MUERTE DIGNA

El Vaticano califica a la eutanasia como un “acto de homicidio” que no debe ser tolerado

La sede principal de la iglesia católica reforzó su posición contra la eutanasia y el suicidio asistido, derechos que reclaman personas en todo el mundo para tener una muerte digna.

Foto: Instagram/Franciscus
Foto: Instagram/Franciscus

El Vaticano emitió un documento en el cual rechaza el avance del derecho a la eutanasia y el suicidio asistido en diversos países del mundo, asegurando que los legisladores que los respalden son «cómplices» de lo que la santa sede considera «un delito de asesinato».

Según el documento de 20 páginas, titulado «El buen samaritano», los trabajadores de la salud católicos nunca deben brindar colaboración activa o pasiva y los gobiernos deben habilitar la objeción de conciencia. Fue escrito por la Congregación para la Doctrina de la Fe, la oficina doctrinal del Vaticano, incorporó declaraciones pasadas de la Iglesia Católica Romana sobre temas relacionados con el final de la vida, pero utilizó un lenguaje mucho más duro que en ocasiones pasadas.

«La eutanasia, por lo tanto, es un acto intrínsecamente maligno, en toda situación o circunstancia», se lee. «La eutanasia es un acto de homicidio que no puede justificar un fin y que no tolera ninguna forma de complicidad o colaboración activa o pasiva».

Pecado grave

La eutanasia es un proceso por el cual un médico puede suministrar o acercar a una persona que desee morir por voluntad propia fármacos, químicos o aparatología que facilite el deceso.

La eutanasia es legal en países como Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá y Colombia, y el suicido asistido es legal en Suiza y algunos estados de Estados Unidos y Australia.

En febrero pasado, los legisladores de Portugal aprobaron un proyecto de ley que avanza en la despenalización de estos derechos, aunque no se han convertido en ley.

En Nueva Zelanda se celebrará un referendo sobre ambos temas en octubre de este año.

En el comunicado de la iglesia hay una sección especialmente dedicada a los legisladores, a los cuales la iglesia católica advierte que «si aprueban leyes sobre eutanasia o suicido asistido se convierten en cómplices de un pecado grave que otros ejecutarán».

Estos derechos, remata la iglesia, son «señales de una degradación de los sistemas legales».

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