Uruguay alcanza las 11.168 becas del Fondo de Solidaridad: 8 de cada 10 son primera generación universitaria
Más de 11.000 jóvenes acceden a educación terciaria con beca del Fondo de Solidaridad: el 85 % rompe la barrera educativa familiar.

El Fondo de Solidaridad otorgó 11.168 becas en 2026, la cantidad más alta desde su creación en 1994. El dato surge de la rendición de cuentas del organismo, presentada este martes 28 en Torre Ejecutiva, que detalla que 5.168 estudiantes accedieron por primera vez al beneficio y otros 6.000 lograron renovarlo. También las renovaciones marcaron un máximo histórico. Cada becario recibe un apoyo económico mensual equivalente a dos Bases de Prestaciones y Contribuciones (13.728 pesos en la actualidad).
El 86,5 % de los becados cursa carreras en la Universidad de la República (Udelar), mientras que el 8,8 % asiste a la UTU y el 4,7 % a la Universidad Tecnológica (UTEC). El rector de la Udelar, Héctor Cancela, precisó que este año la institución sumó 9.661 estudiantes con beca del Fondo, lo que representa un crecimiento del 5,4 % respecto de 2025. Dentro de ese total, el 26 % de los apoyos se destina a jóvenes que estudian en sedes del interior: más de 1.000 lo hacen en Paysandú y 780 en Salto.
Primera generación, hogares monomarentales y desarraigo territorial
El informe pone números a una realidad persistente. El 85 % de los becarios pertenece a familias en las que ninguno de los progenitores accedió a la educación terciaria. Son, por tanto, la primera generación que pisa un aula universitaria o una carrera técnica superior. A esa marca de origen se suma otra: la mitad de los beneficiarios vive en hogares cuyo sostén principal es la madre, y siete de cada diez cursan estudios fuera de su departamento de residencia. Además, cuatro de cada cinco becados provienen de los dos quintiles de ingreso más bajos del país. Los datos confirman que la beca opera como un amortiguador frente a la acumulación de desventajas económicas, territoriales y de capital educativo familiar.
El impacto acumulado del programa se refleja en otro indicador: uno de cada cinco egresados de la educación terciaria recibió la prestación en algún momento de su trayectoria. El dato, incluido en la presentación oficial, muestra que el sistema de becas no solo facilita el ingreso sino que acompaña egresos que de otro modo serían mucho más difíciles.
“La transferencia monetaria es indispensable pero no suficiente”
El presidente del Fondo de Solidaridad, Gabriel Errandonea, puso énfasis en lo que viene después de depositar el dinero. “La transferencia monetaria es indispensable pero no suficiente”, afirmó, y mencionó que 3.300 becarios participaron en 110 talleres de apoyo y seguimiento de trayectorias educativas. También destacó el programa Estucompu, que distribuyó 1.450 computadoras —553 de ellas entregadas en propiedad definitiva— con el objetivo de achicar la brecha digital que afecta la continuidad de los estudios.
Errandonea delineó cuatro compromisos institucionales hacia adelante: consolidar una capacidad permanente de monitoreo y evaluación; avanzar en la interoperabilidad y el intercambio de información con los centros educativos; desarrollar criterios de acompañamiento que combinen vulnerabilidad, territorio, etapa de la carrera, edad y antecedentes educativos; y poner la experiencia acumulada al servicio de una mayor articulación con el Sistema Nacional de Becas. La estrategia apunta a concentrar esfuerzos en quienes cursan los primeros años, en los estudiantes más jóvenes, en quienes deben migrar para estudiar y en aquellos que suman bajos ingresos a un historial familiar sin paso previo por la enseñanza superior.
El ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, sostuvo durante el acto que “las transferencias generan mejores condiciones para lograr igualdad de oportunidades” y remarcó que el Estado no debe mirar para el costado ante situaciones de contexto familiar frágil o cuando la ubicación geográfica dificulta el acceso a los centros educativos. Por su parte, Cancela sentenció que el Fondo de Solidaridad es una herramienta “de la que el país no puede prescindir si quiere seguir avanzando”.
Financiamiento récord para sostener el crecimiento
La expansión del sistema de becas fue posible gracias a una recaudación que en el ejercicio 2025 superó los 1.335 millones de pesos (más de 33 millones de dólares). Esos recursos, administrados por el Fondo, financian tanto las prestaciones económicas como los dispositivos de acompañamiento. Todos los datos de la rendición de cuentas están disponibles en el portal del organismo, lo que refuerza la transparencia sobre la ejecución de los fondos.
La combinación de un número inédito de becas, un perfil de beneficiarios atravesado por múltiples vulnerabilidades y la evidencia de que la transferencia sola no alcanza, marca la hoja de ruta de la política pública. Los compromisos asumidos en la presentación sugieren que el énfasis estará puesto en la capacidad de monitorear, cruzar información y personalizar el acompañamiento, para que el hito de las 11.168 becas sea el punto de partida de trayectorias que efectivamente terminen en un título.
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