Recorte histórico en la NASA: Cerrarán 13 edificios y descartarán equipos invaluables para marzo
La administración Trump clausuró la biblioteca más grande de la NASA. Se reportó que la biblioteca ubicada en el Centro de Vuelo Espacial Goddard, cerró y desechó alrededor de 100,000 libros, principalmente porque la información estaba desactualizada o ya digitalizada según expresa el gobierno y autoridades. Pero los científicos expertos y académicos no tardaron en denunciar la triste decisión sobre el valor de las bibliotecas físicas frente a los recursos digitales.

La comunidad científica recibió un golpe contundente este comienzo de año. El Centro de Información y Colaboración Goddard, conocido por ser la biblioteca más grande de la NASA, cerró sus puertas de forma definitiva el pasado 2 de enero de 2026.
La medida, ejecutada en el Centro de Vuelo Espacial Goddard en Greenbelt, Maryland, responde a una profunda reorganización impulsada por la administración Trump que está sacudiendo los cimientos de la agencia espacial.
Este espacio, fundado en 1959, no era un simple depósito de libros; durante décadas funcionó como un centro neurálgico de investigación que albergaba cerca de 100.000 volúmenes.
Su acervo resultó clave para el desarrollo de misiones emblemáticas para la humanidad, como el Telescopio Espacial Hubble y el reciente Telescopio Espacial James Webb y continúa siendo alimentado por la comunidad científica.
Desmantelamiento masivo y destino incierto del material
El cierre de la biblioteca es apenas la punta del iceberg de un plan mucho más extenso. La reestructuración proyectada contempla la clausura de 13 edificios y más de 100 laboratorios de ciencia e ingeniería dentro del campus de 1.270 acres (unas 514 hectáreas), un proceso que deberá completarse para marzo de 2026.
La preocupación principal ahora gira en torno al destino del conocimiento acumulado. Jacob Richmond, portavoz de la NASA, indicó que el material de la biblioteca entrará en un proceso de revisión durante los próximos dos meses.
Si bien algunos documentos se trasladarán a un depósito gubernamental, se espera que gran parte de la colección termine siendo descartada.
Equipos de alta tecnología a la basura
La decisión generó una ola de críticas inmediata por parte de defensores del personal y legisladores, quienes ven con alarma la pérdida de recursos invaluables de conocimiento para la humanidad y de valor histórico.
La Asociación de Ingenieros, Científicos y Técnicos de Goddard reportó una situación que muchos consideran un desperdicio injustificable: equipos especializados y electrónica de avanzada, utilizados para pruebas de naves espaciales, ya se retiraron y tiraron, siguiendo los procedimientos federales para la eliminación de propiedad.
Desde el ámbito político, la reacción no se hizo esperar. El senador de Maryland, Chris Van Hollen, condenó enérgicamente los cierres, calificándolos como parte de un patrón más amplio de agresiones contra la fuerza laboral y la misión del centro.
Van Hollen tildó los informes de profundamente preocupantes y se comprometió a oponerse a cualquier acción que socave el papel del centro en la exploración espacial, las ciencias de la Tierra y la innovación tecnológica.
El futuro de la investigación en Goddard
Con la biblioteca física fuera de juego, la dinámica de trabajo para los investigadores cambiará radicalmente.
De ahora en adelante, tendrán que depender exclusivamente de servicios digitales como “Ask a Librarian” (Pregúntale a un bibliotecario) y de los préstamos interbibliotecarios de otras agencias federales para acceder a los materiales que necesiten para sus estudios.
Ciencia bajo asedio: el costo de ignorar el conocimiento
Lo que ocurre hoy en la NASA no es un hecho aislado, sino el reflejo de una tendencia que preocupa a la comunidad internacional: cómo ciertas posturas de las nuevas derechas políticas vienen socavando sistemáticamente la base científica.
En lugar de ver a la ciencia como el motor indiscutible del progreso social y económico, estas administraciones suelen interpretarla como un gasto recortable o, peor aún, como un adversario ideológico, realizando campañas llenas de simbología con valores antidemocráticos, antiderechos, anticonocimiento, solo se permite el esoterismo.
La historia reciente y los datos duros demuestran que esta visión tiene consecuencias tangibles. Según datos del Banco Mundial y la UNESCO, existe una correlación directa entre la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) y la prosperidad de una nación.
Países como Israel y Corea del Sur, que invierten cerca del 5% de su PBI en ciencia y tecnología, lideran los rankings globales de innovación, patentes y calidad de vida.
En contraste, las naciones que estancaron su inversión científica por debajo del 1% —a menudo bajo la excusa de la austeridad fiscal como lo esta haciendo Argentina, por ejemplo— suelen quedar atrapadas en economías primarias, con menor capacidad para resolver crisis sanitarias o ambientales y con índices de desarrollo humano significativamente más bajos.
Desmantelar bibliotecas y tirar equipos de alta tecnología a la basura es más que un simple ajuste contable; es una declaración de principios. Al atacar la fuente del conocimiento, se compromete la capacidad de la sociedad para enfrentar los desafíos del futuro. Cuando la política se impone sobre la evidencia empírica y el rigor académico, el resultado no es el ahorro, sino el retroceso.
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