nutrición

Hábitos alimenticios: la comida no es un premio

Cuántas veces hemos sido protagonistas de frases como “¡Si te portás bien te compro una hamburguesa!”, “Si dejas que te vacunen te invito unas papas fritas”.

Foto: UNspash / Pablo Merchán
Foto: UNspash / Pablo Merchán

En ese momento no somos muy conscientes del mensaje que estamos dejando y lo que buscamos es la motivación para lograr una buena conducta de nuestros pequeños. Sin embargo, no es aconsejable premiar de este modo ya que podemos terminar afectando su relación con la comida, dándole una connotación positiva a alimentos poco saludables.

La comida es algo de nuestro día a día y entorno a ella hay varios momentos: desde lo social, el momento de unión familiar, sentir que resolvemos conflictos, calmar nuestra ansiedad. Como padres no deberíamos premiar a nuestros hijos con comida, ya que es un derecho y un deber.

Seguro que buscaremos el modo de que sean cosas ricas, que les guste, le daremos importancia al modo que le presentamos el plato, que exista la variedad de colores, pero no puede ser el beneficio por portarse bien, ahí debemos apelar a nuestra creatividad y pensar en una plaza, en salir a andar en bici, comprarle un libro, dibujar juntos o ver una película, pero no podemos crear la unión “me porté bien y ahora como”.

Puede existir la ocasión especial de esa comida menos saludable, pero siempre podemos minimizar su efecto buscando un pan más liviano, una carne con menos grasa, evitando la sal y sumando por ejemplo a la picadita del viernes palitos de zanahoria, tomates cherry con queso y algunos frutos secos.

El concepto no es prohibir, sino buscar alternativas y recordar que el premio debe ir por otro lado.

 

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