se prende fuego

La crisis detrás de los incendios en la Patagonia Argentina: ¿Qué está pasando?

Brigadas de bomberos enfrentan devastadores incendios sin precedentes mientras la incertidumbre laboral persiste.

Los incendios están arrasando la Patagonia Argentina, afectando a miles de hectáreas y a las comunidades locales.
Los incendios están arrasando la Patagonia Argentina, afectando a miles de hectáreas y a las comunidades locales.

Incendios devastadores en Patagonia: La situación actual

Los incendios en la Patagonia sur han provocado la pérdida de alrededor de 20 mil hectáreas. Dentro de esta cifra, el Parque Nacional Nahuel Huapi ha sufrido la devastación de 10 mil hectáreas, seguido de 2400 hectáreas en El Bolsón, 5500 en la región del Lago Epuyén y 3800 en otras zonas. Las brigadas de bomberos informan que, hasta el momento, 800 vecinos han sido evacuados y cerca de 120 casas han quedado destruidas.

El delegado de ATE en el Parque Nacional Quebrada del Condorito, Gabriel Brizuela, detalla que “son incendios de interface que ingresan a los poblados y producen estos desastres.”

La actual temporada de incendios en la Patagonia está siendo exacerbada por la introducción descontrolada de pinos maderables, una especie exótica favorecida por el sector empresarial forestal. Esta práctica ha inutilizado cortafuegos, permitiendo que el fuego se propague de forma incontrolable. La magnitud del incendio es alarmante, con varios focos fuera de control.

La respuesta de los brigadistas

Ante esta emergencia, brigadistas de diversos puntos del país se han sumado a la lucha contra el fuego. Por ejemplo, del Parque Nacional Quebrada del Condorito se han movilizado brigadistas para ayudar en la extinción de los incendios, junto con colaboradores del Parque Nacional El Leoncito y Lihué Calel.

Sin embargo, el clima de incertidumbre agrava la situación, ya que muchos de estos brigadistas trabajan bajo contratos trimestrales. Brizuela explica que “esto ocurre en el marco de una absoluta incertidumbre porque todos estos compañeros y compañeras que colaboran para apagar los incendios están con contratos trimestrales.”

El recorte del personal por parte del gobierno de Javier Milei ha dejado solo 400 brigadistas en todo el país, una cifra alarmantemente baja considerando la dispersión geográfica de las temporadas de incendios. En la región central, estos incendios se presentan de junio a noviembre, mientras que en la Patagonia ocurren desde enero hasta abril.

Condiciones laborales y presupuesto en crisis

Los brigadistas enfrentan condiciones precarias, ya que el actual Convenio Colectivo de Trabajo no se está cumpliendo. El objetivo inicial de establecer la planta permanente para el personal precarizado sigue sin realizarse, y tampoco se les reconoce su labor como de riesgo. Brizuela señala que “el CCT tenía como primer objetivo el pase a planta permanente de todo el personal precarizado, pero no aconteció.”

Asimismo, los salarios permanecen congelados, y los trabajadores no han visto mejoras significativas. Brizuela destaca que “hubieron recomposiciones que van del 1% al 2%,” lo cual resulta insuficiente ante la magnitud de la crisis actual.

La situación se complica aún más para los brigadistas de zonas no patagónicas, quienes reciben salarios de apenas 561 mil pesos, sin los beneficios del ítem “zona fría”. Esta realidad se acentúa con el recorte del presupuesto asignado al manejo del fuego, que ha sido reducido en un 43% a nivel nacional.

Impacto de políticas ambientales desfavorables

Brizuela critica las recientes políticas implementadas, citando el DNU 70/23 y diversos cambios en la legislación ambiental que facilitan la explotación de recursos a expensas de la seguridad y salud pública. Destaca que, desde diciembre, solo el 3% del presupuesto para el manejo del fuego ha sido efectivamente utilizado.

Además de la inacción a nivel gubernamental, Brizuela menciona que “los gobiernos provinciales donde se producen estos incendios son cómplices de la aprobación de la Ley Bases como de todas las modificaciones a las leyes que protegen el ambiente.” Esto configura un panorama desolador, donde los mismos brigadistas y comunidades locales deben enfrentarse a un creciente desastre ambiental, mientras luchan por sus propios derechos laborales y la protección del medio ambiente.

Te puede interesar

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje