casa propia

El gobierno apunta a mejorar el acceso a la vivienda con dos nuevos programas del MVOT

El Ministerio de Vivienda busca atender a hogares que pueden pagar, pero enfrentan dificultades para alquilar o comprar. Qué condiciones tiene el primer llamado y qué falta conocer del programa hipotecario.

Foto: MVOT
Foto: MVOT

El Ministerio de Vivienda amplía las alternativas para alquilar y prepara una línea de primera vivienda junto al Banco Hipotecario del Uruguay. La propuesta combina alquileres de propiedad pública, posibles subsidios y préstamos con apoyo a la cuota para hogares que enfrentan barreras de acceso.

Las iniciativas tienen distintos grados de avance. Abriendo Puertas-Alquiler comenzó en septiembre de 2026 y recibe postulaciones para su primer llamado. Abriendo Puertas-Primera Vivienda, en cambio, fue anunciado para octubre: su presentación deberá precisar las condiciones de acceso al financiamiento.

La ministra Tamara Paseyro presentó estas herramientas durante una exposición ante la Asociación de Dirigentes de Marketing, el 7 de octubre de 2026. Su planteo fue que construir viviendas resulta necesario, pero no alcanza para resolver problemas diferentes, desde la falta de ahorro hasta las dificultades para permanecer en un alquiler.

A quiénes está dirigido el alquiler social

El primer llamado de Abriendo Puertas-Alquiler contempla 75 viviendas en Montevideo, Tacuarembó y Artigas. Prioriza a hogares monoparentales con niños, adolescentes o personas con discapacidad a cargo, y a jóvenes de entre 18 y 29 años que buscan comenzar una vida independiente.

En Montevideo, las unidades se encuentran en La Unión, Pérez Castellanos y Ciudad Vieja. También hay viviendas en Tacuarembó y Artigas. Presidencia informó el 18 de septiembre que las postulaciones para esta convocatoria se reciben hasta el 19 de octubre de 2026.

La primera etapa utiliza viviendas de propiedad pública. Según explicó Paseyro, el desarrollo del programa también contempla subsidios parciales para el mercado privado, con una meta de 3.300 soluciones habitacionales hacia 2029. Esa cifra es un objetivo del período, no la cantidad disponible en el llamado inicial.

Cuánto cuestan los alquileres y cómo opera el subsidio

El ministerio establece topes de alquiler según la cantidad de dormitorios: ocho unidades reajustables para uno, diez para dos y doce para tres. Al expresarse en unidades reajustables, su equivalente en pesos cambia y debe consultarse al evaluar cada convocatoria.

Sobre el alquiler fijado puede aplicarse un subsidio, si corresponde por la situación del hogar. La ficha oficial del programa aclara que no requiere una solicitud independiente: el cálculo considera el precio de la vivienda y la afectación de los ingresos.

La ayuda tampoco elimina todas las obligaciones del contrato. La persona arrendataria debe pagar la parte del alquiler que le corresponda, además de los gastos comunes y otros cargos asociados al uso y conservación del inmueble.

Los contratos tienen una duración de dos años, con posibilidad de renovación por períodos iguales mientras se mantengan las condiciones de adjudicación. Este requisito importa para quienes buscan estabilidad residencial: la continuidad está sujeta a las reglas del programa.

Qué se exige para postularse

Los requisitos generales incluyen ser mayor de 18 años, no recibir otro subsidio habitacional estatal vigente y no mantener deudas con el ministerio o la Agencia Nacional de Vivienda. También se exige no figurar en categoría 5 de la Central de Riesgos del Banco Central.

Los hogares deben acreditar ingresos dentro de las franjas establecidas para el llamado. La documentación oficial indica que se consideran los ingresos de todos sus integrantes, descontando las deducciones legales. Cada convocatoria puede incorporar condiciones específicas que deben revisarse antes de inscribirse.

La postulación es gratuita y puede realizarse por internet o presencialmente, con agenda previa. Según informó Presidencia, si las solicitudes superan las viviendas disponibles, habrá sorteo público. Presentarse, por tanto, no garantiza obtener una unidad.

El programa para comprar la primera vivienda

La segunda línea, Abriendo Puertas-Primera Vivienda, combinará un préstamo del BHU con la posibilidad de un subsidio a la cuota otorgado por el ministerio. Paseyro la presentó como una herramienta para hogares con capacidad de pago que necesitan mejores condiciones para comprar.

El anuncio permite conocer el esquema general, pero no alcanza para calcular una cuota ni determinar quién podrá acceder. La comunicación de Presidencia del 7 de octubre no detalla tasas, plazos, ahorro previo, límites de ingresos o montos del subsidio hipotecario. Esas condiciones deberán confirmarse en la presentación y documentación del programa.

Por qué la política no se limita a construir casas

Durante su exposición, Paseyro señaló que uno de cada tres hogares inquilinos destina más del 30% de sus ingresos al alquiler. El diagnóstico apunta a una dificultad concreta: disponer de ingresos mensuales no implica poder reunir ahorro, afrontar depósitos o cumplir las exigencias del mercado formal.

La ministra vinculó esa discusión con la atención de asentamientos y la mejora de barrios existentes. Según las cifras oficiales expuestas, unas 193.000 personas viven en asentamientos irregulares registrados. El presupuesto prevé US$ 700 millones para atender la emergencia y las intervenciones en esos territorios.

En Piedras Blancas, puso como ejemplo a unas 100 familias próximas a una cañada que necesitan realojo por riesgo de inundación. Otros hogares del mismo territorio requieren saneamiento e infraestructura. El caso muestra por qué contar asentamientos, sin considerar su tamaño y condiciones, ofrece una lectura incompleta.

Vivienda, infancia y planificación de las ciudades

Paseyro también destacó Crece desde el Pie, dirigido a hogares de alta vulnerabilidad con embarazadas y niños de hasta tres años. Según el balance presentado, funciona en nueve departamentos y entregó 83 soluciones; proyecta cobertura nacional en 2027 y 1.200 soluciones hacia 2029.

La exposición incluyó Más Barrio, con una primera etapa en Cerro Norte, Las Piedras, San Antonio, Las Higueras y La Colina. La inversión prevista para esos cinco territorios asciende a US$ 50 millones, dentro de una intervención que articula vivienda, servicios y otras políticas públicas.

Ministerio de Vivienda amplía las alternativas para alquilar y prepara una línea de primera vivienda junto al Banco Hipotecario del Uruguay. La propuesta combina alquileres de propiedad pública, posibles subsidios y préstamos con apoyo a la cuota para hogares que enfrentan barreras de acceso.

Las iniciativas tienen distintos grados de avance. Abriendo Puertas-Alquiler comenzó en septiembre de 2026 y recibe postulaciones para su primer llamado. Abriendo Puertas-Primera Vivienda, en cambio, fue anunciado para octubre: su presentación deberá precisar las condiciones de acceso al financiamiento.

La ministra Tamara Paseyro presentó estas herramientas durante una exposición ante la Asociación de Dirigentes de Marketing, el 7 de octubre de 2026. Su planteo fue que construir viviendas resulta necesario, pero no alcanza para resolver problemas diferentes, desde la falta de ahorro hasta las dificultades para permanecer en un alquiler.

A quiénes está dirigido el alquiler social

El primer llamado de Abriendo Puertas-Alquiler contempla 75 viviendas en Montevideo, Tacuarembó y Artigas. Prioriza a hogares monoparentales con niños, adolescentes o personas con discapacidad a cargo, y a jóvenes de entre 18 y 29 años que buscan comenzar una vida independiente.

En Montevideo, las unidades se encuentran en La Unión, Pérez Castellanos y Ciudad Vieja. También hay viviendas en Tacuarembó y Artigas. Presidencia informó el 18 de septiembre que las postulaciones para esta convocatoria se reciben hasta el 19 de octubre de 2026.

La primera etapa utiliza viviendas de propiedad pública. Según explicó Paseyro, el desarrollo del programa también contempla subsidios parciales para el mercado privado, con una meta de 3.300 soluciones habitacionales hacia 2029. Esa cifra es un objetivo del período, no la cantidad disponible en el llamado inicial.

