Vaticano: Cardenal Burke, el potencial papa que podría revertir los avances de Francisco
El cardenal es uno de los cuatro purpurados que firmaron la carta en la que se exigía al pontífice que resolviese cinco "dudas" sobre la exhortación apostólica post-sinodal "Amoris laetitia", sobre todo relativas a la posibilidad de que los sacerdotes puedan acceder a dar la comunión a los divorciados vueltos a casar

Bergoglio sorprendió al romper con los moldes establecidos por su predecesor alemán, quien era más ceremonioso y teológico en sus discursos; la modesta vestimenta con la que fue presentado a Roma dejó en claro que su papado estaría vinculado a su personalidad.
Manifestó su intención de devolver a la Iglesia a su esencia más pura, y la elección de su nombre papal fue el primer gesto de esta misión: optó por ser llamado Francisco, en honor al santo de Asís del siglo XIII que recibió de Dios el llamado a «reparar la Iglesia».
Nacimiento y trayectoria temprana del Cardenal estadounidense ultraconservador Raymond
El cardenal Raymond Leo Burke, crítico prominente del papa Francisco y figura asociada al tradicionalismo y posturas antivacunas, se posiciona como uno de los candidatos potenciales para suceder al actual líder de la Iglesia Católica.
Burke, de 76 años, ha liderado desde 2013 una facción influyente dentro de la curia, caracterizada por su oposición a las posturas progresistas del papa en una variedad de temas eclesiásticos. Su tradicionalismo se manifiesta en su rechazo al aborto, al divorcio, al matrimonio igualitario, las personas homosexuales y a la inclusión de mujeres en la liturgia, así como en su apoyo a la Misa Tridentina.
Nacido en 1948 en una localidad rural de Wisconsin, Raymond Leo Burke, el menor de seis hermanos, creció en una granja lechera. Tras su ordenación sacerdotal en 1975, ejerció como párroco y profesor de secundaria en La Crosse, y posteriormente estudió derecho canónico en la Universidad Gregoriana de Roma.
Considerado un experto en derecho canónico, Burke fue designado arzobispo de San Luis en 2004 y posteriormente, en 2008, fue convocado a Roma por Benedicto XVI para ocupar el cargo de prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, el tribunal superior de la Iglesia.

Enfrentamientos en contra de las reformas progresistas y de ampliación de derechos del Papa Francisco
Burke, nombrado cardenal en 2010 por Benedicto XVI, ha mantenido una postura tradicionalista, confrontando al papa Francisco desde el inicio de su pontificado.
En diciembre de 2013, el cardenal Burke ya había sentido el rigor de Francisco, cuando no se le renovó su mandato como miembro de la Congregación para los Obispos en el Vaticano después de criticar al Papa por no condenar más explícitamente cuestiones como el aborto o los casamientos homosexuales.
Burke expresó su desacuerdo con la percepción de que la Iglesia abordaba en exceso temas como el aborto y el matrimonio tradicional. En 2014, criticó la propuesta del Sínodo del Vaticano sobre la Familia de flexibilizar la postura papal hacia la homosexualidad, afirmando que la Iglesia parecía «un barco sin timón» segun lo que el percibía y los mensajes que le comunicaban sus propios seguidores.
Destitución y controversias posteriores por «abusos de poder»
Como respuesta, Francisco destituyó a Burke del Tribunal Supremo (para nombrar a otro) y lo nombró patrono de la Soberana Orden Militar de Malta, un rol protocolario. Aunque Burke consideró esta medida una «degradación», Francisco negó que fuera un castigo.
En 2016, Burke respaldó públicamente a Donald Trump, argumentando que el entonces candidato republicano defendería los valores de la Iglesia. En 2017, Francisco limitó aún más el papel de Burke en la Orden de Malta debido a su implicación en un plan para destituir a un funcionario que había autorizado la compra de preservativos. Ese mismo año, surgieron acusaciones sobre la posible participación de Burke en la difusión de noticias falsas sobre el Papa en Roma.
Acusaciones sobre la causa de la pedofilia
Llesia católica vive una de sus peores crisis de credibilidad porque siguen saliendo a la luz cientos de casos de prelados acusados de pedofilia siendo Estados Unidos uno de los países liderando la lista de los peores.
Pero muchos otros países por el contrario siguen manteniendo el silencio más absoluto sobre el tema. Por eso, a pedido de Bergoglio, se realizó el primer gran encuentro mundial sobre abusos sexuales de menores en la Iglesia Católica y se intentó diseñar plan de acción y poner un freno al silencio.
Las primeras denuncias por casos de abusos sexuales en la Iglesia comenzaron a salir a la luz públicamente después del 2002, cuando el problema explotó por primera vez en la diócesis estadounidense de Boston. El cardenal Bernard Law de esa diócesis, ya fallecido, fue acusado por las víctimas de encubrir buena parte de esas denuncias.

