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Voluntarios frenan limpieza en humedal del Arroyo Maldonado tras ser atacados por indigentes

El ambientalista Pablo Pereira confirmó la suspensión de tareas en una cañada del ecoparque ante la presencia de personas durmiendo y la quema de cables, mientras la intendencia no responde a los reclamos.

Foto: Captura de pantalla mejorada
Foto: Captura de pantalla mejorada

El activista ambiental Pablo Pereira, referente de limpiezas voluntarias en el este del país, debió interrumpir una jornada programada en una cañada que desemboca en el ecoparque del arroyo Maldonado.

Según informó a través de sus redes sociales, el grupo de voluntarios detectó en las últimas semanas la ocupación de personas en situación de calle en el lugar, con consumo de drogas, acumulación de basura y, sobre todo, quemas de cables. Esa práctica libera compuestos tóxicos que contaminan el suelo y el agua, y pone en riesgo la integridad de uno de los humedales salinos más relevantes del país.

El ecoparque del arroyo Maldonado no es un área verde más. Ocupa unas 1.200 hectáreas de propiedad pública de la Intendencia Departamental de Maldonado y fue creado por el Decreto Nº 3.931/2015. Allí se encuentra el cangrejal más grande de Sudamérica, un dato que subraya la singularidad ecológica del lugar.

El humedal actúa como un filtro natural: sus juncales y su suelo fangoso retienen agentes contaminantes y materia orgánica que bajan a través de cañadas y arroyos. Sin ese ecosistema, gran parte de esa polución llegaría directamente a la costa de Punta del Este, uno de los motores turísticos del país.

Arroyo Maldonado: Una zona vulnerable en alto riesgo

El arroyo Maldonado es el único curso del departamento homónimo que drena directamente hacia la Cuenca Atlántica. Su tramo final, el que conforma el humedal salino o marisma, es el más extenso de Uruguay, según determinó la consultora WWT Consulting, que además avaló la viabilidad de crear allí un ecoparque.

Ese estudio posicionó a la marisma del Maldonado por encima de otros sitios como la Laguna de José Ignacio, ubicada 30 kilómetros al este, en términos de tamaño y relevancia ecológica.

En materia de aves, el reconocimiento es internacional. BirdLife International, organización con más de un millón de socios, declaró en 2008 los esteros de Maldonado como sitio IBA, sigla que designa Área Importante para la Conservación de las Aves.

De las 500 especies registradas en Uruguay, 268 habitan o utilizan ese espacio. Entre ellas se cuentan la gaviota cangrejera y el flamenco austral, dos especies que atraen a turistas especializados de otras latitudes. El dato no es menor: el ecoparque sostiene el 54% de las aves del país y el 30% de los anfibios, según registros de la propia intendencia.

La lucha de un grupo sin apoyo estatal

Pereira, conocido en redes como @maxioruga, viene realizando tareas de limpieza en la zona desde febrero. En sus publicaciones detalló que el grupo voluntario había retirado “cientos de kilos de basura” en jornadas anteriores. Sin embargo, la situación cambió en las últimas semanas.

El activista expresó que se detectó el asentamiento de “muchísimas personas” y que eso impidió continuar con las tareas. “Hoy no podemos hacer la limpieza porque en el lugar se han asentado muchísimas personas”, sostuvo en su descripción del episodio. Las denuncias no se limitaron a la basura acumulada. Pereira afirmó que se presentaron reclamos ante la policía y otros organismos para que intervinieran, pero que hasta el momento no recibieron respuesta.

La ausencia de una intervención estatal convierte al humedal en un punto ciego donde se superponen la vulnerabilidad social, la contaminación y la degradación ecológica. La quema de cables, en particular, añade un componente de toxicidad que va más allá de la basura visible: libera metales pesados que pueden afectar tanto al cangrejal como a las aves que allí anidan.

El ecoparque tiene dos tramos bien diferenciados. El primero, desde la ruta 9 hasta el Rincón de la Encrucijada, está dominado por aguas de tipo fluvial. El segundo, que va desde ese punto hasta la desembocadura, presenta fluctuaciones en la concentración salina y forma la marisma.

Esa zona alberga varias islas: la de los Caballos, la de la Coronilla, la Cagüi, la Redonda y la de los Pescadores. Todas ellas forman parte de un sistema de humedales que, además de su valor biológico, cumple funciones de amortiguación ante tormentas y crecidas.

 

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