Alejo Umpiérrez defiende el impopular y ambientalmente cuestionado proyecto del aeropuerto de Rocha
El proyecto de aeropuerto en Rocha, pensado para vuelos ejecutivos y chárter, enfrenta la oposición de 55 organizaciones y del propio Ministerio de Ambiente, que exige otra ubicación por el impacto en dos áreas protegidas.

El proyecto para construir un aeropuerto internacional en Rocha desató una de las controversias ambientales y territoriales más profundas de los últimos años en Uruguay. La iniciativa, que surgió a partir de la extensión de la concesión del aeropuerto de Laguna del Sauce en Maldonado, prevé una inversión de US$ 40 millones para una terminal orientada a vuelos ejecutivos y chárter.
Sin embargo, el emplazamiento elegido —entre las lagunas Garzón y de Rocha, sobre la ruta 10— generó un rechazo transversal que incluye a organizaciones ambientales, al Centro Universitario Regional Este (CURE) y al propio Ministerio de Ambiente.
El exintendente de Rocha, Irineu Riet Correa, fue uno de los primeros en alzar la voz. Médico veterinario oriundo de Castillos y exjefe comunal en dos períodos (1990-1994 y 2000-2005), Riet Correa publicó un artículo titulado “La farsa del aeropuerto de Rocha” en el que vinculó la iniciativa con la construcción del puente sobre la Laguna Garzón.
Según su mirada, aquella obra “abrió territorio rochense a una expansión vinculada principalmente a Maldonado” y el nuevo aeropuerto profundizaría ese modelo. “Mientras Maldonado y su principal balneario, Punta del Este, legítimamente, se desarrollan, Rocha sufre y espera”, expresó.

Un proyecto con origen político y una ubicación cuestionada
El aeropuerto nace de un acuerdo entre el Estado y Corporación América Airports, el mismo grupo que ya opera los aeropuertos de Carrasco y Laguna del Sauce. En diciembre de 2025, el Parlamento aprobó por unanimidad un artículo del Presupuesto quinquenal que habilita la ampliación de la concesión de Laguna del Sauce por 25 años a cambio de que la empresa construya, conserve y opere una nueva terminal en Rocha.
En julio de 2026, Aeropuertos Uruguay —la filial local del grupo— compró dos padrones sobre la ruta 10, entre las lagunas Garzón y Rocha, que suman 209 hectáreas, por un valor de entre US8,3yUS8,3yUS 9,4 millones.
El problema no es “un aeropuerto en Rocha”, sino dónde se lo quiere poner. El predio elegido se encuentra entre dos áreas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP): el Paisaje Protegido Laguna de Rocha y el Área de Manejo de Hábitats y Especies Laguna Garzón. Ambas integran la Reserva de Biosfera Bañados del Este, reconocida por la UNESCO. La Laguna de Rocha es además un humedal de importancia internacional incluido en la Lista Ramsar y un sitio de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras.
El sistema lagunar Rocha-Garzón alberga más de 200.000 aves de unas 200 especies y funciona como sitio crítico en el hemisferio occidental para aves migratorias. La zona es área de alimentación, nidificación y reposo para flamencos, cisnes de cuello negro y playeros que llegan desde Alaska o las Malvinas, lo que genera, además del impacto ecológico, riesgo de colisión con aeronaves.
El Ministerio de Ambiente pide cambiar la ubicación
El Ministerio de Ambiente clasificó el proyecto en Categoría C —el nivel más exigente de evaluación— pese a que la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia) había solicitado Categoría B. Esa calificación obliga a la presentación de un Estudio de Impacto Ambiental completo y a la realización de una audiencia pública.
El ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, fue contundente en sus declaraciones públicas: “debe buscarse otra ubicación” para el aeropuerto. Ortuño llamó a “extremar los esfuerzos para buscar alternativas” y advirtió que el lugar proyectado es un “área sensible desde el punto de vista ambiental”. Además, el Ministerio adelantó que rechazará el expediente si la Junta Departamental no aprueba la recategorización del suelo —hoy clasificado como “rural potencialmente transformable”, incompatible con un uso aeroportuario—.
Tres informes técnicos refuerzan la oposición
Detrás de la postura del Ministerio hay tres informes ambientales que desaconsejan el emplazamiento actual. Uno fue elaborado por el Centro Universitario Regional Este (CURE), que exhorta a “evaluar localizaciones alternativas”. Otro, realizado por los especialistas Diego Federico Pasquariello y Claudio Gabriel Raimundi, y el tercero, producido por Geo Ambiental.
Este último, fechado en agosto de 2026, concluye que existen dificultades tanto ambientales como aeronáuticas que llevan a descartar la ubicación propuesta. El documento “recomienda evaluar prioritariamente localizaciones alternativas que permitan reducir los impactos ambientales y garantizar condiciones adecuadas de seguridad operacional”.
55 organizaciones exigen una nueva localización
El malestar no se limita al ámbito técnico. Un conjunto de 55 organizaciones de la sociedad civil —entre las que se destacan la Red Unión de la Costa (RUC), Coendu y la Fundación Lagunas Costeras— conformó una red para reclamar formalmente la relocalización del proyecto.
En una declaración conjunta, las entidades aclaran que “no se oponen a la construcción del aeropuerto ni al desarrollo del departamento, sino que promueven una localización compatible con la protección ambiental, el ordenamiento territorial y la seguridad de las operaciones aéreas”.
El territorio comprendido entre ambas lagunas “funciona como corredor para el desplazamiento de numerosas especies de fauna. En particular, aves acuáticas, costeras y migratorias utilizan ambas lagunas y se trasladan regularmente entre ellas, atravesando el territorio y el espacio aéreo donde se proyecta instalar el aeropuerto”. La Fundación Lagunas Costeras ya presentó un recurso administrativo ante la Intendencia de Rocha para frenar la autorización, proponiendo como alternativa el Aeroclub de Rocha, sobre la Ruta 9.
El intendente defiende el proyecto
Frente a las críticas, el intendente de Rocha, Alejo Umpiérrez, sale al cruce. En una conferencia de prensa, afirmó que “el aeropuerto para Rocha es vital y estratégico para el desarrollo” y que “Rocha va a pegar un estirón”. Sobre la ubicación, reconoció: “La ubicación ideal quizás no la sea, pero es la ubicación buena, y a veces lo perfecto es enemigo de lo bueno”. Umpiérrez también cuestionó a los ambientalistas: “Hay tres aeropuertos en la Isla Galápagos. Hay un aeropuerto en Fernando de Noronha. Y vaya que hay aves y especies protegidas, y el debido cuidado”.
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