50 días tarde y 230.000 hectáreas quemadas despues, Milei decretó emergencia en la Patagonia
Mientras los brigaditas luchaban contra el fuego y fuertes recortes al combate contra incendios, Milei bailaba con su exnovia, Fátima Flores, en un teatro de Mar del Plata.

El lapso transcurrido entre el inicio significativo de los incendios forestales y la declaración de Javier Milei de emergencia ígnea en la Patagonia ha generado un conjunto de cuestionamientos públicos: para muchos, es demasiado tarde, pero es congruente con el negacionismo climático del gobierno argentino. Las críticas provienen de sectores políticos opositores, autoridades provinciales, organizaciones dedicadas a la temática ambiental y ciudadanos en redes sociales, y todos coinciden en que, mientras él bailaba en Mar del Plata, el país se le prendía fuego.
Se materializó como una medida administrativa posterior a más de 50 días de propagación ininterrumpida del fuego, y solo por la presión pública y mediática, un lapso durante el cual los incendios consumieron una extensión de territorio equivalente a 11 veces la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Milei llega tarde a apoyar el combate del fuego
Legisladores de espacios opositores han caracterizado la respuesta inicial como «indiferente». Juan Grabois, de Fuerza Patria, exigió en su momento la declaración inmediata de la emergencia, afirmando que «la Patagonia arde, los brigadistas están exhaustos y faltan recursos».
Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, criticó que no se hubiera incorporado el tema al temario de sesiones extraordinarias del Congreso con mayor celeridad, en un contexto donde se consumían extensiones equivalentes a «once veces la Ciudad de Buenos Aires«.
Los mandatarios de las cinco provincias patagónicas —Ignacio Torres, Alberto Weretilneck, Rolando Figueroa, Sergio Ziliotto y Claudio Vidal—, a pesar de estar bastante alineados con el gobierno ultraderechista, ejercieron presión coordinada sobre el Poder Legislativo para lograr una declaración de emergencia nacional. Sus argumentos sostuvieron que los recortes presupuestarios a nivel federal habían desfinanciado las capacidades de prevención y combate, agravando los efectos de los incendios.
Críticas de organizaciones ambientalistas y expertos
Organizaciones como Greenpeace y la Asociación Argentina de Abogadas Ambientalistas (CAJE) manifestaron que la intervención gubernamental llegaba «tarde y con pocos recursos». Señalaron como un factor agravante la decisión administrativa de trasladar la órbita del Servicio Nacional de Manejo del Fuego al Ministerio de Seguridad, lo que a su juicio desvincula la gestión del fuego de sus determinantes climáticos y ambientales.
La economista Julia Strada, del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), atribuyó directamente parte de la magnitud del desastre a las políticas de desfinanciamiento del servicio especializado. Otras críticas técnicas mencionaron tres decisiones previas consideradas contraproducentes: la reducción de fondos para Parques Nacionales, la interrupción de proyectos de prevención de incendios que se encontraban avanzados y las declaraciones públicas de altos funcionarios que negaron la existencia del cambio climático.
Milei «boludeando en Mar del Plata» mientras arde la Patagonia
Dirigentes opositores utilizaron el episodio para reforzar sus críticas. Juan Grabois lo describió como un «sinvergüenza boludeando en Mar del Plata» mientras «la gente no da más». Maximiliano Ferraro y otros referentes acusaron al presidente de priorizar actividades de «circo» sobre la atención de la emergencia.
Algunos medios gráficos, como Clarín, titularon notas con frases como «La Patagonia se quema y el Presidente de joda«, estableciendo un contraste explícito entre la actividad presidencial y los esfuerzos de los equipos en el terreno.
En la plataforma X, usuarios como @MarceloSeeker caracterizaron la actitud presidencial como «insensible y carente de empatía», enfatizando la decisión de participar en un evento musical en lugar de coordinar acciones directas. La cuenta @ResistenciaNac_ compartió material audiovisual que mostraba a brigadistas en estado de agotamiento y desesperación, atribuyendo la situación a los recortes presupuestarios implementados por el gobierno nacional.
Otras publicaciones, como las de @ArrepentidosLLA, remarcaron que la inacción respondía a supuestos intereses vinculados con la venta de tierras a capitales extranjeros. En Instagram y Facebook, se viralizaron fragmentos del show en Mar del Plata, acompañados de comentarios críticos y preguntas retóricas como «¿Por qué Milei no está en el sur?«.
De forma paralela, se registraron manifestaciones de repudio en la ciudad de Mar del Plata durante la presencia presidencial, donde manifestantes cuestionaron su ausencia en las zonas afectadas por el fuego.
El recuento de los daños en la Patagonia
Hasta la fecha, se han quemado más de 45.000 hectáreas solo en Chubut, incluyendo bosques milenarios en el Parque Nacional Los Alerces, un sitio UNESCO amenazado por llamas que han destruido 20.000 hectáreas de vegetación nativa y plantaciones. El impacto ambiental es devastador: pérdida de biodiversidad, con miles de animales desplazados o muertos, erosión del suelo y emisión de gases que agravan el cambio climático, responsable de sequías y vientos intensos que propagan el fuego.
Socialmente, más de 3.000 personas han sido evacuadas, con al menos 47 viviendas destruidas y comunidades en alerta permanente. Económicamente, se afectan turismo, ganadería y agricultura, con costos de restauración estimados en millones.
La respuesta gubernamental ha sido criticada por recortes del 70% en fondos para manejo del fuego, lo que limita prevención y combate con brigadistas exhaustos (más de 500 desplegados). Organizaciones como Greenpeace y FARN exigen inversión en restauración ecológica, que podría tomar décadas para recuperar ecosistemas. Aunque algunos focos están contenidos en un 85%, el riesgo de rebrote persiste, exacerbado por monocultivos inflamables y posibles intencionalidades. La crisis resalta la urgencia de políticas climáticas preventivas para mitigar futuros desastres en esta región vulnerable.
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