Macri, con apoyo del intendente de Maldonado, quiere instalar campo de golf en Manantiales
La evidencia científica muestra que los campos de golf generan impactos ambientales significativos en varias áreas clave, mientras que el deporte está reservado para sectores de alto poder adquisitivo.

El pasado lunes 24 de agosto, el empresario argentino Gianfranco Macri —hermano del expresidente Mauricio Macri— y el intendente de Maldonado, Miguel Abella, mantuvieron una reunión en la Torre Ejecutiva con el presidente Yamandú Orsi para presentar formalmente el proyecto “Manantiales Golf”.
La iniciativa, que ya cuenta con documentación presentada ante el Ministerio de Ambiente, contempla la construcción de un campo de golf de 27 hoyos distribuido en tres recorridos de nueve hoyos, un club house de 1.500 metros cuadrados, instalaciones deportivas complementarias (fútbol, pádel, tenis y gimnasio), un edificio de mantenimiento y diez lagos artificiales que funcionarán como reserva de agua para el riego.
El predio donde se desarrollará el emprendimiento abarca aproximadamente 300 hectáreas sobre la ruta 104, en la zona de Manantiales, y el proyecto incluye además un fraccionamiento de 800 lotes residenciales. La inversión estimada para las obras vinculadas exclusivamente al golf ronda los US$ 900,000, aunque el desarrollo inmobiliario no está incluido en esa cifra. La cifra global del proyecto asciende a US$ 42 millones.
Promesas grandilocuentes y espaldarazo del intendente Abella
En declaraciones a la prensa tras el encuentro con el presidente Orsi, Macri afirmó que el proyecto prevé generar entre 300 y 400 puestos de trabajo durante su desarrollo. Una vez en funcionamiento, estimó que “el complejo empleará a unas 100 personas durante todo el año”, cifra que podría aumentar en “otras 50 o 100 durante la temporada alta”. El objetivo es comenzar las obras antes de fin de año e inaugurar el complejo durante 2028.
Macri destacó que “estamos tratando de desarrollar un club de primer nivel internacional con 27 hoyos, cosa que aquí todavía no existe, y que va a tener un montón de beneficios sociales y deportivos y económicos para el país”.
Como antecedente de su experiencia en el rubro, mencionó el Buenos Aires Golf Club, un proyecto que desarrolló en Argentina y que, según señaló, “fue elegido en varias oportunidades como la mejor cancha de golf del país y, en alguna ocasión, de Sudamérica”. También recordó que “fue sede de importantes torneos, entre ellos la Copa del Mundo de Golf de 2000, ganada por Tiger Woods”.
Por su parte, el intendente Abella sostuvo que el emprendimiento sería “algo muy novedoso” para el departamento. Destacó que “Maldonado ya cuenta con cuatro canchas de golf” y consideró que la nueva inversión “permitirá continuar apostando a un turismo durante todo el año y atraer un turismo distinto”. “Para que vengan hay que tener las canchas y hay que apostar a un turismo distinto”, afirmó el jefe comunal.
El pesado costo de los campos de golf en donde se instalan
Más allá de los beneficios económicos prometidos, la evidencia científica documenta impactos ambientales significativos asociados a los campos de golf en varias áreas clave. El primero y más crítico es el consumo excesivo de agua. En zonas áridas, los campos de golf extraen cantidades masivas de agua que pueden agravar la escasez hídrica.
Un estudio en St. George (Utah) reveló que los campos de golf extrajeron un promedio de 1.99 mil millones de galones de agua por año. En el Área Metropolitana de Phoenix (Arizona), 210 campos de golf representan aproximadamente el 3.5% de la demanda total de agua de la región.
El mantenimiento de los campos requiere además el uso intensivo de fertilizantes y pesticidas, que contaminan el agua y el suelo. Estudios confirman que el nitrógeno de los fertilizantes usados en campos de golf es una fuente de contaminación que puede llegar a arroyos y aguas subterráneas.
Asimismo, se ha detectado la presencia de fungicidas como la Azoxistrobina en cuerpos de agua cercanos a campos de golf, y la escorrentía superficial es una vía principal por la que estos químicos degradan la calidad del agua.
La construcción y el mantenimiento de campos de golf también alteran los ecosistemas naturales. El desarrollo de estos espacios puede llevar a la fragmentación del hábitat, reduciendo la conectividad entre áreas naturales y aumentando los parches aislados.
La destrucción del hábitat es una razón clave por la que los campos de golf pueden ser perjudiciales para la biodiversidad local. Aunque pueden albergar algunas especies, no suelen ser refugio para especies de alta preocupación para la conservación. Hay casos documentados de severa degradación ecológica en campos de golf, incluyendo la pérdida de vegetación y la destrucción de dunas de arena.
A esto se suma la huella de carbono. Los estudios de ciclo de vida indican que las emisiones de gases de efecto invernadero provienen principalmente del uso de combustible y electricidad (hasta un 63%). El corte del césped es la actividad que más energía consume; en un campo italiano, las operaciones de corte representaron el 73% de las emisiones totales de CO2.
Un estudio en Suecia estimó emisiones de entre 1.0 y 1.6 Mg CO2e por hectárea al año. Se estima que existen unos 32.000 campos de golf en todo el mundo, cubriendo una superficie aproximada de 25.600 km².
Pedirán cambio del uso de suelo
El proyecto “Manantiales Golf” fue presentado directamente ante el Ministerio de Ambiente debido a que el predio mantendrá su condición de suelo rural, lo que, por ahora, no requiere una tramitación previa ante la Intendencia de Maldonado. Sin embargo, el proyecto inmobiliario vinculado al fraccionamiento de los 800 lotes todavía no fue presentado ante la comuna.
El caso no es aislado. En marzo de 2022, el Ministerio de Ambiente suspendió la construcción de una cancha de golf y caminería interna en la estancia Vik, en Maldonado, por carecer de “autorización ambiental” y por generar un “impacto ambiental negativo significativo por destrucción de hábitats de alto interés de conservación”.
Más recientemente, en agosto de 2026, la Intendencia de Canelones enfrentó el rechazo vecinal por la cesión de cuatro hectáreas del Parque Roosevelt para construir una cancha de golf, que implicaría la remoción de miles de árboles.
Estos antecedentes sugieren que Manantiales Golf enfrentará un escrutinio riguroso por parte de las autoridades ambientales y de la ciudadanía. El proyecto deberá demostrar que puede mitigar los impactos sobre el consumo de agua, la contaminación por agroquímicos y la pérdida de biodiversidad en una zona de alto valor ecológico como lo es la franja costera de Maldonado.
El estudio ambiental presentado por los promotores señala que el predio “continuará incorporando flora nativa y corredores biológicos”, pero resta esperar la evaluación técnica del Ministerio de Ambiente para determinar si esas medidas son suficientes.
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