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Las Américas pierden el estatus de libre de sarampión: los antivacunas como detonante de una crisis regional

La región perdió su estatus por brotes incontenibles y por el retroceso en los porcentajes de vacunación.

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En un golpe devastador para los logros en salud pública del continente, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) anunció ayer que las Américas han perdido por segunda vez su verificación como región libre de sarampión.

Esta enfermedad altamente contagiosa, eliminada en 2016 tras dos décadas de esfuerzos coordinados, resurgió con fuerza en 2025, con más de 12.500 casos confirmados hasta la fecha. El epicentro de esta crisis no es solo un virus resistente, sino un enemigo invisible y creciente: los movimientos antivacunas, que han erosionado la confianza en las inmunizaciones y creado bolsas de vulnerabilidad en comunidades enteras.

El resurgimiento del antivacunismo: de la desinformación a la política

El punto de partida de esta tragedia regional se remonta a la oleada de escepticismo vacunal que ganó terreno en la última década, impulsada por la pandemia de COVID-19 y amplificada por figuras públicas influyentes.

En Estados Unidos, el nombramiento del antivacunas Robert F. Kennedy Jr. como secretario de Salud en 2025 marcó un punto de inflexión. Kennedy, un conocido promotor de teorías conspirativas sobre vacunas, ha difundido afirmaciones falsas sobre la vacuna triple viral (sarampión, paperas y rubéola, o MMR), cuestionando su seguridad y sugiriendo tratamientos alternativos sin base científica. Esta postura no solo ha reducido las tasas de vacunación en el país del norte –donde los casos de sarampión se han multiplicado por 30 en 2025–, sino que ha cruzado fronteras, exportando desconfianza a América Latina.

Expertos como Rosana Richtmann, coordinadora del comité de inmunizaciones de la Sociedad Brasileña de Enfermedades Infecciosas, lo llaman “un ultraje político”. “La posición de Estados Unidos en materia de salud y vacunación es un problema para todos nosotros”, advierte Richtmann, señalando cómo los países sudamericanos, que miran al norte como referente, han visto un eco en sus propias comunidades.

En Bolivia, por ejemplo, el jefe de enfermedades infecciosas del hospital pediátrico Mario Ortiz Suárez, Carlos Paz, explica: “Mucha gente en Sudamérica ve lo que dice un ministro estadounidense sobre las vacunas y empieza a pensar: ‘Bueno, aquí tampoco deberíamos vacunarnos’«. Esta influencia ha contribuido a que las tasas regionales de vacunación con la segunda dosis de MMR se estanquen en un 79% en 2024, muy por debajo del 95% necesario para la inmunidad de rebaño.

El antivacunismo no es un fenómeno aislado: comunidades cerradas como las menonitas en México y Bolivia, que rechazan las vacunas modernas por motivos religiosos o culturales, han actuado como incubadoras. El primer caso de 2025 en México fue importado desde Texas por un niño menonita no vacunado, desencadenando más de 4.800 infecciones y 23 muertes en el país.

En Bolivia, 354 casos se propagaron por asentamientos similares. “Tener comunidades cerradas que son reacias a las vacunas y flujos migratorios intensos entre países son factores agravantes”, afirma Daniel Salas, gerente ejecutivo del programa especial de inmunización de la OPS.

De la hesitación a los brotes: una cadena de fallos en la cobertura

La hesitación vacunal, alimentada por desinformación en redes sociales y políticas laxas, ha creado “bolsillos de susceptibilidad” que un solo caso importado puede incendiar. En Canadá, donde el brote comenzó en octubre de 2024 en Nueva Brunswick, se han reportado más de 5.000 casos, principalmente en comunidades sub-vacunadas de Alberta, Columbia Británica, Manitoba y Saskatchewan.

El 89% de los infectados eran no vacunados o de estatus desconocido, con los niños menores de 1 año y entre 1-4 años como las víctimas principales. Esto llevó a Canadá a perder su estatus de eliminación, arrastrando a toda la región.

Hasta el 7 de noviembre de 2025, la OPS registra 12.596 casos confirmados en diez países, un aumento de 30 veces respecto a 2024. El 95% se concentra en Canadá, México y Estados Unidos, con brotes activos también en Bolivia, Brasil, Paraguay y Belice. La tragedia humana es palpable: 28 muertes, incluyendo 23 en México, tres en EE.UU. y dos en Canadá. Amira Roess, profesora de salud global en la Universidad George Mason, resume el riesgo: “Ahora, es más probable que traigas un recuerdo infeccioso de un viaje a EE.UU., como el sarampión”.

Llamados urgentes: ¿Se puede revertir la marea?

La OPS, que celebró a las Américas como la primera región en eliminar el sarampión dos veces, ahora urge acciones inmediatas. “Debemos redoblar esfuerzos en vigilancia, inmunización y respuesta rápida”, declaró la directora Jarbas Barbosa.

Las recomendaciones incluyen expandir registros electrónicos de vacunación, pruebas PCR para casos sospechosos y planes nacionales para alcanzar el 95% de cobertura. Canadá debe implementar un plan de acción integral, mientras que la región entera necesita documentar el cierre de brotes según el Marco Regional de Verificación.

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