Cuánto cuestan los alquileres y cómo opera el subsidio

El ministerio establece topes de alquiler según la cantidad de dormitorios: ocho unidades reajustables para uno, diez para dos y doce para tres. Al expresarse en unidades reajustables, su equivalente en pesos cambia y debe consultarse al evaluar cada convocatoria.

Sobre el alquiler fijado puede aplicarse un subsidio, si corresponde por la situación del hogar. La ficha oficial del programa aclara que no requiere una solicitud independiente: el cálculo considera el precio de la vivienda y la afectación de los ingresos.

La ayuda tampoco elimina todas las obligaciones del contrato. La persona arrendataria debe pagar la parte del alquiler que le corresponda, además de los gastos comunes y otros cargos asociados al uso y conservación del inmueble.

Los contratos tienen una duración de dos años, con posibilidad de renovación por períodos iguales mientras se mantengan las condiciones de adjudicación. Este requisito importa para quienes buscan estabilidad residencial: la continuidad está sujeta a las reglas del programa.

Qué se exige para postularse

Los requisitos generales incluyen ser mayor de 18 años, no recibir otro subsidio habitacional estatal vigente y no mantener deudas con el ministerio o la Agencia Nacional de Vivienda. También se exige no figurar en categoría 5 de la Central de Riesgos del Banco Central.

Los hogares deben acreditar ingresos dentro de las franjas establecidas para el llamado. La documentación oficial indica que se consideran los ingresos de todos sus integrantes, descontando las deducciones legales. Cada convocatoria puede incorporar condiciones específicas que deben revisarse antes de inscribirse.

La postulación es gratuita y puede realizarse por internet o presencialmente, con agenda previa. Según informó Presidencia, si las solicitudes superan las viviendas disponibles, habrá sorteo público. Presentarse, por tanto, no garantiza obtener una unidad.

Qué se anunció para comprar la primera vivienda

La segunda línea, Abriendo Puertas-Primera Vivienda, combinará un préstamo del BHU con la posibilidad de un subsidio a la cuota otorgado por el ministerio. Paseyro la presentó como una herramienta para hogares con capacidad de pago que necesitan mejores condiciones para comprar.

El anuncio permite conocer el esquema general, pero no alcanza para calcular una cuota ni determinar quién podrá acceder. La comunicación de Presidencia del 7 de octubre no detalla tasas, plazos, ahorro previo, límites de ingresos o montos del subsidio hipotecario. Esas condiciones deberán confirmarse en la presentación y documentación del programa.

Por qué la política no se limita a construir casas

Durante su exposición, Paseyro señaló que uno de cada tres hogares inquilinos destina más del 30% de sus ingresos al alquiler. El diagnóstico apunta a una dificultad concreta: disponer de ingresos mensuales no implica poder reunir ahorro, afrontar depósitos o cumplir las exigencias del mercado formal.

La ministra vinculó esa discusión con la atención de asentamientos y la mejora de barrios existentes. Según las cifras oficiales expuestas, unas 193.000 personas viven en asentamientos irregulares registrados. El presupuesto prevé US$ 700 millones para atender la emergencia y las intervenciones en esos territorios.

En Piedras Blancas, puso como ejemplo a unas 100 familias próximas a una cañada que necesitan realojo por riesgo de inundación. Otros hogares del mismo territorio requieren saneamiento e infraestructura. El caso muestra por qué contar asentamientos, sin considerar su tamaño y condiciones, ofrece una lectura incompleta.

Vivienda, infancia y planificación de las ciudades

Paseyro también destacó Crece desde el Pie, dirigido a hogares de alta vulnerabilidad con embarazadas y niños de hasta tres años. Según el balance presentado, funciona en nueve departamentos y entregó 83 soluciones; proyecta cobertura nacional en 2027 y 1.200 soluciones hacia 2029.

La exposición incluyó Más Barrio, con una primera etapa en Cerro Norte, Las Piedras, San Antonio, Las Higueras y La Colina. La inversión prevista para esos cinco territorios asciende a US$ 50 millones, dentro de una intervención que articula vivienda, servicios y otras políticas públicas.

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