Autismo y vacunas: quién es John Gaitanis, el polémico neurólogo elegido para desfinanciar un instituto clave de los NIH
Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por su sigla en inglés) designaron este lunes a un neurólogo pediátrico con posturas controvertidas (por no decir liberales y antivacunas) sobre el autismo para dirigir el instituto dedicado a la salud infantil. Gaitanis mantiene vínculos con varias organizaciones vinculadas al autismo que sostienen posturas alejadas del consenso científico.

Un neurólogo alineado con la agenda de Kennedy asumirá la conducción del instituto de salud infantil de los NIH
La decisión encendió las alarmas: crece la sospecha de que el director de los NIH, Jay Bhattacharya, está eligiendo —o se ve obligado a elegir por orden de su superior, el secretario de Salud y Servicios Humanos (HHS), Robert F. Kennedy Jr.— a responsables con visiones científicas marginales y sin trayectoria alguna en el financiamiento de la investigación que caracteriza al organismo.
Un patrón que se repite en la cúpula del organismo
No se trata de un caso aislado. Otra funcionaria recién llegada al instituto de salud infantil, tras haberse desempeñado bajo la órbita de Kennedy en el HHS, ya frenó subsidios que el propio personal técnico había recomendado financiar o que había aprobado la conducción interina anterior.
John Gaitanis, quien hasta julio de 2025 trabajaba en el Hasbro Children’s Hospital de la Universidad de Brown, asumirá el 23 de agosto la dirección del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver (NICHD), que maneja un presupuesto de 1.700 millones de dólares. El anuncio lo hizo Bhattacharya este lunes. Gaitanis se recibió de médico en Brown y se formó en hospitales vinculados a la Universidad de Harvard. Encabezó divisiones de neurología pediátrica en Brown y en la Universidad Tufts, y publicó investigaciones sobre epilepsia y autismo.
Sin embargo, la base de datos Reporter de los NIH no registra que haya recibido jamás fondos del organismo, y fuentes del propio instituto tampoco lograron ubicarlo entre los investigadores que actuaron como revisores externos de solicitudes de financiamiento. Varios integrantes del personal de los NIH manifestaron a la revista Science su preocupación ante el nombramiento.
«Polarizante»: la voz de quienes trabajaron con él
Una excolega de Gaitanis expresó su «sorpresa» por la elección de un profesional para liderar un instituto de investigación de semejante peso. «Era buscado por pacientes que querían terapias alternativas, y resultaba polarizante por sus opiniones y creencias sobre las vacunas y por su apuesta a enfoques poco convencionales», afirmó Phyllis Dennery, médica e investigadora de Brown y directora médica de Hasbro. Y agregó: «Sus fortalezas eran clínicas, no de investigación, ya que no contaba con financiamiento de los NIH ni había trabajado en proyectos que derivaran en publicaciones».
Gaitanis mantiene vínculos con varias organizaciones vinculadas al autismo que sostienen posturas alejadas del consenso científico.
Integra, por ejemplo, la junta directiva de la Medical Academy of Pediatrics and Special Needs, entidad que impulsó tratamientos de medicina alternativa para el autismo como el oxígeno hiperbárico y la leucovorina, un derivado vitamínico que funcionarios del gobierno de Donald Trump promovieron el año pasado sobre la base de evidencia escasa.
En abril, Gaitanis cofundó una empresa de telemedicina que ofrece justamente tratamientos con leucovorina. Además, actuó como perito remunerado en tribunales federales para familias que denunciaban daños neurológicos provocados por vacunas infantiles.
Ante estos hechos, cabe recordar cómo la política trumpista está operando en la salud de otros paises. Un caso muy cercano a nuestro país es el de Argentina, cuando en 2025, tras la reunión con e l Secretario de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., Robert F. Kennedy Jr., El Ministerio de Salud argentino confirmó la decisión de abandonar la OMS y apuntó contra la vacuna del Covid.
Cercanías con la cruzada «Make America Healthy Again»
El nuevo director parece haber abrazado la polémica agenda de Kennedy conocida como Make America Healthy Again (MAHA). En setiembre de 2025 participó de un evento sobre autismo organizado por el MAHA Institute, agrupación que difunde ese movimiento.
