Gianni Infantino buscará la reelección como presidente de la FIFA
El dirigente suizo-italiano confirmó su postulación el pasado 6 de septiembre, aunque enfrenta la oposición abierta de la UEFA y la Federación Inglesa, mientras que el bloque africano y sudamericano le han renovado su confianza.

La confirmación llegó por la vía oficial. La FIFA ratificó el 6 de septiembre de 2026 que su presidente, Gianni Infantino, buscará un nuevo mandato al frente del organismo rector del fútbol mundial. A través de un portavoz, la institución respaldó la postulación que el propio Infantino ya había anticipado en abril, durante el 76º Congreso de la FIFA.
“El presidente de la FIFA anunció en abril que se presentará a la reelección en 2027. Por supuesto, nada ha cambiado”, declaró la entidad. La frase, escueta y sin ambages, zanjó cualquier especulación sobre un posible repliegue del dirigente suizo-italiano.
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El cronograma electoral y la fecha clave para los aspirantes
La elección definitiva se celebrará en el próximo Congreso de la FIFA, programado para marzo de 2027. El cronograma electoral marca un hito ineludible: el 18 de noviembre de 2026 es la fecha límite para que otros aspirantes presenten formalmente sus postulaciones. Hasta el momento, Infantino corre como candidato único, aunque el escenario podría modificarse si alguna federación o confederación decide impulsar una alternativa.
Sin embargo, el camino hacia las urnas dista mucho de ser un trámite protocolario. El origen de la tormenta política que envuelve a Infantino se remonta a un proyecto fallido de alto riesgo. Durante los primeros meses de 2026, el presidente impulsó un plan para vender un 20% de los derechos comerciales de la Copa del Mundo y de otros torneos de la FIFA a inversores privados. La propuesta, pensada para inyectar liquidez y expandir el negocio, chocó de inmediato con el rechazo generalizado de las federaciones miembros.
El plan de venta del Mundial que desató la crisis con Europa
En julio de 2026, el plan fue descartado por completo. La FIFA no solo archivó la iniciativa, sino que emitió una disculpa pública por los errores cometidos en la gestión de aquella operación. Aquel episodio no fue un simple traspié administrativo. Se convirtió en el detonante de una fractura profunda en el tablero de poder del fútbol internacional.
El mapa de fuerzas hoy se divide en dos coordenadas claras. Del lado de la oposición, la UEFA ha liderado las críticas más duras. El organismo europeo perdió la confianza en la gestión de Infantino y, según fuentes cercanas al entorno de Nyon, llegó a sopesar un boicot a los torneos de la FIFA. A ese bloque crítico se sumaron la CONCACAF (que agrupa a Norteamérica, Centroamérica y el Caribe) y la AFC (Confederación Asiática).
La Federación Inglesa de Fútbol (FA), una de las asociaciones más antiguas y con mayor peso simbólico del planeta, también retiró explícitamente su respaldo al actual presidente.
El respaldo africano y sudamericano que inclina la balanza
En la vereda opuesta, Infantino ha construido un muro de contención geopolítico. La CAF (Confederación Africana) ha manifestado su apoyo unánime a su reelección. El respaldo del continente africano, que cuenta con 54 federaciones afiliadas, representa un caudal electoral de primer orden.
Del mismo modo, la CONMEBOL (Sudamérica) ha expresado su respaldo explícito al dirigente. En un giro inusual que trasciende el ámbito estrictamente deportivo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también se ha manifestado públicamente a favor de la continuidad de Infantino al frente de la FIFA.
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