CAMTUR busca atraer inversiones para instalar un parque de atracciones en Punta del Este
Inspirados en el éxito de Gramado, desde la cámara empresarial impulsan un polo de entretenimiento que opere todo el año, respaldado por cambios normativos y un estudio que revela una merma del 25 % en las ganancias de las empresas turísticas.

La construcción de un parque temático de escala internacional en el entorno de Punta del Este dejó de ser una idea abstracta para convertirse en una iniciativa concreta que la Cámara Uruguaya de Turismo (CAMTUR) está llevando a la mesa del Ministerio de Turismo y del Ministerio de Economía. El objetivo explícito es doble: desestacionalizar el principal destino de sol y playa del país y devolverle rentabilidad a un sector que factura más pero gana menos.
El presidente de CAMTUR, Fernando Tapia, detalló los lineamientos del proyecto durante una entrevista en el programa Conexión Empresarial de Radio Viva. La pieza central es atraer inversión privada para instalar al menos dos o tres grandes parques de entretenimiento y una serie de atracciones complementarias, capaces de seducir al turista brasileño durante todo el año y de competir con los complejos más consolidados del sur de Brasil.
“Estamos hablando de generar incentivos para que existan inversiones en parques temáticos o parques de entretenimiento de alto nivel, con calidad internacional y competitivos con los mejores de la región”, afirmó Tapia. La elección de Maldonado o Canelones no es casual: ambas zonas cuentan con la planta hotelera y la conectividad necesarias para absorber un flujo de visitantes que justifique el desembolso inicial. Dentro de ese abanico, el dirigente fue contundente: “Punta del Este es, sin duda, el lugar que reúne las mejores condiciones para un proyecto de estas características”.
Un parque de nivel internacional basado en ejemplos exitosos
El modelo de referencia es Gramado, la ciudad de Rio Grande do Sul que recibe alrededor de ocho millones de turistas al año gracias a una oferta que integra catorce parques y cerca de un centenar de atracciones. CAMTUR no pretende replicar ese ecosistema de un día para el otro. “No pretendemos replicar catorce parques y un centenar de atracciones como tiene Gramado, pero sí iniciar un proceso con dos o tres parques y varias propuestas complementarias que permitan captar parte de esa demanda”, explicó Tapia.
La vocación de captar mercado brasileño fuera del verano es estratégica. El turismo interno y el argentino sostienen enero y febrero, pero la temporada se diluye con rapidez a partir de marzo. Un polo de entretenimiento de nivel internacional aspira a modificar ese patrón estacional, generando movimiento permanente para hoteles, restaurantes, transporte y comercios de la zona.
Para que el proyecto resulte atractivo para un inversor de gran porte, CAMTUR está impulsando modificaciones normativas dentro del proyecto de Ley de Competitividad que el Parlamento analiza en este momento. Entre las herramientas que se discuten figura la posibilidad de habilitar zonas francas temáticas vinculadas al turismo, permitiendo que los visitantes uruguayos puedan ingresar a los parques y que incluso existan hoteles integrados al complejo. “Hay buena voluntad del Ministerio de Turismo y del Ministerio de Economía para analizar este tipo de proyectos caso por caso”, señaló el presidente de la cámara.
Un momento paradigmático del turismo en Uruguay
La apuesta por el parque temático no ocurre en el vacío. Se da en un contexto de números que CAMTUR califica como paradójicos: el turismo crece en volumen de visitantes y en impacto macroeconómico, pero la rentabilidad empresarial se contrae de manera persistente. Según un estudio elaborado por el centro de investigaciones CERES para la cámara, el sector representa el 6,2 % del Producto Interno Bruto, genera alrededor de 122.000 puestos de trabajo y aporta más de 2.000 millones de dólares anuales en ingreso de divisas. Sin embargo, los ingresos reales del turismo receptivo cayeron un 16 % respecto del promedio 2011-2019, mientras que los costos operativos crecieron un 9 %. El resultado neto fue una pérdida de rentabilidad cercana al 25 %.
Tapia apuntó que la mayoría de las empresas turísticas uruguayas ni siquiera alcanza un retorno del 5 %, un umbral que considera mínimo para incentivar nuevas inversiones. La situación fue analizada a fines de julio en el auditorio de Campus Pocitos de la Universidad ORT, durante la charla “Turismo en Uruguay: ¿crecimiento sin rentabilidad?”, donde empresarios y especialistas examinaron este desajuste.
Frente a ese escenario, la cámara articula su estrategia en tres ejes. El primero es fortalecer la promoción internacional con foco en Brasil, un mercado que responde con rapidez a la oferta de entretenimiento familiar. El segundo consiste en mejorar la competitividad interna mediante la reducción de costos que afectan a toda la cadena turística. El tercero —y donde encaja el parque temático— apunta a crear condiciones que destraben inversiones privadas capaces de transformar la matriz de oferta del país.
Una inversión de este calibre exigiría también un salto en la conectividad aérea. La llegada de turistas brasileños a Punta del Este está condicionada por la frecuencia de vuelos directos y por la capacidad de los aeropuertos de la región. Un parque temático de alcance regional, al incrementar la demanda de transporte, podría volver viables rutas que hoy no cierran desde el punto de vista comercial, en un círculo que alimentaría al mismo tiempo hotelería, gastronomía y servicios.
Aun faltan los inversores
El proyecto todavía no tiene un inversor confirmado ni un predio definido, pero las conversaciones con los ministerios y la inclusión de las modificaciones legales en la Ley de Competitividad indican que la iniciativa ya superó la fase de diagnóstico. CAMTUR entiende que si Uruguay logra instalar dos o tres parques con estándares internacionales y las condiciones jurídicas adecuadas, podría emular, en una escala inicial, el efecto dinamizador que Gramado consiguió sobre todo el sur brasileño.
Un polo de entretenimiento de esas características modificaría el mapa turístico uruguayo más allá de Punta del Este. La influencia se extendería a Montevideo, a los departamentos costeros y a los circuitos de naturaleza del este, que podrían captar visitantes que viajen motivados por el parque pero que busquen experiencias complementarias. En el mediano plazo, la propuesta aspira a consolidar a Uruguay como un destino atractivo los doce meses del año y a revertir, al menos en parte, la brecha entre el crecimiento estadístico y la rentabilidad real que hoy preocupa a los operadores
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