ADICCIÓN PROBADA

Meta desembolsará hasta US$18.000 millones para cerrar el litigio por la seguridad de los menores en sus redes

La empresa liderada por Mark Zuckerberg alcanzó un acuerdo judicial de proporciones inéditas para el sector tecnológico, luego de ser señalada por vulnerar normas destinadas a proteger a niños y adolescentes en sus plataformas de redes sociales.

Imagen ilustrativa sobre la adicción al uso de tecnología por parte de menores.
Imagen ilustrativa sobre la adicción al uso de tecnología por parte de menores.

La compañía dueña de Facebook e Instagram negó las imputaciones, aunque terminó aceptando pagar hasta US$18.000 millones para poner fin a la demanda colectiva presentada por 29 estados de Estados Unidos.

Qué se le reprochaba al imperio de Zuckerberg

El corazón de la denuncia sostiene que Meta configuró Facebook e Instagram con el objetivo deliberado de volverlos adictivos para el público más joven. Según los demandantes, herramientas como la reproducción automática de videos o las «historias» de Instagram fueron pensadas para retener a los usuarios durante la mayor cantidad de tiempo posible.

Los acusadores fueron más allá: afirmaron que la firma no se limita a poner trabas para que los jóvenes reduzcan su tiempo de pantalla, sino que directamente estimula el uso continuo. Entre esos mecanismos figuran las notificaciones constantes, diseñadas para empujar a los adolescentes a reabrir las aplicaciones una y otra vez.

A esto se sumó otra acusación de peso: el manejo indebido de los datos personales de menores mientras navegan por ambas plataformas. En su conjunto, estas prácticas representarían una transgresión tanto de leyes federales como estatales en materia de privacidad infantil.

Pese a todo, la empresa mantuvo su postura de rechazo. «Estamos totalmente en desacuerdo con estas acusaciones y confiamos en que la evidencia demostrará nuestro compromiso de larga data con el apoyo a los jóvenes», expresó una vocera en un comunicado.

Cómo se reparte el dinero del acuerdo

Del total comprometido, US$17.100 millones irán directamente a 48 estados, a la capital, Washington DC, y a tres territorios estadounidenses. El monto restante quedará condicionado: Meta se comprometió a aportar a un fondo común únicamente si otras dos plataformas, YouTube y TikTok, adoptan controles equivalentes.

Una «victoria monumental», según los fiscales

Los fiscales generales de los estados y territorios que llevaron a Meta ante la Justicia celebraron el resultado obtenido en un tribunal de Nueva York.

Brian Schwalb, fiscal general de Washington DC, calificó el desenlace como «una victoria monumental para la salud pública de los jóvenes». Y fue contundente: «Meta explotó intencionadamente a los niños con fines de lucro y luego mintió al respecto, afirmando que sus productos eran seguros cuando sus propias investigaciones internas confirmaban que las plataformas eran adictivas y dañinas».

El funcionario agregó que las medidas de seguridad que la compañía deberá aplicar «cambiarán de manera fundamental e inmediata la forma en que los jóvenes usan Instagram y Facebook».

Schwalb aclaró, además, que Meta es apenas «la primera plataforma en sentarse a la mesa» para aceptar reformas, y advirtió que muchas otras empresas del rubro tecnológico se encuentran en una situación semejante.

Desde la vereda de la compañía, un comunicado definió el pacto como un «paso importante» con el que aspiran a fijar un nuevo «estándar de la industria». «Garantizar que los adolescentes tengan una experiencia segura y productiva en nuestras plataformas es un imperativo absoluto para Meta. Queremos hacer lo correcto tanto para los padres como para los adolescentes», señalaron.

La firma no eludió apuntar directamente a TikTok y YouTube como plataformas que deberían asumir las mismas restricciones: «Sabemos que cuando se restringe el acceso de los adolescentes a una aplicación, simplemente se cambian a otra».

Los cambios que se vienen en Facebook e Instagram

Más allá del pago, Meta se comprometió a un paquete de modificaciones para frenar el tiempo excesivo de los menores en sus servicios. De acuerdo con el fiscal general de California —otro de los estados demandantes—, el acuerdo contempla:

  1. Un tope diario predeterminado de dos horas para los usuarios menores de 18 años, que solo podrá desactivar un padre, madre o tutor legal.
  2. Un bloqueo nocturno automático entre la medianoche y las 06:00 para ese mismo grupo etario, también reversible únicamente por los tutores.
  3. Silenciamiento predeterminado de notificaciones para menores de 18 años entre las 22:00 y las 07:00, así como durante el horario escolar.
  4. Un sistema perfeccionado para que los adolescentes denuncien contenidos potencialmente peligrosos, con la exigencia de que Meta responda al 90% de esos reportes en un máximo de seis horas.
  5. La eliminación de la visualización del número de «me gusta» o reacciones para los menores de 18 años.
  6. La prohibición de los filtros de imagen que simulan procedimientos estéticos para ese público.
  7. El paquete también refuerza los mecanismos de verificación de edad y la eliminación de cuentas pertenecientes a menores de 13 años.

Análisis: por qué Meta cedió cuando menos se esperaba Por Zoe Kleinman, editora de Tecnología e IA

Confieso que el desenlace me tomó por sorpresa. Meta había peleado con uñas y dientes a lo largo de múltiples demandas que se extendieron durante meses y a un costo elevadísimo, siempre sosteniendo que era una empresa comprometida con la protección de la infancia en sus plataformas.

Y no es un detalle menor: sus redes sociales son un pilar de su negocio. Los miles de millones de usuarios constituyen una verdadera mina de oro de datos, útiles tanto para vender publicidad como para entrenar sus sistemas de inteligencia artificial. Aunque hoy la compañía parezca volcada por completo a la IA, sería un error subestimar a su división de redes: sigue siendo la que genera los ingresos.

Si bien el acuerdo firmado no implica admitir ninguna conducta indebida, resulta evidente que la empresa concluyó, de un momento a otro, que valía la pena negociar. Los días previos en el tribunal habían sido complicados, con abundantes pruebas que apuntaban a que, en el pasado, la cúpula directiva sabía que ocurrían cosas dañinas en las plataformas y no reaccionó. Un ejecutivo llegó a declarar que no recordaba haber escrito, en una presentación interna, que a veces Meta prefería pagar multas por infracciones regulatorias antes que introducir cambios, o hacer apenas lo mínimo para cumplir con la normativa.

La propia empresa insiste en que los nuevos límites predeterminados solo servirán si el resto de las aplicaciones los adopta. Es decir, deberá confiar en que sus más encarnizados competidores decidan colaborar, algo que ella misma no siempre practicó. Pero con el rechazo global hacia las redes sociales en aumento, quizás no les quede más remedio que hacerlo.

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