Netanyahu pidió clemencia al presidente israelí para quedar impune de cualquier delito
El ultraderechista está imputado en tres causas de corrupción, pero busca quedar libre de toda culpa aduciendo supuesto “interés público”.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha presentado una solicitud formal de clemencia al presidente del país, Isaac Herzog, para que se le exima de responsabilidad en el juicio por corrupción al que está sometido. Esta solicitud se hizo pública el 30 de noviembre de 2025, y busca poner fin a un proceso judicial que ha durado más de cinco años y que ha generado divisiones en la sociedad israelí.
Netanyahu argumenta que, aunque desea concluir el juicio para demostrar su inocencia, el proceso está causando inestabilidad nacional y que una clemencia sería en «interés público» para fomentar la unidad en un momento crítico para Israel.
Netanyahu enfrenta cargos en tres casos separados por delitos como fraude, soborno y abuso de confianza. Estos incluyen acusaciones de aceptar regalos valiosos a cambio de favores políticos y manipular coberturas mediáticas a su favor. El juicio comenzó en 2020 y ha incluido testimonios clave, como el de Netanyahu en noviembre de 2025.
El primer ministro ha negado repetidamente las acusaciones, calificándolas como una «persecución política» orquestada por opositores. A pesar de los procesos abiertos, Netanyahu regresó al poder para un sexto mandato a finales de 2022, liderando una coalición de gobierno.
Netanyahu busca impunidad ante cualquier delito cometido
En su carta al presidente Herzog, Netanyahu explica que el juicio está exacerbando tensiones en el debate público y que acelerar su conclusión mediante una clemencia reduciría la inestabilidad. No admite culpabilidad ni expresa remordimiento, lo que ha sido criticado por opositores.
La solicitud se produce tras una carta del presidente electo de EE.UU., Donald Trump, quien instó a Herzog a perdonar a Netanyahu, describiendo el juicio como «político» e «injustificado». Herzog ha indicado que evaluará la petición, aunque en septiembre de 2025 insinuó que podría considerarla si se formalizaba.
La solicitud ha provocado protestas inmediatas en Tel Aviv, donde cientos de manifestantes se congregaron frente a la residencia de Herzog el 30 de noviembre y el 1 de diciembre de 2025, exigiendo que rechace la clemencia. Los manifestantes argumentan que nadie está por encima de la ley y que un perdón sin admisión de culpa fomentaría la corrupción.
Opositores como Yair Lapid han criticado la movida, mientras que algunos analistas ven influencias externas, como la de Trump. Herzog ha prometido una revisión cuidadosa, pero no ha fijado un plazo.
Los juicios que enfrenta Netanyahu
Benjamin Netanyahu enfrenta desde 2019 un proceso penal de alto perfil que reúne tres causas principales —conocidas en Israel como los casos 1000, 2000 y 4000— por las que la Fiscalía le imputa, en su conjunto, delitos de soborno (bribery), fraude y abuso de confianza. El fiscal general presentó la acusación formal el 21 de noviembre de 2019; desde entonces el juicio ha avanzado con audiencias, testigos y peritajes mientras Netanyahu, que niega los cargos, sigue ejerciendo como primer ministro.
En el «caso 1000″ se investiga la recepción por parte de Netanyahu y su esposa de regalos costosos (botellas de champagne, puros y otros obsequios) por parte de dos multimillonarios —principalmente el productor Arnon Milchan y el empresario James Packer— a cambio, según la fiscalía, de gestos favorables de Netanyahu hacia sus intereses. A Netanyahu se le imputa fraude y abuso de confianza en relación con esos beneficios recibidos durante años.
Respecto al llamado «caso 2000″, la investigación se centró en conversaciones entre Netanyahu y Arnon “Nuni” Mozes (editor de Yedioth Ahronoth) sobre la posibilidad de limitar la competitividad del diario Israel Hayom a cambio de una cobertura mediática más favorable para Netanyahu. La Fiscalía lo encuadra como fraude y abuso de confianza; el editor Mozes fue investigado por intento de soborno.
El último de los casos, conocido con el número «4000», o bien como “el caso Bezeq / Walla!” se causa acusa a Netanyahu de negociar favores regulatorios a favor del grupo de telecomunicaciones Bezeq y su propietario Shaul Elovitch, a cambio de cobertura favorable en el portal Walla!, vinculado al grupo.
En el expediente se le imputan fraude, abuso de confianza y recepción de sobornos; la Fiscalía sostiene que actuó como ministro responsable de regulaciones que acabaron beneficiando intereses privados a cambio de cobertura mediática favorable. Esta causa es la que incluye los cargos de soborno más explícitos.

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