También está en peligro la laguna de Rocha: proyectan aeropuerto que dañaría el entorno
El informe de especialistas advierte que la ubicación elegida entre dos áreas protegidas presenta “condicionantes significativos que afectan la viabilidad del proyecto” y recomiendan que sea ubicado en otra zona menos sensible. Cuenta con el aval del intendente nacionalista.

El área seleccionada para el futuro aeródromo se encuentra en un enclave entre dos áreas protegidas: la Laguna Garzón y la Laguna de Rocha. Además, forma parte de los Bañados del Este, una de las dos reservas de biósfera de la Unesco designadas en Uruguay. Esta ubicación, lejos de ser una ventaja logística, ha desencadenado una serie de alertas técnicas que ponen en duda la factibilidad del proyecto en su forma actual.
“Desde el punto de vista de la Seguridad Operacional (SMS), el peligro aviario constituye el factor de riesgo más significativo, al tratarse de un ecosistema cuya principal característica es precisamente la presencia permanente de fauna, circunstancia que resulta difícilmente mitigable sin afectar los objetivos de conservación ambiental del área protegida”, concluye el trabajo de los especialistas.
El informe subraya que la zona presenta una elevada presencia de aves residentes y migratorias, una característica que, si bien constituye el valor ecológico central del área, se convierte en un obstáculo para la operación aeroportuaria. Los especialistas también identificaron la potencial formación recurrente de nieblas y techos bajos, así como una posible interacción con el espacio aéreo de aeródromos existentes.
Corporación América, el grupo empresarial que impulsa el proyecto y gestiona los demás aeropuertos del país, compró recientemente los terrenos tras obtener el aval de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia). Sin embargo, los trámites continúan en el Ministerio de Ambiente, que evalúa si el suelo puede ser recategorizado.
Los impactos en el entorno serían negativos
El conflicto no es menor. La Dinacia había planteado que el impacto del aeropuerto fuera considerado como B por Ambiente, es decir, con “impactos ambientales moderados”, lo que exigiría únicamente la realización de un estudio sectorial. Pero el Área de Evaluación Ambiental (AEA) no compartió esa propuesta y sugirió que fuera categoría C, por entender que los impactos ambientales negativos serán “significativos”. Esta categoría demanda un estudio completo y no sectorial.
En la documentación presentada ante Ambiente, se detalla que el aeródromo incluirá una terminal para 50 pasajeros con circulación diferenciada, hangares, estacionamiento vehicular y una pista de 1.350 metros, ampliable hasta 1.600 metros en futuras etapas. La operación prevé unos 2.000 pasajeros y 1.000 movimientos anuales.
Pero las cifras de infraestructura no son el centro del debate. Los técnicos del AEA ya señalaron que “las áreas de aproximación y rutas de vuelo se extienden más allá del predio del proyecto, pudiendo generar impactos ambientales negativos significativos, efectos de colisión a las aves y disturbios a la fauna por aumento de la presión sonora”.
El análisis de Pasquariello y Raimundi agrega una dimensión adicional: “Las condiciones geotécnicas, hidrológicas y ambientales propias de un humedal costero podrían requerir importantes intervenciones de infraestructura, incrementando tanto la complejidad técnica como los impactos ambientales y regulatorios asociados”.
Organizaciones y vecinos en pie de lucha
Organizaciones sociales como la Red Unión de la Costa (RUC), Conservación de Especies Nativas del Uruguay (Coendu) y la propia Fundación Lagunas Costeras han expresado sus cuestionamientos y solicitado que el emprendimiento se desarrolle en otro lugar. La Fundación, en particular, fue la que encargó el informe ahora difundido.
El documento es concluyente: el emplazamiento analizado presenta una “factibilidad operacional y ambiental preliminar desfavorable”. Los especialistas recomiendan “priorizar el análisis de alternativas de localización fuera de áreas protegidas”, alejadas de concentraciones permanentes de fauna y con menores restricciones operacionales y ambientales.
Esta recomendación no es menor. El intendente de Rocha, Alejo Umpiérrez, había manifestado a El Observador que el aeropuerto es una “apuesta estratégica” al desarrollo del departamento. “Nuestra prioridad es que se concrete donde sea”, expresó el jerarca. Sin embargo, Umpiérrez reconoció que le parece mejor si es “más próximo a Rocha” y mencionó una opción alternativa que está sobre la mesa: unos campos próximos a la ruta 9 sobre el camino al Caracol.
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