La última gran denuncia sobre abusos sexuales en la Iglesia, y en este caso no sobre menores sino sobre monjas, la hizo la historiadora y periodista (y feminista) del diario vaticano L’Osservatore Romano donde dirige un suplemento mensual titulado “Donne, Chiesa, Mondo” (Mujeres, Iglesia, Mundo), Lucetta Scaraffia.
La periodista escribió un artículo denunciando los abusos sexuales que sufren las monjas, un tema del que se había hablado en otros tiempos pero que luego pasó al olvido. El Papa Francisco le mando un mensaje diciéndole: “Lo sabemos, es verdad, haremos algo”. Pero los abusos contra las monjas será algo que Begoglio no llego a plantear.
A esta denuncia se agregó una bomba en forma de libro del periodista y escritor francés Frederic Martel, presentado esta semana en Roma y traducido a muchos idiomas, que se tituló en italiano “Sodoma” y en inglés “In the Closet of the Vatican”. Martel –que dedicó un capítulo a la Iglesia en Argentina durante la dictadura– sostiene que existe una gran comunidad gay dentro del Vaticano y que la cultura del secreto que ha tratado de cubrir la doble vida de los clérigos está ligada a la cultura de la cobertura de los abusos sexuales de menores.
Los dos cardenales, el estadounidense Raymond Leo Burke y el alemán Walter Brandmueller, mandaron una carta esta semana a los jefes de las conferencias episcopales que se reunirán en el Vaticano, pidiéndoles que enfrenten y erradiquen la “plaga” de la homosexualidad en la Iglesia.
Burke condenó los casos de pedofilia en la Iglesia, pero atribuyó la crisis al «feminismo radical» y a la homosexualidad. En 2015, afirmó que el feminismo había atacado a la Iglesia desde la década de 1960. Posteriormente, junto al cardenal alemán Walter Brandmueller, señaló a la «plaga de la agenda homosexual» como la «culpa principal» de los escándalos de abuso.
Otro desafío a la doctrina papal
Otro punto de fricción entre Francisco y Burke se produjo cuando el cardenal estadounidense, junto con otros tres cardenales conservadores, cuestionó la doctrina papal a través de una serie de «dubia» tras la publicación de la exhortación apostólica «Amoris Laetitia» sobre la familia. Burke calificó el documento como no perteneciente al magisterio de la Iglesia.
Los cardenales cuestionaron la apertura de Francisco hacia los miembros «imperfectos» de la Iglesia, como los divorciados vueltos a casar, y solicitaron la resolución de dudas que generaban «desorientación y confusión». Ante la falta de respuesta, Burke amenazó con una «corrección formal» al Papa.
Posturas sobre temas sociales y pandemia
En su oposición al matrimonio sacerdotal y a un mayor rol de las mujeres en la liturgia, Burke sostuvo que la Iglesia estaba siendo «feminizada». Respecto al matrimonio entre personas del mismo sexo, instó a los católicos a no votar por políticos que lo apoyaran, calificándolo como una «situación diabólica».
En cuanto al aborto, Burke llegó a pedir a los obispos estadounidenses que negaran la comunión a políticos católicos que apoyaran el derecho a la interrupción del embarazo. Durante la pandemia de Covid-19, se opuso a las vacunas, vinculándolas con teorías conspirativas sobre un «Gran Reinicio» y microchips de control estatal.
El Cardenal, tras contraer la enfermedad y ser hospitalizado, el Papa Francisco comentó sobre la presencia de «negacionistas» en el colegio cardenalicio.
Diplomacia de enemistad y pérdida de privilegios
A pesar de sus diferencias, tanto Francisco como Burke han declarado en varias ocasiones no considerarse «enemigos». Sin embargo, en 2023, tras un nuevo desafío de Burke sobre las bendiciones para parejas del mismo sexo y la comunión para divorciados, el Papa negó haber llamado «enemigo» al cardenal, pero le retiró su apartamento gratuito en Roma y su salario mensual.
Según Christopher Lamb, Burke dirigía desde su apartamento cercano al Vaticano una «operación para promover lo que él llama ‘claridad doctrinal’». Burke afirmó que permanecería en Roma aunque tuviera que costear su alojamiento y expresó no haber tenido nunca la impresión de ser considerado un enemigo por el Papa. Justificó sus críticas como un deber ante lo que consideraba «direcciones dañinas» en la Iglesia.
Ambiente de «precónclave» en el vaticano
La medida del Papa de retirarle sus privilegios a Burke fue calificada como «sin precedentes» por Christopher White. Se interpretó como un intento de limitar la influencia del cardenal al cortar sus vínculos con Roma.
En el Vaticano, según diversos analistas, ya se percibía un ambiente de «precónclave», durante el debilitamiento de la salud del Papa Francisco a princpios de este año cuando estuvo internado un tiempo considerable. Este clima se vió alimentado por figuras como Burke y otros opositores al pontífice actual. El propio Papa reconoció en 2021 la existencia de movimientos y conversaciones ante la posibilidad de un cónclave.


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