sin retorno

Milei trató de “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista” a Lula y dinamita todos los puentes con Brasil

El presidente argentino calificó a Lula de "ladrón" y "presidiario" durante el acto de lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro, lo que llevó a Brasil a llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires.

La relación entre Argentina y Brasil atraviesa uno de sus momentos más tensos desde que Javier Milei asumió la presidencia, después de que el mandatario argentino lanzara una serie de insultos contra Luiz Inácio Lula da Silva durante un acto político en San Pablo. El episodio derivó en una decisión inmediata del gobierno brasileño: llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien regresará temporalmente a Brasilia por instrucción del canciller Mauro Vieira.

El origen del conflicto fue la participación de Milei en la convención del Partido Liberal, donde se proclamó a Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, como candidato presidencial para las elecciones generales del 4 de octubre. Durante un discurso de aproximadamente 25 minutos, en el que cantó y saltó sobre el escenario, el mandatario argentino se refirió a Lula como «el zurdo»«el ladrón» y «el presidiario», además de utilizar la expresión «basura socialista» para descalificarlo.

El presidente argentino también extendió sus ataques al juez de la Corte Suprema brasileña Alexandre de Moraes, a quien llamó «basura calva». Se trata del mismo magistrado que integró el tribunal que condenó a Jair Bolsonaro a 27 años de prisión por su rol en el intento de golpe de Estado contra el gobierno de Lula.

Milei cerró su intervención convocando a los brasileños a derrotar al oficialismo para extender por la región lo que definió como una «ola azul» de gobiernos liberales y conservadores, en línea con su estrategia de proyectarse como referente internacional de la derecha.

La reacción de Lula fue medida pero contundente. Sin nombrar directamente a Milei, el mandatario brasileño respondió con un mensaje elíptico en el que remarcó su origen humilde y sus valores personales, en clara alusión tanto al presidente argentino como a los respaldos internacionales que recibe la campaña de Bolsonaro. El Partido de los Trabajadores, la fuerza que lidera Lula, calificó públicamente la actuación de Milei como impropia del cargo que ocupa.

El trasfondo del viaje sumó otro elemento de tensión. Antes del acto, las autoridades brasileñas habían prohibido terminantemente que Milei visitara a Jair Bolsonaro, quien cumple actualmente arresto domiciliario tras su condena. Durante los días previos, el gobierno de Lula trabajó para contener el impacto político de la visita del mandatario argentino.

El momento elegido agrava la gravedad institucional del episodio

Desde el 4 de julio rigen en Brasil restricciones especiales para la comunicación y la actuación de los organismos públicos, orientadas a evitar que la estructura del Estado sea utilizada en favor de candidatos y a garantizar condiciones de igualdad durante la campaña electoral. En ese marco, la intervención de un jefe de Estado extranjero respaldando abiertamente a un candidato opositor resulta especialmente sensible para las autoridades brasileñas.

Este no es un hecho aislado en la relación bilateral. Milei ya había tensado el vínculo la semana anterior al llamar a Lula «corrupto» y «comunista» en una publicación en la red social X, en lo que constituye el más reciente de una serie de exabruptos. Lula había reclamado en el pasado una disculpa formal por declaraciones similares, algo que nunca se produjo.

Javier Milei arengando al público de Flávio Bolsonaro
Javier Milei arengando al público de Flávio Bolsonaro

Analistas regionales relativizan, sin embargo, el impacto real de la maniobra de Milei. El sociólogo Juan Gabriel Tokatlian, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, señaló que es el propio Milei quien busca el acercamiento con el bolsonarismo, sin que exista un entusiasmo equivalente del lado brasileño. El episodio se enmarca además en una gira internacional con la que el mandatario argentino busca consolidar a la ultraderecha en la región y reforzar su propia proyección política.

Brasil es el principal socio comercial de Argentina, y la relación bilateral se mantiene distante desde la llegada de Milei a la Casa Rosada, pese a la magnitud de los intereses económicos compartidos entre ambos países. La decisión de llamar a consultas al embajador profundiza esa distancia y deja abierto el interrogante sobre cómo continuará el vínculo institucional si Lula resulta reelegido en octubre.

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