China domina las tierras raras: Control estratégico y su impacto en EE.UU. y Europa
China mantiene un control estratégico sobre las tierras raras, poniendo en jaque a Occidente

El país asiático controla aproximadamente el 60% de la producción mundial de tierras raras y casi el 90% de su proceso de refino, recursos esenciales para sectores como la electrónica, la automoción y la defensa. Este dominio le otorga una ventaja significativa en la arena internacional, especialmente en un contexto de tensiones comerciales y políticas.
Desde abril, Pekín reforzó su control mediante controles a la exportación de siete elementos cruciales y de imanes permanentes, en respuesta a las altas políticas arancelarias impuestas por Estados Unidos durante la administración Trump. Estas medidas han expuesto las vulnerabilidades de Washington, que carece de capacidades internas suficientes para suplir su demanda de estos minerales estratégicos.
Impacto en las industrias estadounidenses y las cadenas de suministro globales
Las restricciones chinas han provocado severas interrupciones en las cadenas de suministro de Estados Unidos. La falta de capacidad de refinamiento nacional ha llevado a que empresas automotrices y proveedores tengan que reajustar sus operaciones.
Por ejemplo, Ford anunció a mediados de junio que debió reducir la producción de SUV en su planta de Chicago, ante la escasez de tierras raras. Además, empresas como Aptiv y BorgWarner trabajan en el desarrollo de motores con bajo o nulo contenido de estos minerales para contrarrestar las limitaciones en el suministro.
Según Michael Dunne, consultor en la industria automotriz con experiencia en China, las restricciones de China “podrían paralizar completamente la producción automotriz en Estados Unidos”.
Por su parte, una encuesta de la Cámara de Comercio Americana en China reveló que el 75% de las empresas del país proyectan que sus inventarios de tierras raras se agotarán en un plazo de tres meses.
Estrategias de China y riesgo de una dependencia prolongada para Occidente
En Londres, durante las conversaciones internacionales, China acordó acelerar la aprobación de licencias de exportación, aunque los retrasos persisten.
Gabriel Wildau, director de Teneo, apunta que el sistema de licencias no es solo una respuesta a los aranceles de Trump, sino que forma parte de la política constante de China para mantener su influencia.
Wildau advierte que los cortes en el suministro “seguirán siendo una amenaza permanente”, dejando en evidencia la intención de Beijing de usar estos recursos para presionar a Washington.
Europa en la cuerda floja por el monopolio chino de tierras raras
No solo Estados Unidos sufre por la dependencia de China en tierras raras. La Unión Europea dependen casi en su totalidad (98%) de China para el suministro de imanes de tierras raras utilizados en automóviles, aviones militares y tecnología médica.
La Asociación Europea de Proveedores del Automóvil (CLEPA) advirtió a principios de mes que las restricciones chinas ya provocan “estrés significativo” en el sector, incluyendo el cierre de líneas de producción y afectando varias plantas en Europa.
La situación, según expertos como Alberto Prina Cerai del ISPI, obliga a Bruselas a “ganar tiempo” y diversificar sus fuentes, aunque advierte que la escala de China hace difícil competir en igualdad de condiciones.
Medidas europeas y el camino hacia la autosuficiencia en tierras raras
La Unión Europea ha establecido la meta de producir unas 7,000 toneladas de imanes de tierras raras para 2030, enfatizando la búsqueda de recursos internos mediante varios proyectos de extracción, refinamiento y reciclaje. Este año se inaugurará en Estonia una gran planta de procesamiento, y en 2026 entrará en funcionamiento otra en Francia. Sin embargo, sin una ampliación sustancial de proveedores alternativos, China seguirá ostentando un poder geopolítico clave, controlando industrias y condicionando la economía mundial.
En un escenario de dependencia global en recursos básicos y escasos, ¿Cuál será la estrategia geopolítica?
Mientras la competencia global por estas materias primas se intensifica, el control de China sobre las tierras raras se afianza como un arma política y económica.
La dependencia de Occidente de un recurso tan estratégico pone en evidencia la necesidad de acelerar desarrollos en autosuficiencia y diversificación, para reducir la vulnerabilidad frente a una nación que, en la actualidad, mantiene la ventaja dominante. Pero también alienta a los gobiernos a realizar las alianzas estratégicas para los tiempos que se vienen.
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