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Venezuela en vilo: ¿Traicionaron Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello a Nicolás Maduro?

Venezuela entra en una fase de transición política llena de incertidumbre bajo un gobierno interino y acusaciones cruzadas entre sus diversos líderes.

Foto. Twitter Delcy Rodriguez
Foto. Twitter Delcy Rodriguez

El 3 de enero de 2026, una operación militar estadounidense en Caracas resultó en la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores. Fueron trasladados a Estados Unidos, donde enfrentan cargos federales en el Distrito Sur de Nueva York por conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para introducir cocaína y delitos relacionados con armas.

La fiscal general de EE.UU., Pamela Bondi, presentó la acusación, una versión ampliada de una imputación de 2020 que ahora incluye nuevos cargos y acusados, entre ellos Flores, el hijo de Maduro y el ministro del Interior, Diosdado Cabello.

La acusación federal describe una estructura criminal denominada Cartel de los Soles, presuntamente liderada por Maduro desde la cima del Estado venezolano. El documento judicial alega que Maduro y su círculo íntimo utilizaron instituciones del Estado con fines criminales, estableciendo vínculos con grupos como las FARC, el ELN, el Cártel de Sinaloa y la organización criminal venezolana Tren de Aragua. La operación militar, denominada “Determinación Absoluta”, se ejecutó después de meses de preparación que incluyeron labores de inteligencia y un incremento en la recompensa por información sobre Maduro hasta los 50 millones de dólares.

Tras su extracción a suelo estadounidense, Maduro y Flores comparecieron ante un tribunal federal el 5 de enero, donde se declararon no culpables de todos los cargos. El presidente venezolano afirmó en la audiencia: “Fui secuestrado y sigo siendo el presidente”. Mientras el proceso judicial avanza en Nueva York, con una próxima audiencia fijada para el 17 de marzo de 2026, la atención geopolítica se centra en el vacío de poder en Venezuela y las rápidas maniobras políticas que siguieron a la captura.

Las reuniones secretas y la teoría de la colaboración

Inmediatamente después de la captura de Maduro, Delcy Rodríguez, quien se desempeñaba como vicepresidenta, asumió el liderazgo del gobierno interino en Caracas. Su ascenso se produjo en medio de reportes de medios internacionales que sugieren que su llegada al poder fue facilitada por una colaboración previa con Washington, señalada por algunos detractores como traición pura y dura.

Según estas informaciones, Rodríguez participó en reuniones secretas mediadas por un miembro de la familia real de Qatar en Doha, donde se discutió el futuro de Venezuela sin Maduro con representantes de la administración del presidente Donald Trump.

Un informe clasificado de la CIA, citado por medios estadounidenses, habría concluido que altos leales al chavismo, incluidos Rodríguez y Diosdado Cabello, estaban mejor posicionados para garantizar la estabilidad posterior a Maduro, en contraste con una transición liderada por la opositora María Corina Machado. Esta evaluación habría influido en la decisión de Washington de respaldar a Rodríguez para liderar una transición política. “Ella esencialmente está dispuesta a hacer lo que nosotros consideramos necesario para hacer a Venezuela grande nuevamente”, dijo Trump sobre Rodríguez en una conferencia de prensa.

La teoría de una colaboración interna se vio reforzada por declaraciones de figuras como el exvicepresidente colombiano Francisco Santos Calderón, quien afirmó: “Estoy absolutamente seguro de que Delcy Rodríguez lo entregó. Toda la información que tenemos, comienzas a unirla y dices: ‘Oh, esta fue una operación en la que lo entregaron'». No obstante, estos reportes se basan en fuentes anónimas y no existen pruebas judiciales públicas que confirmen de manera irrefutable estas alegaciones.

El rol pragmático de Diosdado Cabello

Otro pilar del régimen, el ministro del Interior Diosdado Cabello, también ha sido objeto de reportes que indican un diálogo sostenido con Washington. Según la agencia Reuters, funcionarios de la administración Trump mantuvieron conversaciones con Cabello durante meses, tanto antes como después de la operación del 3 de enero. Este diálogo es llamativo, dado que Cabello figura en la misma acusación por narcotráfico que se utilizó para justificar el arresto de Maduro, pero no fue detenido.

A Cabello, un exmilitar con una larga trayectoria en el chavismo, se le considera el hombre que controla el aparato de seguridad venezolano, incluyendo agencias de inteligencia y milicias. Para Washington, representa simultáneamente un riesgo de inestabilidad y una pieza necesaria para cualquier transición ordenada. El mensaje de los estadounidenses a Cabello fue directo: le advirtieron que no utilizara las fuerzas de seguridad para atacar a la oposición. Hasta ahora, Cabello ha prometido públicamente lealtad a la presidenta interina Rodríguez, a pesar de sus históricas rivalidades dentro del partido oficialista.

La continuidad de Cabello en un cargo de poder es uno de los factores que lleva a analistas a cuestionar la profundidad del cambio en Venezuela. Elliott Abrams, exrepresentante especial de EE.UU. para Venezuela, señaló que “cuando se vaya, los venezolanos sabrán que el régimen realmente ha empezado a cambiar”. Su presencia continúa siendo un elemento de continuidad del chavismo en la nueva configuración política.

Visita de la CIA y la nueva realidad política venezolana

La rapidez con la que la administración Trump ha establecido contactos de alto nivel con el nuevo gobierno en Caracas es un indicador de la relación emergente. El 16 de enero de 2026, el director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió en Caracas con la presidenta encargada Delcy Rodríguez. Según The New York Times, en el encuentro se abordaron “posibles oportunidades de colaboración económica” y se subrayó que Venezuela ya no puede ser un refugio seguro para los adversarios de Estados Unidos, particularmente narcotraficantes.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, calificó a Rodríguez como “extremadamente colaborativa”. Esta reunión ocurrió el mismo día en que Trump recibía en Washington a la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, en un gesto simbólico hacia la oposición tradicional. No obstante, Trump ha sido claro en su preferencia pragmática, afirmando que Machado no tiene el “respeto” ni el “apoyo” dentro de Venezuela para tomar el control del Estado, una evaluación que según reportes coincide con análisis de inteligencia estadounidense.

En el ámbito interno, Rodríguez enfrenta el desafío de consolidar su poder sin ser percibida como una títere de Washington. Ha presentado un proyecto de ley para reformar la ley de hidrocarburos, alineándose con la demanda estadounidense de liberalizar el sector petrolero. Simultáneamente, en sus discursos públicos mantiene una retórica de defensa de la soberanía, exigiendo la liberación de Maduro y afirmando que dará la “batalla diplomática” para mantener relaciones con aliados tradicionales como Rusia, China e Irán, “y, a la vez, con Estados Unidos”.

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