El año pasado, además, figuró en una lista corta de candidatos para integrar el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en el marco de una reestructura de Kennedy que sumó a personas escépticas respecto de la seguridad de las vacunas.
Según informó The Washington Post, Gaitanis declinó la propuesta alegando «obligaciones profesionales previas». A ese mismo medio le aseguró: «Apoyo la vacunación de manera inequívoca», aunque luego sus acciones (desfinanciamiento) se contradigan con sus dichos (hipocresía).
Aun así, estos y otros lazos con las posiciones de Kennedy «son preocupantes», sostuvo David Mandell, investigador especializado en autismo de la Universidad de Pensilvania. «Ahora va a supervisar a 1.100 empleados y un presupuesto de 1.700 millones de dólares en un instituto con el que no tiene absolutamente ninguna experiencia», advirtió.
Subsidios frenados y presupuesto en riesgo
El nombramiento de Gaitanis llega casi dos semanas después de que otra médica ligada a Kennedy, la endocrinóloga Dorothy Fink, asumiera como directora adjunta y directora interina del NICHD. Tras la llegada de Trump al poder en enero de 2025, Fink se desempeñó como secretaria interina del HHS, cargo desde el cual impulsó medidas como una pausa comunicacional en todo el departamento —que derivó en la cancelación de decenas de reuniones de evaluación de subsidios de los NIH— y el cierre de oficinas dedicadas a la diversidad, la equidad y la inclusión.
De acuerdo con documentos a los que accedió Science, Fink rechazó la semana pasada varias listas de proyectos de investigación que su propio equipo había recomendado financiar. También frenó 11 adjudicaciones pendientes que ya habían superado la aprobación final de su antecesora en el cargo interino.
Los temas de esas adjudicaciones suspendidas van desde la nutrición infantil hasta la prevención de la violencia y la salud reproductiva de las mujeres, en línea con cambios de política. La investigación de índole política atraviesa hoy un escrutinio inédito bajo la gestión de Bhattacharya, según reportó recientemente la revista Nature.
Entre las adjudicaciones suspendidas hay varias destinadas a universidades públicas que el personal de los NIH tiene la orden de no tocar, porque están protegidas por litigios en curso.
Debido al tiempo que insume tramitar el papeleo de los subsidios, estas interrupciones podrían comprometer la capacidad del NICHD de ejecutar la totalidad de su presupuesto 2026 antes del cierre del año fiscal, el 30 de setiembre. «Es demasiado tarde en el año fiscal como para frenar una lista de pagos ya aprobada», señaló Elizabeth Ginexi, exdirectora de programa de los NIH y crítica de los cambios de política impulsados bajo la administración Trump.
Una serie de designaciones bajo la lupa
Bhattacharya comenzó a cubrir los cargos jerárquicos de los 15 institutos de los NIH, la mayoría de los cuales quedaron vacantes el año pasado luego de que varios directores fueran despedidos o empujados a la salida. A otro director, el titular del instituto de salud ambiental, lo reasignó y lo reemplazó por un amigo del vicepresidente JD Vance. Sus cinco designaciones de este año —algunas de dentro de los NIH y otras externas— habían sido elecciones convencionales.
Politico informó hace poco que los NIH nombrarán próximamente al ejecutivo del sector biotecnológico Steven Quay al frente del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID). Según ese medio, el personal técnico que evaluaba a los postulantes no recomendó a Quay para una entrevista, pero contó con el respaldo de Kennedy. Quay defiende la disputada teoría —compartida por buena parte del gobierno de Trump— de que el financiamiento en virología del NIAID contribuyó a una fuga de laboratorio en China que originó la pandemia de covid-19. Al igual que Gaitanis, Quay nunca recibió fondos de los NIH.
Ambos investigadores encajan en un patrón: no muestran «ninguna evidencia de siquiera una comprensión rudimentaria de cómo funcionan los NIH (al menos como funcionaban en el pasado) y sí evidencia clara consistente con una selección basada en sus posturas políticas», planteó Jeremy Berg, exdirector del instituto de investigación básica de los NIH y exeditor en jefe de Science. «Venía temiendo que esto ocurriera», cerró.
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